miércoles, 10 de septiembre de 2014

De Aroma, sabor, gerencia y Ratatouille


    

De aroma, sabor, gerencia y Ratatouille:

Diez aderezos empresariales desde el arte cinematográfico para una empresa exitosa    

    


    

Confieso mi predilección histórica por los gatos y como ustedes supondrán, y suponen bien, gatos y ratas han sido comprobadamente o de vez en cuando. Sin embargo y a pesar de las imposiciones de la madre naturaleza, me topé, de pronto, con una humilde rata francesa llamada Rémy, dotada de un agudo
sentido del olfato y gusto que me resultó una aliada exuberante para referirme a las claves sustanciosas del liderazgo, la jefatura y la gerencia. Con ellas, he podido estructurar una deliciosa y exótica ensalada gerencial, constituida por algunos principios generales, salpimentados con una suerte de jugo epistemológico que hará de su degustación un fascinante encuentro entre el arte de cocinar y el de gerenciar empresas exitosas, a nivel global.


Sin duda, los empalmes entre arte y ciencia son mis preferidos, pues algo de artístico hay en la ciencia, tanto como grandes verdades se encriptan en el arte. En este maravilloso delta entre gerencia y cine se nos revela la película Ratatouille. Dicho film, versa sobre la historia de una extraña rata, de nombre Rémy, que impone a su naturaleza y al habitad cotidiano de su familia, su talento diferencial y su poderosos deseo de innovar en la cocina
para convertirse en un chef gourmet. Ratatouille es una película de animación por computadora producida por Walt Disney Pictures y Animation Studios, fue estrenada el 29 de junio del año 2.007 y resultó un éxito de taquilla. 

Rémy, quien se convertirá en el CEO de las hornillas, vive en el ático de una casa francesa con su hermano Emile y una colonia dirigida por su padre Django, máximo líder de la madriguera. Sin embargo él, dejó de cumplir la modesta tarea impuesta por su padre de ser el analista de alimentos envenenados, usando sus dones en la preservación familiar y contra todo pronóstico, aspiró a convertirse en un gran chef gourmet, lo que equivale a ser el máximo jefe o gran gerente en el decadente restaurant Francés, del reconocido y recién fallecido chef Auguste Gusteau. 

Para los que adolecen de una vasta cultura en materia de división de trabajo y jerarquía culinaria es vital esclarecer que un Chef es el equivalente al CEO corporativo, pues pertenece a la casta de los grandes jefes. De esta forma, la controversial rata cocinera se desliza a partir de un conjunto de aventuras, peripecias, riesgos, peligros, descubrimientos y entramados que dan cause a una trama de exquisito vigor gerencial en París, lugar donde nuestro personaje descubrió, como su legítimo hogar, sólo después de asumir el
riesgo de dar el gran salto hacia el cambio. Rémy se esfuerza por trasegar entre las peligrosas hazañas alimenticias de la alta cocina que desarrollará en canónica coordinación y cooperación con Alfredo Linguini, un perdedor de oficio, sin más arte que el de la equivocación perenne que encarnará, en su propia existencia, un secreto organizacional de gran relevancia. 

La historia de Rémy está llena de causalidades y sorpresas que no siguen una secuencia lógica lineal, ni responden a la sucesión simple de causa-efecto. Por el contrario; la rata chef es una productora increíble de caos pues su sola presencia contraviene toda norma, racionamiento o racionalidad tradicional. De hecho, su propio aliado estratégico Linguini, dirá alarmado, varias veces a lo largo de la trama: 

-Debo estar loco hablando con una rata:- Este comentario desafía cualquier oportunidad de lógica o de comportamiento medianamente racional o científico o más bien, que responda a los cánones normales del sentido común. Quizás, el reto de la gerencia del siglo XXI y el de los tiempos venideros es poder desafiar las viejas costumbres y las formas de hacer y comprender, tanto en el plano gerencial, como en la nueva epistemología de la gerencia, donde aún se esperan grandes invenciones y las reformas necesarias para engrandar el mundo global de las organizaciones en pos del desarrrollo. De esta manera, una epistemología gerencial con sensibilidad artística, humana y con la altura ética para la promoción y la preservación de la vida planetaria, esté encriptada a
manera de velo finísimo a lo largo y ancho de este trabajo cinematográfico.

Sin embargo, no pretendo aburrir al ocupado lector con la narración y la irritante disertación epistémica y doctoral de esta película infantil, la cual invito a disfrutar en compañía de grandes y chicos, para iniciar sin más demora la presentación, a manera de platillo finamente armado y ahumado, tras las redes cinematográficas, de las claves gerenciales del Ratatouille gerencial que, por cierto, sugiero acompañar con una buena dosis de autocrítica constante, reforzamiento positivo; tanto propio, como ajeno, de la mano de una bandeja rebosante de suficiente ratatouille para soportar con estoicismo los arañazos del cambio.


1. Los dones no bastan para alcanzar el éxito. El don resultante de una caridad está allí, sin más esfuerzo del receptor que el de poseerlo y ser su tenedor. Para que el don se exprese en forma manifiesta y cinética se requiere esfuerzo personal e impele acometer el ejercicio del trabajo duro. Sólo con una gimnasia diaria y un encomiable esfuerzo individual podrá el tenedor, hacer visible su don con un resultado extraordinario; como la lechuza de Minerva que alza el vuelo en la noche callada de Atenas derramando su sabiduría. Sin embargo, la manifestación del don individual no garantiza una mejora organizacional. Para que éste se
dé, los dones individuales requieren de institucionalización, de la metamorfosis de una inteligencia individual y tácita, hacia otra inteligencia colectiva que se revierta en un quehacer constante que brinde éxitos empresariales. Para que los dones del personal, sean de los grandes jefes o tan sólo del personal subalterno, se amplifiquen y bañen el entramado organizacional, este don individual debe emanciparse a partir de un esfuerzo gerencial exponencial y convertirse en ventaja o fortaleza lo que requerirá esfuerzo gerencial. Imaginen cuantas buenas intenciones, labores bien hechas, bellas perspectivas se han desaparecido por la cañería del sin razón empresarial simplemente por la falta de gerencia. Rémy, sobre la cabeza de Linguini y en una cocina que intentaba mantener su condición de “gran restaurant de Paris” logró conseguir la oportunidad para mostrar su talento, a partir de una capacitación y esfuerzo constante. Tal como lo muestra la película, los ensayos y prácticas se realizaban en la casa del lava platos hasta lograr las destrezas que le permitió el gran salto hacia la fama. Ni los dones, ni la inspiración bastan para lograr el éxito empresarial, si no se acompañan de trabajo duro y de una cultura que potencie el éxito.



2. Ética, familia y solidaridad: “No somos cocineros, pero somos familia, di lo que tenemos que hacer y dalo por hecho”. Con estas palabras Django padre de Rémy y líder del clan de las ratas apoyará a su hijo en la difícil tarea de cocinar la noche de la gran presentación ante Anton Ego, el crítico que ya había hecho perder una estrella al restaurant de Gusteau. La cooperación es fundamental para alcanzar el éxito organizacional, particularmente, la que proviene de la familia por las sacudidas emocionales que se
suceden sobre el gerente. La fuerza interior de un jefe puede inspirar, motivar y mover exitosamente a una organización ante la turbulencia y las adversidades, muchos más la que imprime la familia cuyos lazos genéticos y afectivos son de largo plazo. Gracias a la fidelidad, cooperación y apoyo familiar, tanto Rémy, como su Socio Linguini lograron sus objetivos al contar con su propio negocio, ser chef y poder innovar en la competida gastronomía de Paris.



3. Paciencia para soportar la diferencia: Las organizaciones inteligentes y la gerencia analizan la diferencia para encontrar una nueva oportunidad, deslastrándose de los atavíos de los convencionalismos y de las tradiciones arcaicas. La novedad es un aderezo maestro a lo largo de la trama del film cuando inicialmente Linguine recurre a la rata como aliada estratégica para mantenerse en su trabajo a pesar de las incontables mordidas y rasguños en su cuerpo, pues aún, ambos, no armonizaban en el trabajo conjunto. Incluso, Colette Tatou, la cocinera de carne y de pavo, única chica
de la cocina del restaurante recordará fiel a la filosofía de Auguste Gusteau la máxima de “cualquiera puede cocinar”. Hay que tener paciencia con la diferencia pues en ella se podría esconder una clave para el éxito. Un buen gerente aprende a tolerar los diferenciales culturales, las nuevas modas y costumbre, los lenguajes, la innovación tecnológica y fundamentalmente las grandes diferencias humanas desde las razas, hasta los variados puntos de vista. El nuevo líder podría llegar a ser una rata, tal como Rémy le enseñó al mundo.



4. La coordinación y cooperación como las claves del éxito: Aún en postmodernidad y con el hacha del Transhumanismo rozándonos el cuello, seguimos pensando que el mejor negocio siempre tiene su principio y su final en la economía, la tasa de ganancia y la ampliación de mercados. Si bien es cierto que la dimensión económica es vital para una empresa, no es menos vital que las relaciones entre la gente, determinan la sinergia y la buena vida organizacional. Si la cooperación no es mayor que el grado de competitividad entre las fuerzas vivas de una empresa, la organización morirá más aceleradamente porque la verdadera energía que impulsa la acción empresarial es la cooperación; y los talentos no emergen sin una maya institucional sólida, tejida desde la coordinación y cooperación humana. La cooperación y coordinación existente entre la rata, sobre la cabeza de Linguini, constituyó la clave del negocio y de la fuerza del cambio en el futuro y novel restaurante llamado Ratatouille. No era el más grande, pero si era el más visitado.


5. Secreto organizacional: La mística, el misterio y la religión representan el espacio oculto, velado e incognoscible de toda organización. Los humanos son cajas de secretos, tanto como lo son las organizaciones. La vida empresarial se moviliza complejamente entre antinomias, esclarecimientos y secretos, ocultaciones, tanto propios, como ajenos; individuales y colectivas. Toda gran empresa encripta un gran secreto, hasta el punto y
momento en que el manto de la verdad corre su vuelo y comparece. Lo numinoso coincide con el misterio en cualquier parte y el tino para gerenciar la paradoja que produce lo incognoscible es, sin duda, parte vital de la conducción de empresas. Allí, se encriptan las claves de la información, la comunicación y la acertada toma de decisiones. 

Dos grandes secretos comparecen en la cocina francesa de Gusteau: el primero, es la historia familiar. El Chef Gusteau dejó descendencia con una empleada de su restaurant y falleció sin conocer este secreto, por tanto y de acuerdo a los documentos de su testamento, la herencia del restaurant recaería sobre el Sub chef Skinner, hasta tanto no apareciera algún otro heredero que cambiará el testamento original. Será también en este contexto que el gran esfuerzo, vitalidad y sabiduría de la rata chef modificará el curso organizacional del restaurant y de la vida de todos los miembros de la organización. El segundo secreto se encripta en el proceso medular del negocio y está referido a la identidad del chef que recautivó la atención de los críticos y del público en general en el desprestigiado restaurant del chef Gusteau, en Paris. El heredero y el genio cocinero en llave exegética. No se pierda el desenlace de estos dos grandes secretos en Ratatouille…¡Vale la pena!


6. Cualquiera puede cocinar o gerenciar: En verdad cualquiera que cultive el talento, la mejoría continua, la responsabilidad y las ganas de promover cambios positivos en colectivos empresariales puede ser jefe, tanto en una cocina francesa, en la presidencia de la república de Venezuela, como en un comité de una arcaica junta de condominio. Finalmente y si la libertad es nuestro envoltorio más común todos somos los jefes de nuestro destino de una u otra manera. Allí radica la esencia del poder. Ser u chef y gerenciar se asemejan porque son actos humanos que requieren cualidades y capacidades símiles a la hora de su ejercicio y de asumir altas responsabilidades que siempre afectarán a los demás. Sobre la base
de este lema tanto Rémy la rata, como Colette Tatou lograron acoplar una cocina común, para ratas y humanos. Además, la naturaleza de las cosas está en armonía con la voluntad de cambio, por tanto, el hecho que Rémy fuese una rata no impidió que logrará su visión de cocinar, innovar y crear. -No quiero robar, quiero inventar-. Éste, fue el ideal del pensamiento del futuro chef de Paris. La gerencia requiere mucha vocación y desde ésta, el candidato a gerente va mejorando su desempeño en la medida que los retos se asomen con fuerza a través de la jerarquía organizacional y prueben sus nuevos talentos.


7. La justa crítica: Criticar es un arte, tanto como el de realizar un oficio, una tarea, una obra maestra o construir un mundo. El arte de la crítica acompañan al poder, tal como sabiamente lo mostrará el crítico de Ratatouille con su célebre disertación que catapultó a unos y enterró a otros. Fue una crítica profunda y despersonalizada, como debe ser una verdadera y científica critica, sin buscar más
beneficios personales que los que otorga la magistralidad de la realización. Pues criticar el arte es una obra de arte tanto como es un acto político, económico, social. La buena o mala crítica puede destruir o emancipar a una empresa tanto en su interior como en su entorno. La crítica amplia mercados, afecta a la competencia, a los aliados estratégicos, es la base de la publicidad y finalmente de las finanzas. Mientras más escaso es más costoso y la crítica apunta a ello. 


8. La espiritualidad como guía de la inteligencia: En Ratatouille la espiritualidad cruza el eje conductor de la trama confundiéndose con psicología y psiquiatría. Empalmes entre la imaginación y el misterio dan curso a la amplia conexión entre el protagonista principal Rémy y Gusteau. Es en el marco de este dialogo exegético, en que tanto el fantasma, como rata logran sus
consumación en una conversión hacia la mejora y la justicia. El Gusteau consigue que su herencia retorne a manos de su hijo perdido y desde el más allá o desde la fantasía animalesca alienta, orienta, apoya y esclarece el entendimiento de Rémy ante lo que es, lo que desea y las correctas acciones para alcanzar su cometido. 

-Pero tú nunca has mentido-; le advierte sabiamente el fantasma a la rata en el momento del deliberado cautiverio. Se trata de un punto cumbre de la obra pues el protagonista Rémy asume su condición de jefe del restaurant más allá de sus propias limitaciones, debilidades y de su comprensión de existencia. Se muestra el pensamiento reflexivo en conexión con el misterio y la espiritualidad.


9. No mate la rata, viva con el enemigo adentro: El caos es la rata en el restaurant de Gusteau. Nos clausuraran sentencio sin ambages Skinner. Muchas veces las organizaciones poseen enemigos interno y externos y dependerá de las capacidades del gerente y de la propia organización saber utilizar al oponente en beneficio propio. Alfredo Linguini aprovecho el hecho que le mandaron a deshacerse de la rata para hacer de este acto su ventaja
competitiva. Caos y azar son parte de la vida de un buen gerente. Los enemigos son fuentes de oportunidades si se logra deponer el miedo, los fracasos y las debilidades humanas. La gerencia no es una guerra donde todo oponente deba ser asesinado. Vivir con el enemigo adentro es parte de la vida gerencial, tanto como la política.


10. El amor de creer y de enseñar: El amor flota en la tierra, en cualquier parte o momento y comparece en medio de las organizaciones. Son amores de todos los tipos y tamaños: el familiar, el de pareja, al saber y al intelecto, a la creación propia o ajena, a la belleza, a la madre, al pasado, en fin; amor al amor. Ratatouille es, en esencia, una película que le canta al amor. El amor oculto de Gusteau, el amor a la invención y a la comida de Rémy y Anton Ego, el amor al dinero de Skinner, el amor al otro de
Colette Tatou y Alfredo Linguini, el amor a la familia del padre de Rémy. Son muchos amores lo que nos brinda Ratatouille. Es a través del amor de pareja que nace de las fabulosas casualidades del encuentro que comparece el amor a la maestra, una forma de amor muy común y hasta natural ya que la maestra se muestra como madre sustituta, con lo cual se reproduce la confianza, la seguridad bases del conocimiento. El amor mueve al mundo y hace que una pequeña y débil semilla se convierta en un frondoso árbol.


Hasta este punto, querido lector, he podido acompañar tal pueril, excitante y refrescante perspectiva gerencial. Todos los que practicamos el arte de la gerencia sufrimos de la compulsiva necesidad de la transformación organizacional y encontramos en nuestro entorno infinitos elementos para promover el cambio, para
aprender y ensayar nuevos caminos en este empinada y larga travesía. La gerencia es un arte difícil y no sólo la ciencia es una aliada estratégica. Hay muchos recursos que se encriptan en el arte, particularmente en el cinematográfico que los esmerados guionistas y directores nos revelan diariamente desde diversos espacios. 

Una excelente empresa no es más que una obra de arte de alto nivel, en la cual, el artista-gerente la recrea diariamente. Finalmente, este film es un llamado a la ética cuando invita a sus espectadores a un cambio hacia una vida digna, familiar, creativa,
cooperativa, llena de tolerancia hacia las diferencias existentes en la sociedad de hoy y está enmarcada en una poderosa perspectiva ecológica, pues siendo el personaje principal una rata, se da un espaldarazo a todos los animales, cualquiera sea su origen, asumiéndolos no sólo como parte del mundo humano, sino como protagonistas “geniales” de lo que acontece en nuestro pequeño planeta tierra. Particularmente, coincido con el lema del chef Gusteau, pero acotando que “cualquiera puede escribir”…Los invito a la gerencia y al arte en cualquiera de sus encumbrados y escarpados caminos…

II. De postre: frases célebres de Ratatouille para la gerencia.

Preparen la ensalada como una obra maestra. Rémy

Lo único predecible de la vida es que es impredecible. Rémy

Quiero una fresca, clara y nueva perspectiva. Anton Ego

Tú eres el jefe, inspíralos. Colette Tatou

Ese fue el final, mi última palabra, la última palabra. Anton Ego

¿Tengo que preocuparme? Talon Labarthe el abogado de Skinner

Cómo te atreves a hacer algo tan monumental como cocinar en mi cocina. Skinner

Lo nuevo necesita amigos. Anton Ego

¡Sorpréndeme! Anton Ego




 

III.       Galardones de la película Ratatouille

Premios Óscar

Año
Categoría
Persona
Resultado
2007
Ganador
2007
Jan Pinkava
Jim Capobianco
Brad Bird
Candidatos
2007
Candidato
2007
Randy Thom
Michael Silvers
Candidatos
2007
Randy Thom
Michael Semanick
Doc Kane
Candidatos

Globos de Oro

Año
Categoría
Persona
Resultado
2008
Brad Bird
Jan Pinkava
Ganadora

Premios BAFTA

Año
Categoría
Persona
Resultado
2007
Brad Bird
Jan Pinkava
Ganadora



















lunes, 8 de septiembre de 2014

El Cucú de la Nana Kimbisa Y el abyecto mesonero de Zuata #GuasareHistory

El Cucú de la Nana Kimbisa
Y el abyecto mesonero de Zuata

El timbre de la vieja casona sonó y no dio tiempo de llegar hasta la puerta antes que la nana Kimbisa abriese de sopetón. Sus ojos ardieron en candela y a pesar que escuche un; -buenos días-; seco y ahembrado, divisé como la nana bajó la cabeza hasta la altura de los pies del recién llegado y luego elevó la mirada hasta el centro de la cabeza como quien diagnostica el aura con un escáner divino. Sus ojos teñidos de cataratas arroparon al  visitante. El recién llegado solicitó a la niña Beatriz Guasare, alias Frescolita y Kimbisa abrió la puerta de par en par y con ademán de mano violento, invitó a
Portal de la Familia Guasare Herrera en Aragua
pasar al hombre que hablaba como un radio prendido. Dijo que se llamaba Rafael Muñiz al tiempo que se deshizo en elogios y carantoñas con la mulata que escéptica lo miraba por encima de sus gruesos lentes.

Súbitamente, ella movió el labio superior con una risita entre dientes y sentí el típico desarticular de mi maquina cuando Nana Kimbisa se molestaba. Ella, era oriunda de Chuao y escuchamos siempre que era descendiente de la Negra Matea, Nana del Libertador Simón Bolívar. Su voz era una autoridad en la casa. Nadie contravenía una orden o solicitud suya. Su historial suponía la crianza de dos tátara abuelas maternas y fue
La Poderosa Nana Kimbisa
traída al caserón de Turmero desde niña a ayudar en los oficios más rudos Hoy la Nana es un miembro de la familia y aunque podría sentarse a ver pasar la vida a tiende la brega y controla todo en la casa. No se conoce al detalle su edad. Nadie viajaba sin traerle un presente, nunca fue excluida de ninguna conversación aunque ella jamás intento compartir una comida familiar a pesar de las infinitas solicitudes. Su habitación era bunker de recuerdos y altares visitado, únicamente, por la persona que ella permitiera.

Doña Josefina, la señora de la planchada, escolta de la Nana pegó el acostumbrado alarido y en pocos minutos llegó al recibidor familiar la niña Beatriz. Siempre me ha gustado ese espacio. Hay
una rocola negra herencia de Don José Cantarellas y un tocadiscos del abuelo Ramón Budú, con radio incorporado, ambos de principios del siglo XX, donde algunos domingos en la tarde la familia se acurruca para escuchar música y las noticias del momento.

Al recibir la visita de un tal Rafael Muñiz, oriundo de Zuata, en el Estado Aragua, mi madre, siempre escuchando detrás de la puerta, no le pareció conocido el apellido y pensó que se trataba de gente sin linaje, sobre todo por su sospechoso interés de explicar su origen después del saludo. Zuata, caliente y risueña como quinceañera, la conformaban pueblitos bordados entre matorrales verdes,
Recibidor de la Casona de los
Guasare Herrera
acompañados de rancherías peligrosas que aún mantienen el primitivismo del pasado aragüeño. El centro del pueblo, hilvanada con antiguas casas coloniales, adornadas con tejitas desteñidas, se acomodan compartiendo espacios con filas de rancherías que, vistas desde la avioneta familiar, asemejase a una estela de plata marina.

Beatriz llegó al recinto corriendo y se plantó ante el regordete visitante. Él, intentó darle un beso pero ella lo rechazó moviendo la cabeza en contrasentido. El hombre era feo, con rostro de queso, cuerpo contrahecho, de hombros caídos y una risa de ratón acompañada de una hipócrita mirada. Beatriz, que además de bella era inteligente, se decepcionó al escuchar su perorata parlanchina de bienvenida. Kimbisa que no le alcanzaba la vida para intrigas banales le advirtió a su niña: 
-Todo lo que dice es mentira. No es revolucionario, sólo se cubre con esa bandera para ganar contratos y hacerse rico rápidamente pues tiene complejo de pobretón. Niña, este hombre es casado con una culebra, tan hipócrita y enferma como él, tiene cinco hijos en varias mujeres. Se arrima a usted y a esta familia, únicamente, porque anhela hacerse del prestigio histórico del linaje familiar. En fin;- Dijo doña Kimbisa; -es un pendejo envidioso. Como se ve que no la conoce. Piensa que la puede manipular y destruirla con unos besitos y con cuatro lochas. No pierda el tiempo con él. No vale la pena mi niña-La Nana Lo miró de arriba abajo y con ademán de mano lo invitó a salir de la casona.

Muñiz palideció y luego en un asalto ególatra gritó que él nunca mentía pues era un hermano en Cristo y los evangélicos sólo decían verdad. Luego, tomó la mano de Beatriz y le recalcó que no hiciera caso a sirvientas brujas. Yo sentí el vacío de un gran colapso en mis engranajes, pues no había fuerza más poderosa para arrebatarle la ira de la Nana Kimbisa que la acusaran de bruja. Ella regreso del pasillo por donde iba y retomando su posición inicial le repreguntó su lugar de nacimiento. Cara de luna callosa insistió que él era oriundo de Zuata y que pertenecía a una rancia familia aragüeña mientras a exprimía su garganta con una variopinta de apellidos desconocidos.


Pero Kimbisa era astuta y jugaba bien con los códigos de vida de toda la familia. Se le acercó al rostro del hombre y soplándole una bocanada de su ocre aliento de tabaco lo interpeló: - ¿Sabe usted quien es la llora?, ¿Lo sabe? - De inmediato Muñiz resolló diciendo que por supuesto que en Zuata se conocía a la Llorona y que en el gallinero de una de sus múltiples haciendas salia para Corpus Cristi. 

Kimbisa miró a Beatriz, dio la vuelta y sin más palabras arrastró sus alpargatas y su falda floreada hasta la cocina a terminar de freír los buñuelos de Lairen, los preferidos de la familia. Beatriz Guasare sabía que la Llora era un baile tradicional de Zuata y que
Los sabrosos buñuelos de Lairen de Mamá Kimbisa
su nana siempre fue una invitada especial. Entonces, abrió la puerta principal y empujó al hombre hasta el portal sin pronunciar palabra. Luego, se asomó a mi vidrio inferior y oteo su maquillaje empañándome con su soplido. Yo arranque la danza de mis once campanadas. A los cien años aún sigo trabajando sin parar. Eso es lo duro de ser el cucú de la bruja Kimbisa, oriunda de Chuao, donde las olas no lloran jamás por amores de pacotilla y charlatanes de otoño.





































jueves, 4 de septiembre de 2014

EL PORTAL DE TEJERIAS

EL PORTAL DE TEJERIAS


Ríspero Mogollón López se graduó de ingeniero mecánico en la ilustrísima Universidad Central de Venezuela, en la ciudad de Caracas, contrajo nupcias con una despampanante rubia que le fue infiel con su mejor amigo y de tanto alcohol y juerga por el despecho terminó boquiabierto un lunes en la bahía de Cata, en el estado Aragua. Obnubilado por el sol de las once y la resaca perene, quedó impresionado ante las curvas y tongoneos de la mulata Rita Alcone González, una mestiza de grandes ojos verdes que ayudaba a su familia con la venta playera los fines de semana y trabajaba en la gobernación como contable, el resto de la semana. Se enamoraron perdidamente se casaron y engendraron tres muchachos sólo en cuatro años. Así comenzó su verdadera responsabilidad.

El cambio fue endógeno cuando realizó el juramento: -Seré fiel hasta el día que me muera. Mi cuerpito no da más, así como mi bolsillo-. Rispero, el ingeniero, era experto en las cuentas y en
su prospectiva sabía bien que los gastos crecían exponencialmente respecto al placer y los divorcios; por ello se juró- No pasó más por el jaleo del divorcio, me casé con esta loca y allí me quedaré-, confesó en su nueva oficina. La crisis y el desabastecimiento lo arrastraron a vender artículos para la sexualidad. La maleta de su carro era un antro de perdición y placer: consoladores, cremas, juguetes y disfraces para el disfrute sexual era su stock de mercancía. Él era un arsenal de sexo ambulante y sus clientes asemejabanse al último eslabón del infierno.

Pero la tarde del último día de quincena, mientras contemplaba el atardecer aragüeño rumbo a Caracas un caucho explotó en plena autopista de la Regional del Centro. El accidente lo obligó a detenerse en la zanja del camino, justo en un claro que aperturaba el paso hacia Tejerías. Lopecito, seudónimo que le inventó su mamá, se bajó cauteloso mirando en círculos, abrió la cajuela, sacó el triángulo de seguridad y lo colocó varios
metros a la derecha para avisar de su presencia. La tarde cálida lo tranquilizó a pesar del miedo que causaba quedarse sólo en medio de la peligrosa autopista pues miles de asaltos y asesinatos eran ampliamente conocidos por aquellos lares. De la nada una mujer alta, asfálticamente vestida lo saludó.

Al principio él se asustó un poco, pero luego, la inconmensurable belleza de la visitante, su exótica vestimenta de fiesta y sus grandes ojos crepusculares lo hicieron olvidar su condición de accidentado viajero. En el furor de la conversación paró un carro y al instante ella le comentó al inquieto Lopecito: -Quédese donde está. Estos hombres son asesinos y ladrones. Yo me encargo-; y con la misma se acercó hasta ellos. Parecía que flotaba sobre la hierba y luego al tocar el asfalto una niebla pesada explotaba desde sus pies. El ingeniero calculó que sus visiones eran por el miedo.


Cuatro hombres con pistolas y cuchillos en las manos se movieron hasta ella; pero de pronto, quedaron paralizados y de un solo brinco huyeron corriendo y gritando como si hubiesen visto al mismísimo diablo. El ingeniero dominó únicamente la espalda de la mujer quien de inmediato giro hacia él con su risa aterciopelada incrustada en su faz de luna llena. -Estarían drogados o borrachos. Hay muchos de esos locos por este camino amigo. No se preocupe más que yo me encargue ya de ellos-; y finalizó la conversación invitándolo a tomar agua en su casa. Él, pensó que se trataba del pueblo de Tejería, pero ella le indicó con la mano. Increíblemente para Lopecito, en medio de la isla que abre el paso al camino que conduce a los Teques y Tejerías, una hermosa casita de campo se dibujó y a pesar del asombroso hallazgo, el ingeniero se
acercó y una puerta semejante a una piedra se abrió a su paso. La casa era modesta pero limpia, se sentaron frente a frente y ella le acercó un vaso que contenía un vino raro, rojo y dulce como sangre de toro. Nunca supo cuántas horas conversaron de lo humano y lo divino, pero el punto fue que Lopecito olvidó por completo la entrega de mercancía, el carro y a su familia.

Ella empezó a sentir calor y comenzó a desnudarse y el quedó prendado del cuerpo perfecto de sirena que se develaba ante sus ojos. Pero cuando ella intentó besarlo, él la rechazó categórico; -Juré que sería fiel a mi esposa y mis hijos. Discúlpeme por favor-. Pero ella insistía en poseerlo contorneándose como una culebra frente al invitado. López llevaba candela en la sangre, sudor con olor a flores y a miel. Tenía ganas de saltarle encima y poseerla como una fiera, pero tomó una decisión. -Cumpliré mi promesa señora y ya me voy. No puedo estar con usted-. La dama se sonrió y le replicó un;- te salvaste hombre-; mientras López caía en un sopor espeso, sus parpados pesaban demasiado hasta que finalmente se durmió plácidamente.

Rispero abrió los ojos y un centenar de hombres vestidos de azul lo rodeaban, lo ayudaron a incorporarse preguntándole cómo se sentía. El ingeniero estaba bien y así lo hizo saber. Su impresión se desató después, al constatar que hacia quince días que estaba desaparecido, su familia rescató el carro de un estacionamiento policial con toda la mercancía y en perfecto estado. También supo que cuatro delincuentes armados habían
muerto en un choque el mismo día de su desaparición en el tramo Tejerías-Caracas, en la Autopista Regional del Centro. Nunca creyeron la versión de Rispero Mogollón acerca de su extraña amiga, pues en el lugar que el hombre señalaba como la casa de la extraña mujer sólo había un tronco viejo y seco.

Algunos cuentan que un diablo con cuerpo de mujer a veces sale a través de un portal espiritual incrustado en Tejerías y deambula por la trinchera de la autopista Regional del Centro. Otros dicen que se trata de un ánima que se quitó la vida al encontrar en su cuarto a su esposo con su mejor amiga y su espíritu atribulado quiere el perdón después de asesinar a su esposo y a la amante traidora. Lo cierto es que Ríspero Mogollón, alias Lopecito, cumplió su juramento de fidelidad y gracias a ello el monstruo de Tejerías le perdonó la vida, como también su esposa Doña Rita Alcones le dejó regresar a la casa
cuando en un sueño, un diablo rojo con negro, le narro la historia oscura del portal de Tejerías. Otros portales aún más tenebrosos se ocultan en el Estado Aragua esperando a los traidores  e infieles para torturarlos para siempre. A lo mejor esperan por ti.




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domingo, 31 de agosto de 2014

¿Consanguíneo o afín? #Venezuela


¿Consanguíneo o afín?



Una sociedad rica es sinónimo de educación, buen trato y cortesía; las anteriores son síntomas de lo mismo: ética. La falta de ella delata un gran deterioro social que se muestra en inseguridad, guerra, baja productividad, desorganización empresarial, caos, deterioro ambiental, dependencia tecnológica, insalubridad, entre muchos otros males mayúsculos subsidiarios con la pobreza de naciones y gente. 


Pero hay un dato más allá, enraizado en la raigambre del tejido social venezolano, que con harta sapiencia  fue diagnosticado por el odontólogo de profesión y filósofo por antonomasia, el Doctor Rafael Castillo, que desde el cenáculo de su consultorio, me explicó los derroteros y entramados éticos derivados de la consanguinidad y la afinidad.

Amar a los hijos no requiere de mayores esfuerzos éticos, pues la familia une y llama a través de gen y costumbre. Es la alianza de la sangre común que promueve la organización
familiar. Sin embargo, la sangre llama, tiene un poder pero hay estímulos y alianzas que superan el código genético y forman el macro tejido complejo que dan pie a las sociedades.

A este sumun imperceptible, pero profundamente poderoso, el doctor Castillo lo denominó la afinidad. La palabra afinidad viene del latín adfinitas, adfinitatis, que es la cualidad del adjetivo adfinis, compuesto de ad+finis (límite, frontera). Así el afín es en principio el que está próximo al límite de otro, el vecino, el semejante.


Su contenido trasciende la esfera familiar, personal, familiar, local y lo sitúa en la infinita multidimensionalidad de factores que permiten el encuentro humano. Desde lo profundamente sensible y emotivo hasta los lazos cívicos que nos impulsan a lo transnacional; por ejemplo, somos afines con tribus arcaicas de Guayana y con sofisticadas computadoras japonesas, al mismo tiempo.


Luego con resignación, y cierto dejo de melancolía, continuó su disertación filosófica. “En Venezuela la siembra de
infinitos odios ha sido una estrategia bien pensada: políticos, raciales, económicos, intelectuales, de clase, religión, etc. Todos cuanto separen y hagan ruptura entre la afinidad de los venezolanos han sido mortal y deliberadamente esparcidos por años, ha sido una estrategia muy reforzada sostenida como fórmula de control del poder nacional e internacional. María, los venezolanos hemos perdido nuestra afinidad y eso nos está llevando a la destrucción total-, concluyó el Doctor Castillo con  decepción y tristeza ahogándole la garganta.


No pude agregar nada a su disertación pues sus garras de acero aniquilaban sanitariamente la caverna de mi boca, pero reflexioné que esa afinidad entre venezolanos abre el camino hacia la cooperación y hacia la organización social, fundamentos esenciales para el crecimiento económico y el desarrollo endógeno e integral de los pueblos. Sin afinidad no son posibles sueños comunes, visión compartida, ni trabajo en equipo. No es posible el bienestar que es el bien común.


La siembra de odio inyectada en las venas del tejido comunitario venezolano, ha traído beneficio a unos pocos nacionales y extranjeros a costa de la destrucción y la debilidad nacional. La mejor arma contra los imperios, que quieren someternos desde lo emocional, hasta lo militar, es alcanzar por nuestras propias acciones nuestro desarrollo. 


Reflexioné sobre estas cosas, me deshice de la sangre en la
boca y corrí para terminar éste artículo por la afinidad que siento con todos mis compatriotas venezolanos. Saber aceptar la diferencia, con verdadero respeto, es un gran síntoma de inteligencia colectiva y de ética para la buena vida. Todos lo necesitamos en Venezuela






La Luna del Polvorín y por eso el sol de #Aragua #Guayabita #Turmero

La Luna del Polvorín
y por eso el sol de Aragua


Rafael Luna de Polvorin
¡Cuidado!, mucho cuidado y no se confunda mi querido lector que no se trata de la luna en femenino. ¡No!. No es la compañera enamoradísima de la tierra que coquetea y asoma su rostro a trozos para dar lumbre a ciertos enamorados y mortales. ¡No señor! Mi escrito versa sobre una Luna varón, una Luna macho. Esta narración es sobre un hombre de apellido Luna que a lo largo de los
años ha regado con trabajo duro y esfuerzo denodado la tierra de sus antepasados y de sus herederos en una parcela de su propiedad, ubicada en la ruta hacia la población del Polvorín, en nuestro querido Estado Aragua.

Luna es hombre recio hecho para la brega y
amante de la naturaleza y de su familia. Y cuando me refiero a su familia entiéndanla como la ampliada, es decir, tendrán que incluir visitantes, clientes y además, todos sus animales que son varios y de diversas especies. En la finca de Don Rafael Luna será cordialmente recibido por una imponente manada de perros que moviéndote la cola le darán la bienvenida. Pero entérese, ese
amor muere en el ocaso, porque después de las seis y media de la tarde puede buscarse un problema si entra sin avisar y sin que el señor Luna organice su jauría de perros de todas las razas. A Don Rafael Luna le gustan todos los animales: con pelos, plumas, pequeños, grandes y
pare usted de contar. En algún tiempo, él, se dedicó a la ganadería, a la cría de caballos estelares y cuando los fines de semana el compadrazgo llamaba, hasta los toros quedaron coleados por los bríos de Don Rafael Luna. Este hombre nacido y criado en las tierras que hacen límite en la ruta hacia el Polvorín de Turmero está hecho para renovar la vida rural.


Su fauna es variada. A veces hay ardillas que comen pan con leche y suben y bajan a través de los pantalones de los visitantes ofreciéndote alguna hojita y revisándoles los bolsillos a los compradores de su colorido y multioloroso vivero. Constituye el popurrí tornasolado de luces y plantas que conforman su gran escenario para recibir a los visitantes. Otras veces son los loros que cantan, bailan y hablan de política si usted introduce el tema cerca de los emplumados.. Por
cierto, algunos están a favor del gobierno cantando Chávez corazón del pueblo… y otros de la oposición diciendo Hay una camino… Luna ha cuidado el equilibrio político entre sus loros. También supe de un zamuro que fue, durante algún tiempo, su mascota y cuando vio su adultez lo visitaba permanentemente aunque él decretó su libertad total, pues ningún animal está preso en los límites de la tierra del señor Luna. Igualmente se cuentan cochinos rescatados de los ríos que terminan comportándose como perros y hay que mencionar al
inconmensurable Neptuno, un rottweiler negro, con ojos y dentadura de infierno, mansito como un bebé, que saludaba mientras todo el mundo se petrificaba de espanto, con los ojos cerrados por varios instantes. Neptuno era un monumento canino. Un perro de raza perfecto. Un ejemplar de concurso tan hermoso como las perfectas rosas rojas del señor Luna.


Pero las virtudes de este hombre de campo no se agotan en las fronteras de la veterinaria, la cría, la pesca y el manejo de todo tipo de animales, grandes y pequeños. Su fama le trascendió y lo
sobrepasó desde hace varios años atrás, cuando la Universidad Central de Venezuela y otras Academias científicas lo catalogaron como el “ingeniero de la naturaleza” y más aún. Se ha hecho acreedor de metáforas como “artista de la naturaleza”. Imagino que en este punto el querido lector se preguntará si
estas denominaciones responden a una verdad fáctica o son puras imaginerías o charlatanerías de pueblo. Sepa mi alucinado lector que la prueba empírica, cierta, real y viviente de tales denominaciones comparecieron ante mí en el momento que fui llevada frente a un árbol raro. El señor Luna sacó su afilada navaja del pantalón y me dio a probar mandarina, pero
del mismo árbol desprendió una naranja resplandecientemente amarilla como el sol denominada California, grande y jugosa. Luego, tomó del mismo árbol una naranja más modesta poseedora de un sabrosito jugo dulce y para cerrar con broche de oro la polifonía cítrica del heterogéneo árbol, me invitó a que abriera mi mochila y vació un centenar de limones, unos criollos y otros más grandes, de fuerte olor para que la prueba de mis investigaciones fuese
patentada con agua y azúcar. Don Luna es un verdadero doctor de la sabia y del injerto en plantas y sus cítricos le han conferido premios municipales el día del árbol y en varias oportunidades patrias. El dedo verde lo llamé yo, el hombre sabia lo denominó el otro ingeniero que me acompañó y quedó extasiado ante la perfección natural de sus árboles, flores y demás plantaciones.


Finalmente, es un deleite sus explicaciones sobre las plantas ornamentales, particularmente, los rosales. Hay una intensa variedad de rosas que me hacen enajenarme ante la fuerte belleza de la naturaleza florida, cuando Rafael Luna nos invita a contemplar su plantación de rosales y arbustos
exóticos. Es como contemplar un cuadro de Claude Monet, un estallido de colores, un deleite y un relax vislumbrar su campo de rosales. Es una obra de arte. Me suenan acordes internos de los antepasados que aún reclaman notas desde el siglo XX español. Suenan en mi cabeza acordes del pasodoble “Luna de España” interpretado, primeramente, en la comedia musical “Hoy como Ayer” en 1945. Aún
Marujita Diaz Y "Luna de España"
recuerdo a la Diva de postguerra Española Marujita Díaz en el film “La Corista” de 1.960. Entonces me inspiro y como soy coplera Aragueña me pongo cantarina y canto:


La Luna es un varón
Y por eso el sol de Aragua
Anda que bebe los vientos
Por si el hombre se emborracha.

Como la Luna sale tanto de noche
Una amante le aguarda en cada esquina
Luna, Luna de Aragua, cascabelero,

Luna de ojos de río cara morena…Y Olé


Luna de Aragua

Rafael Luna y su perro Picaso
La coplera de Aragua