domingo, 28 de septiembre de 2014

Secuestro en Aragua

Secuestro en Aragua,
la Abuela y el General Suarez Chourio




Mi tío paterno, Moisés Almudena Ríos, nativo del Castaño, Estado Aragua, a duras penas tocó el portalón de la Casona y cuando la puerta se abrió, el pobre se desvaneció sobre los fuertes brazos de mamá Kymbisa,
diciéndole que sus fiebres eran por la peste de la Chikungunya. Hubo alerta general pues la abuela, Catalina Libertad Herrera Herrera, escuchó al hombre y de inmediato armó una campaña para salvarle la vida, al hombro de su lugar teniente la Nana Kymbisa, nuestra niñera por cien años, quien tomó su inmenso tabaco y salió al monte a buscar yerbas para la pócima curativa.


-Otra peste en la familia. Debe ser una maldición-; pensé yo y me dispuse a salir de compras, como corresponde, cuando la abuela y Kymbisa comienzan sus exóticas curaciones. De pronto, suena el teléfono. Atendí y una voz opaca y entrecortada, del otro lado, pidió 150 millones de dólares por el rescate de mi sobrina Frescolita. Fue cuando supimos que la niña estaba secuestrada. Dijeron que
llamarían luego para lo del intercambio y que no dieran parte a ninguna policía porque la matarían. Creo que no saben que Damián, el jefe de policía del pueblo vive en esta casa. 


Estallé en llanto, grité todo el brollo a los cuatros vientos y la casa se volvió un torbellino en instantes. Mi madre cayó desmayada, Juanita, la sirvienta lloraba abrazada de José Tomás, el chofer. Llamaron a mi tío el juez, Jaime Gregorio Mas, para que intercediera ante los plagiarios. De pronto, desde el fondo del oscuro corredor, emergió la abuela, ataviada con una boina negra y vestida de militar, con un uniforme antiguo
de la segunda guerra mundial. Llevaba dos cintas de balas en baldomera y las escopetas al hombro, mientras descolgaban algunas pistolas viejas del abuelo pistolas del cinto de su pantalón de camuflaje.


General Suarez Chourio
Allí empezó a vociferar que buscaran el General Suarez Chourio, que esa era un militar de verdad, revolucionario, que le encontraría a su niña, sin payasadas, ni pantomimas de policías pueblerinos subdesarrollados. También mandó a que le entregaran los dólares en efectivo púes, ella, conjuntamente con el
La Abuela Catalina Guasare Herrera en
Combate durante  sus años mozos
general, harían la entrega a los secuestradores. Al instante, todos nos miramos y no sabíamos si reír o llorar. La abuela entró en cólera sacó una pistola vieja y se la puso al hijo en la sien.

Jaime Mas no tengo tiempo, dame los dólares que quiero a mi niña en la casa-, dijo desesperada. Mi tío, Jaime
era un hombre serio, ponderado, el único que creo cuerdo de la casa se lo explico todo, lentamente, a la abuela.


Ella lo miro fijamente y le preguntó: - ¿Tú me estás diciendo que nosotros somos pobres?-  

El tío tragó grueso y replicó:
-Si madre, no hay más bienes de fortuna que esta vieja casona, todo lo demás se han ido en revoluciones y enfermedades. No queda nada. Nuestros familiares han
regalado la herencia para la revolución cuando el común de los actuales revolucionarios han hecho todo lo contrario, han formado parte de ella para enriquecerse y dejar de ser unos pobretones descastados-, fueron sus palabras de funeral.


En ese punto la vieja se dejó caer sobre el viejo banco del patio y se quitó la boina alegando su desagracia de saber semejante verdad. Despúes, levantó el rostro, secó sus lágrimas e insistió: -llámame al general. Necesito que me ayude; él es un hombre de
combate como yo-. Y mientras todos trataban de convencer a la abuela en que lo sensato era llamar a la policía sonó el timbre de la casona. Fue cuando Kymbisa abrió la puerta para que el inmenso hombre cubriera todo con su sombra.


Nunca supe, como supo él, pero lo cierto es que la imponente figura del General Jesús Suarez Chourio invadió, de norte a sur, la sala de casa. Al verlo, la abuela dio un salto y se enrosco en su cintura como una culebra de jardín. Intercambiaron y hablaron. Todos los teléfonos de la casa sonaban a la vez. La noticia salió en tweeter, radio, en el
tabloide de la tarde y la gente sólo hablaba del secuestro. Sin embargo, Kymbisa, dándole un agua de papelón al general que, sin duda, armó una red cívico-militar para el rescate, advirtió que Frescolita no estaba secuestrada pues sus ánimas se lo habían dicho. Si yo no hubiese recibido la llamada me lo hubiese creído pues los muertos de la Nana jamás se equivocaban en sus alegatos.


Las agujas del reloj movieron sus segundos de plata y la tensión aumentó en el caserón. El general abrazado de la abuela trataba de tranquilizarla y todos reprimían el vapor de una gran angustia.
Luego, se oyó una algarabía y un tintinar de campanas con voces y gritos. -Llegó Frescolita- se escuchó a lo lejos. Final feliz, la niña en casa. No hubo secuestro sino que la cola parar comprar los útiles escolares de sus ahijados era interminable, pues son muchos y en un solo día no alcanza una sola chequera para llenar un bulto de libros hoy.




Luego supimos que la vecina fue secuestrada y hasta la fecha la


siguen buscando. La llamada recibida fue un gran error de los secuestradores. Bueno, después, mi abuela racionalizó los gastos y busca trabajo para mantener a la familia sosteniéndose firme, en la revolución, mientras el resto de la familia trata de explicarle su gran equivocación. El General se despidió y se llevó los buñuelos
de Lairen preparados por Kymbisa. Yo me quede reflexionando porqué tanto secuestro, extorsión, pranización, desvelo, inseguridad y desconcierto en nuestro Estado Aragua, antes ciudad jardín y hoy cuna de la Revolución. ¿Qué falta y que sobra hoy en nuestro Estado Aragua para la buena vida?


La editora con el General de Aragua Jesus Suarez Chourio


El Saman de Guere. La Julia, Estado Aragua, Venezuela



Virgen de la Candelaria. Patrona del Municipio Santiago Mariño, Turmero, Estado Aragua


Los Buñuelos de Lairen de la Nana Kymbisa



Beatriz Guasare Herrera Herrera Alias Frescolita cuando niña



La escritora lista para el rescate de Frescolita


jueves, 25 de septiembre de 2014

LAS TRAPISONDAS DE LA MUERTE Y SU ENAMORADO CONTADOR Una historia de la vida de personas infames en revolución y los Orishas Yorubas

LAS TRAPISONDAS DE LA MUERTE Y SU ENAMORADO CONTADOR

Una historia de la vida de personas infames en revolución y los Orishas Yorubas

Esta historia continuará ... Jueves 2/10/2014

Dedicada a las ánimas de Guasare, QPD

I.  ANGUSTIA AHUMADA

El contador, aún sin haberlo concientizado plenamente, había decidido suicidarse. Su cuerpo sudoroso se deshacía sentado en las
sillas medio destartaladas de la secretaría de la dirección. El lerdo transcurrir del tiempo y el papeleo sucio que se derramaba a través de los metálicos archivos  acrecentaban su angustia. Era como si una daga invisible de hierro sólido se le clavara, lentamente, en el estómago.

En ese momento, el negro Urulo, el asistente de la dirección de administración, abrió la puerta de su oficina para que entrase aire fresco, al tiempo que una bocanada de humo negruzco, con cara de diablo, se escapó danzante por la puerta de su minúscula oficina de ayudante e invadió, sin más, ni más todos los espacios blanquecinos de la receptoría ministerial. La secretaria  de la Dirección; Doña Arminda; miró de reojo al portero que medio adormitado por la resaca de la noche anterior, luchaba con sus
parpados vencidos por el sueño y con la melancolía de siempre se dirigió a Jorge Luis murmurándole:

-Válgame Dios, últimamente esta  oficina ya no parece la administración del ministerio, sino un nido de brujos locos -.

Repentinamente,  como salida de la nada, la vieja Nancy entró al recinto esparciendo con una mano un líquido desinfectante con olor a lavanda, mientras trataba, con la otra mano, de estregar las gotas que se desparramaban alegres y desordenadas por las demás paredes y escritorios, mientras en voz muy bajita mascullaba una plegaria campesina.

Urulo era un hombre de escasa estatura y rostro agorilado. Sentenciado a una cabeza puntiaguda que mantenía incrustada en
un gorrito nigeriano multicolor, ostentaba en su pecho  múltiples collares tornasolados rebosados a través de una camisa mantecada que siempre llevaba semi-abierta.

- El loco lo que quiere es que le vean el montón de collares de santería que tiene, pero le digo algo señora Arminda, según yo sé, los collares de los Santos son tan sagrados que no pueden estar a la vista de los mortales, por eso insisto, ese negro retrechero lo que es un gran adulador y exhibicionista con eso de la Santería y la brujería, pero más na…, ja, ja…Si se mete conmigo le voy ha enseñar quien es bruja de verdad, ja, ja…-; repostaba la vieja Nancy en alguna pasada tarde bucólica de diálogos ministeriales.

Inmediatamente, desde lo profundo de los dominios de su olorosa oficina latió un lento y amenazante: - Armindaaaaaa-. Pero Nancy le replicó sin vacilaciones: 

- No crea que tenemos que soportar la hediondez de su tabaco a toda hora. Arminda tienen razón, las oficinas del gobierno no son para hacer brujería, sino para apoyar al pueblo, ¿no es así? -; remató estridente la limpiadora mientras detallaba altivamente al hombre, de arriba abajo, cuando éste se plantó en el centro de la
puerta de su oficina como gallo de pelea.

Arminda regresó con testarudez su rostro hacia el trabajo amontonado sobre su escritorio y acostumbrada desde antaño a presenciar los espectáculos de las peleas laborales de los funcionarios de cada estación, sabiendo desempeñar varias actividades al mismo tiempo y sin retirarle la vista de encima a Jorge Luís, apuntó con su faz de corcho:

-¿Se siente mal licenciado, quiere una aspirina para los dolores- mientras hacia notas en un libro grisáceo y aceitoso de entrada de documentos.

El contador, desconsolado, con la vista perdida en el vacío, sacudió la cabeza de un lado a otro en negativa señal, sin pronunciar palabra. Meditaba acerca de las injusticias de su vida. Pensaba en su hija María Eugenia y en su frustrado viaje a Europa; en Cecilia, su mujer, tan abnegada en las tareas del  hogar y en su carrera truncada de funcionario. Una desesperanza honda aguijoneaba su
sensible corazón, aderezada con sonoros chillidos telefónicos. Allá afuera, en medio del ronco rugir de la agitada ciudad, la tarde se desasía por entre los vitrales mugrientos de pastoso hollín, y los transeúntes se movilizaban caóticamente en una danza neurótica, parecida a las que perpetraban las hormigas locas de la plaza principal del centro.

La secretaria Arminda, con su voz de ébano y su cotidiana parsimonia gubernamental, bien aprendida a lo largo de treinta años de servicio ininterrumpido, mantuvo su paso señorial de trabajadora, acompasada del concierto esquizofrénico de los teléfonos, mientras la aseadora y Urulo realizaban su propia cruzada.

- Esa fumadera de tabaco no está permitida en las oficinas del gobierno, porque está contaminando el ambiente. Hay una resolución, y se la voy a buscar, para que la lea y se la aprenda, pues nos tiene asfixiados a todos los que trabajamos aquí. Lo que hace es ensuciar todo el ambiente.  ¿Cómo se ve que usted no es el que limpia? -, remató la mujer indignada.

- O se calla o la mando a despedir inmediatamente de aquí, sirvienta engreída. Mire que sí le fumo un tabaco al revés y se lo
conjuro con el espíritu del eterno despido, mañana no amanece en el carguito de obrera. Solo sabe chismear y no limpia nada, lengüetera del demonio. Sálgase de la Dirección ahora mismo o la mando a desalojar con seguridad. Mire como está la oficina por allá afuera, bien cochina, y usted sólo vegeta pendiente de la vida de los demás. Vieja maldita -; dijo Urulo encrespado, mientras de un portazo quedó preso en su oficina.

Definitivamente no era un buen momento para que Jorge Luís atendiera más conflictos laborales, frases descoloridas y las estupideces de siempre. - Más demagogia no, por favor-, se repetía internamente el hombre. El contador no portaba las fuerzas suficientes para oír, estoico como antaño, las peleas, sinsabores, los embustes y las eternas explicaciones, concebidas desde el ombligo de la rancia burocracia de los gobiernos de la temporada.

En medio de la algarabía, del llanto y las amenazas de la vieja Nancy y de los insultos que seguía propinando el negro Urulo desde lo recóndito de su oficina, Arminda respondía los teléfonos, 

- La señora directora -, insistía la secretaria en tono de edecán de campo,- Se encuentra muy ocupada en este momento, atendiendo una reunión muy importante y giró instrucciones precisas para que por ningún motivo se le interrumpiese. Pero si desea dejarle algún mensaje con muchísimo gusto..., bla, bla, bla -; las mentiras de siempre. 

Jorge Luís se resistía a seguir oyendo el mismo parlamento gastado y falso, que a lo largo de su peregrinar ministerial había insensibilizado sus oídos. En ese momento desesperado la aseadora grito un terrible, - te arrepentirás de tú bocota, negro mojino, más pronto de lo que imaginas. Vamos a ver quien será el botao -;  y partió hecha un velorio por el pasillo principal.

En ese instante, la puerta negra de la dirección se abrió, derramando sus sórdidos crujidos de siempre, portadores de tantas buenas y malas noticias a lo largo de los años. Pero esta vez, los sonidos no arrojaron los acordes conocidos. La directora traspasó rápidamente la sala de espera, acompañada en tropel, de su sequito de funcionarios de confianza y con ojos amelazados se detuvo ante Jorge Luís comentándole un retórico:

- Lo siento mucho licenciado, pero ya no hay nada que se pueda hacer por usted. Verdaderamente lo lamento de corazón-, y sus irónicas palabras escoltaron la acústica de su rumbo apresurado. 

Luego se detuvo  frente a la puerta principal del despacho y le refirió a la Señora Arminda un tímido, 
- no es bueno tantos escándalos y gritos, mira que se pueden escuchar desde el despacho del Ministro. Dile a Urulo que controle al personal-, y con la misma Renatta Firizzola desapareció como fantasma.

Con el entendimiento nublado por la noticia que acababa de recibir, el hombre, de pantalón cenizo, intentó incorporarse lentamente sin conseguirlo. Una nueva explosión de ácido se le derramó a través de las entrañas carcomiéndole el estomago y a penas, si logro balbucear cortas palabras de despedida, que de inmediato se volvieron lejanas. - No se preocupe doctora y gracias por todo-, replicó el contador.

Así permaneció largo rato hasta que la Directora del Despacho del Ministro, -¡en persona!-, acompañada de una fauna de funcionarios diversos: Secretarias, vigilantes, abogados y personal de seguridad; embistieron a la Señora Arminda advirtiéndole:

- Que el doctor Urulo firme por favor, inmediatamente, la resolución de su destitución. Es una orden expresa del ministro. Ya todo está conversado con su jefa, la Directora de esta unidad. Si no estuviere de acuerdo con la medida de reemplazo puede comunicarse con la Consultaría Jurídica del Ministerio para que emprenda los tramites respectivos y sea asesorado en la materia que le competente. Y que se presente en la embajada de Cuba para su deportación inmediata-.

Arminda, atónita por lo que acababa de escuchar, se levantó de su asiento, golpeó dubitativamente la puerta de la oficina de Urulo y volvió a sentarse en su puesto como hipnotizada. El hombre salió lentamente del lugar, con la camisa abrochada hasta el cuello y un enérgico; 

- firme su destitución a la prontitud  y después apela si no se siente conforme con las medidas administrativas. Cuenta con ciento veinte días para reclamar ante los tribunales competentes, no obstante, bla, bla, bla -, sobrecogió a los porteros y demás secretarias de la Dirección.

Urulo observó a la mujer frontalmente y desconcertado a la vez, garabateó en el papel que tenía delante sin siquiera leerlo, recogió el abrigo colgado en su asiento y con la misma, dando un portazo salio del recinto y se marchó para siempre. No sin ignorar a su presunta verduga. Al cruzar frente a la puerta del baño de mujeres gritó un pavoroso:

- No te escaparas de mí,  vieja maldita, tú y tus descendientes me la pagaran muy caro-.
 
Nancy entretanto, temblando de frío en el baño de damas, volteó su rostro hacia Sofía, la aseadora del despacho del ministro y con semblante compungido le confesó a su colega de trapos y jabones:

- Urulo es palero, un adorador de la muerte, seguramente me hará un Budú para matarme, ¿qué hago? -, preguntó con desespero la vieja.

- No se lo permitas-; respondió la mujer del veintiséis con rostro de obviedad.
  




Esta historia de novela continuará en otra entrega...





miércoles, 24 de septiembre de 2014

Contra el virus de la Chicungunya Acetaminofen

An excellent foo

El martillo de la Brujas y sus escobas de sanación en #Turmero


El martillo de la Brujas y sus escobas de sanación en Turmero


San Lugido aseguró no rendirse ante las mujeres diciendo: -No, no iré. Porque allí donde está la mujer, se halla el pecado; allí donde está el pecado, se halla el demonio; y allí donde está el demonio, se halla el infierno -  Existe una amplia literatura sobre la bruja y se considera el personaje central de Occidente. Aclaró que la historia de la brujería es la historia del martirio de las mujeres. La magia, ciencia de los secretos del mundo, es tan arcaica como la existencia terrícola y ha sido practicada desde el inicio de los tiempos. El primer texto de brujería serio data del año 1.435 llamado Formicarius y se remite a
sostener que todos los crímenes cometidos por los nuevos brujos endemoniados son sueños. En 1.487 nace un libro que muestra la relación de las mujeres con el satanismo: se trata del malleus maleficarun, o El Martillo de las Brujas, obra cumbre elaborada por dos curas dominicos; Heinrich Kramer y Jakob Sprenger, considerado como el trabajo más misógino jamás escrito sobre la tierra.

Pero las brujas no se remiten a la exclusiva literatura medieval. Sus ritos, pócimas, acciones de encantamiento, destructivas o bondadosas, forman parte de la
variopinta que constituye el mundo inexplicable y velado del misterio. Sus fiestas son de antología y han quedado reseñados en todos los campos del saber y de las artes. Son famosos los aquelarres o fiestas de brujas en luna llena, donde las viejas horribles y malvadas salen a devorar entrañas de niños recién nacidos como prenda al demonio. Diego  Velázquez y Francisco Goya lo patentaron magníficamente en sus obras pictóricas. La bruja encanta, miente, mata y destruye desde tiempos inmemoriales, tanto como cura, sana, libera y pare usted de contar. ¿Quién no
desea el poder de una gran bruja? ¿Cómo hacerse del caduceo mágico de Mercurio, en torno al cual se enroscan dos serpientes, que es a la par, báculo de viajero y varita de mago?


Las armas de la bruja son variadas, con su escoba vuela por los aires con fuerza liberadora, su pavoroso rostro se muestra en la oscuridad que cobija su maldad y horripilancia. Brujas famosas anegan la historia, la literatura, la música, la pintura y demás artes. Desde los tiempos originarios, los
primeros pasos del ser humano sobre la tierra, la arcaica y legendaria sociedad Yoruba cobijó la cosmogonía de la vida a partir de la comparecencia de la “Gran Bruja Universal”,  la inefable Yemaya, dueña de todas las aguas, misterios y secretos del planeta, madre de todos los seres vivientes, mundo de vida, al tiempo que comparece patibularmente ante las injusticias. Los griegos develan un centenar de brujas en su amplia mitología cosmogónica, siendo la poderosa “Circe”, hija de Elios (el sol) la que vive en el monte y trabajaba en telar, donde atrajo a los hombres de Ulises convirtiéndolos en cerdos. Sólo uno de ellos escapó para contarlo.
Ulises fue a rescatar a su tripulación gracias al beneficio del dios Hermes o Mercurio que le proporcionó una hierba mágica y liberó a toda su tripulación, logrando que Circe se enamorara de él.


Las acciones de las brujas son diversas y extremas; tanto curan, como matan. En el Municipio Santiago Mariño hay muchas brujas escondidas desde los tiempos que el Libertador visitaba sus fincas y posesiones en Aragua. Son brujas legendarias, escondidas entre los montes, ríos y humildes casuhas, tanto como las que se encriptan en los encumbradas haciendas y mansiones mantuanas del Castaño. Fue ejemplo de ellas la líder de San Mateo; Luna Libertad Guasare Herrrera, enemiga del general Gómez; una de mis tátara abuelas maternas.

Quizás, la brujería se hereda y se lleve en la sangre, pues, con
bastante frecuencia comparto el mañanero café con las brujas de Turmero y armamos nuestros aquelarres con los primeros rayos del sol. A mí me toca hacer el café recién colado, a ellas el tema y los cortos minutos del compartir en medio de la calle, con las escobas alzadas, acompañadas por el carrito rodante donde se almacena y arrastra la basura de todo el Municipio Mariño. Yo, las imagino como unas hermosas brujas blancas, asidas a su escoba desde que sale el sol, hasta el ocaso, de bellos rostros volando sobre el Picacho y llegando hasta Chuao en el atardecer. Son mis amigas, compañeras y camaradas, las
barrenderas de las calles de Turmero que con modestia, esfuerzo y cariño hacen un gran aporte al Municipio, recogiendo la gran cantidad de desperdicios que la gente sucia, inconsciente y patética del pueblo, lanzan en medio de la calle.


Si el demonio existe, se muestra cada vez que ensuciamos nuestro propio suelo patrio, dañamos la naturaleza y nos marginalizamos deshaciéndonos malamente de la basura, sin
pensar en los demás, en los menores, en los animales…en fin!, en nuestros propios hijos. Estas brujas son madres, hermanas, esposas, amigas de nuestro terruño que se ganan el sustento barriendo el pueblo y recogiendo nuestra basura. Es un trabajo muy importante, que requiere constancia y buen humor. Ellas son maravillosas, están muy claras en los esfuerzos y acciones requeridos para cambiar la cultura del mariñense, del Aragueño más bien! y poder contar con una nueva oportunidad de vida. Las brujas blancas y limpiadoras del Municipio Santiago Mariño son mi mejor
aquelarre amaneciendo. Y me despido con alegría felicitando a mis colegas barredoras por su mágico trabajo. Que Dios las bendiga a todas y nos vemos por las estrellas, en las noches de luna llena de nuestro incomparable Estado Aragua.

























miércoles, 10 de septiembre de 2014

De Aroma, sabor, gerencia y Ratatouille


    

De aroma, sabor, gerencia y Ratatouille:

Diez aderezos empresariales desde el arte cinematográfico para una empresa exitosa    

    


    

Confieso mi predilección histórica por los gatos y como ustedes supondrán, y suponen bien, gatos y ratas han sido comprobadamente o de vez en cuando. Sin embargo y a pesar de las imposiciones de la madre naturaleza, me topé, de pronto, con una humilde rata francesa llamada Rémy, dotada de un agudo
sentido del olfato y gusto que me resultó una aliada exuberante para referirme a las claves sustanciosas del liderazgo, la jefatura y la gerencia. Con ellas, he podido estructurar una deliciosa y exótica ensalada gerencial, constituida por algunos principios generales, salpimentados con una suerte de jugo epistemológico que hará de su degustación un fascinante encuentro entre el arte de cocinar y el de gerenciar empresas exitosas, a nivel global.


Sin duda, los empalmes entre arte y ciencia son mis preferidos, pues algo de artístico hay en la ciencia, tanto como grandes verdades se encriptan en el arte. En este maravilloso delta entre gerencia y cine se nos revela la película Ratatouille. Dicho film, versa sobre la historia de una extraña rata, de nombre Rémy, que impone a su naturaleza y al habitad cotidiano de su familia, su talento diferencial y su poderosos deseo de innovar en la cocina
para convertirse en un chef gourmet. Ratatouille es una película de animación por computadora producida por Walt Disney Pictures y Animation Studios, fue estrenada el 29 de junio del año 2.007 y resultó un éxito de taquilla. 

Rémy, quien se convertirá en el CEO de las hornillas, vive en el ático de una casa francesa con su hermano Emile y una colonia dirigida por su padre Django, máximo líder de la madriguera. Sin embargo él, dejó de cumplir la modesta tarea impuesta por su padre de ser el analista de alimentos envenenados, usando sus dones en la preservación familiar y contra todo pronóstico, aspiró a convertirse en un gran chef gourmet, lo que equivale a ser el máximo jefe o gran gerente en el decadente restaurant Francés, del reconocido y recién fallecido chef Auguste Gusteau. 

Para los que adolecen de una vasta cultura en materia de división de trabajo y jerarquía culinaria es vital esclarecer que un Chef es el equivalente al CEO corporativo, pues pertenece a la casta de los grandes jefes. De esta forma, la controversial rata cocinera se desliza a partir de un conjunto de aventuras, peripecias, riesgos, peligros, descubrimientos y entramados que dan cause a una trama de exquisito vigor gerencial en París, lugar donde nuestro personaje descubrió, como su legítimo hogar, sólo después de asumir el
riesgo de dar el gran salto hacia el cambio. Rémy se esfuerza por trasegar entre las peligrosas hazañas alimenticias de la alta cocina que desarrollará en canónica coordinación y cooperación con Alfredo Linguini, un perdedor de oficio, sin más arte que el de la equivocación perenne que encarnará, en su propia existencia, un secreto organizacional de gran relevancia. 

La historia de Rémy está llena de causalidades y sorpresas que no siguen una secuencia lógica lineal, ni responden a la sucesión simple de causa-efecto. Por el contrario; la rata chef es una productora increíble de caos pues su sola presencia contraviene toda norma, racionamiento o racionalidad tradicional. De hecho, su propio aliado estratégico Linguini, dirá alarmado, varias veces a lo largo de la trama: 

-Debo estar loco hablando con una rata:- Este comentario desafía cualquier oportunidad de lógica o de comportamiento medianamente racional o científico o más bien, que responda a los cánones normales del sentido común. Quizás, el reto de la gerencia del siglo XXI y el de los tiempos venideros es poder desafiar las viejas costumbres y las formas de hacer y comprender, tanto en el plano gerencial, como en la nueva epistemología de la gerencia, donde aún se esperan grandes invenciones y las reformas necesarias para engrandar el mundo global de las organizaciones en pos del desarrrollo. De esta manera, una epistemología gerencial con sensibilidad artística, humana y con la altura ética para la promoción y la preservación de la vida planetaria, esté encriptada a
manera de velo finísimo a lo largo y ancho de este trabajo cinematográfico.

Sin embargo, no pretendo aburrir al ocupado lector con la narración y la irritante disertación epistémica y doctoral de esta película infantil, la cual invito a disfrutar en compañía de grandes y chicos, para iniciar sin más demora la presentación, a manera de platillo finamente armado y ahumado, tras las redes cinematográficas, de las claves gerenciales del Ratatouille gerencial que, por cierto, sugiero acompañar con una buena dosis de autocrítica constante, reforzamiento positivo; tanto propio, como ajeno, de la mano de una bandeja rebosante de suficiente ratatouille para soportar con estoicismo los arañazos del cambio.


1. Los dones no bastan para alcanzar el éxito. El don resultante de una caridad está allí, sin más esfuerzo del receptor que el de poseerlo y ser su tenedor. Para que el don se exprese en forma manifiesta y cinética se requiere esfuerzo personal e impele acometer el ejercicio del trabajo duro. Sólo con una gimnasia diaria y un encomiable esfuerzo individual podrá el tenedor, hacer visible su don con un resultado extraordinario; como la lechuza de Minerva que alza el vuelo en la noche callada de Atenas derramando su sabiduría. Sin embargo, la manifestación del don individual no garantiza una mejora organizacional. Para que éste se
dé, los dones individuales requieren de institucionalización, de la metamorfosis de una inteligencia individual y tácita, hacia otra inteligencia colectiva que se revierta en un quehacer constante que brinde éxitos empresariales. Para que los dones del personal, sean de los grandes jefes o tan sólo del personal subalterno, se amplifiquen y bañen el entramado organizacional, este don individual debe emanciparse a partir de un esfuerzo gerencial exponencial y convertirse en ventaja o fortaleza lo que requerirá esfuerzo gerencial. Imaginen cuantas buenas intenciones, labores bien hechas, bellas perspectivas se han desaparecido por la cañería del sin razón empresarial simplemente por la falta de gerencia. Rémy, sobre la cabeza de Linguini y en una cocina que intentaba mantener su condición de “gran restaurant de Paris” logró conseguir la oportunidad para mostrar su talento, a partir de una capacitación y esfuerzo constante. Tal como lo muestra la película, los ensayos y prácticas se realizaban en la casa del lava platos hasta lograr las destrezas que le permitió el gran salto hacia la fama. Ni los dones, ni la inspiración bastan para lograr el éxito empresarial, si no se acompañan de trabajo duro y de una cultura que potencie el éxito.



2. Ética, familia y solidaridad: “No somos cocineros, pero somos familia, di lo que tenemos que hacer y dalo por hecho”. Con estas palabras Django padre de Rémy y líder del clan de las ratas apoyará a su hijo en la difícil tarea de cocinar la noche de la gran presentación ante Anton Ego, el crítico que ya había hecho perder una estrella al restaurant de Gusteau. La cooperación es fundamental para alcanzar el éxito organizacional, particularmente, la que proviene de la familia por las sacudidas emocionales que se
suceden sobre el gerente. La fuerza interior de un jefe puede inspirar, motivar y mover exitosamente a una organización ante la turbulencia y las adversidades, muchos más la que imprime la familia cuyos lazos genéticos y afectivos son de largo plazo. Gracias a la fidelidad, cooperación y apoyo familiar, tanto Rémy, como su Socio Linguini lograron sus objetivos al contar con su propio negocio, ser chef y poder innovar en la competida gastronomía de Paris.



3. Paciencia para soportar la diferencia: Las organizaciones inteligentes y la gerencia analizan la diferencia para encontrar una nueva oportunidad, deslastrándose de los atavíos de los convencionalismos y de las tradiciones arcaicas. La novedad es un aderezo maestro a lo largo de la trama del film cuando inicialmente Linguine recurre a la rata como aliada estratégica para mantenerse en su trabajo a pesar de las incontables mordidas y rasguños en su cuerpo, pues aún, ambos, no armonizaban en el trabajo conjunto. Incluso, Colette Tatou, la cocinera de carne y de pavo, única chica
de la cocina del restaurante recordará fiel a la filosofía de Auguste Gusteau la máxima de “cualquiera puede cocinar”. Hay que tener paciencia con la diferencia pues en ella se podría esconder una clave para el éxito. Un buen gerente aprende a tolerar los diferenciales culturales, las nuevas modas y costumbre, los lenguajes, la innovación tecnológica y fundamentalmente las grandes diferencias humanas desde las razas, hasta los variados puntos de vista. El nuevo líder podría llegar a ser una rata, tal como Rémy le enseñó al mundo.



4. La coordinación y cooperación como las claves del éxito: Aún en postmodernidad y con el hacha del Transhumanismo rozándonos el cuello, seguimos pensando que el mejor negocio siempre tiene su principio y su final en la economía, la tasa de ganancia y la ampliación de mercados. Si bien es cierto que la dimensión económica es vital para una empresa, no es menos vital que las relaciones entre la gente, determinan la sinergia y la buena vida organizacional. Si la cooperación no es mayor que el grado de competitividad entre las fuerzas vivas de una empresa, la organización morirá más aceleradamente porque la verdadera energía que impulsa la acción empresarial es la cooperación; y los talentos no emergen sin una maya institucional sólida, tejida desde la coordinación y cooperación humana. La cooperación y coordinación existente entre la rata, sobre la cabeza de Linguini, constituyó la clave del negocio y de la fuerza del cambio en el futuro y novel restaurante llamado Ratatouille. No era el más grande, pero si era el más visitado.


5. Secreto organizacional: La mística, el misterio y la religión representan el espacio oculto, velado e incognoscible de toda organización. Los humanos son cajas de secretos, tanto como lo son las organizaciones. La vida empresarial se moviliza complejamente entre antinomias, esclarecimientos y secretos, ocultaciones, tanto propios, como ajenos; individuales y colectivas. Toda gran empresa encripta un gran secreto, hasta el punto y
momento en que el manto de la verdad corre su vuelo y comparece. Lo numinoso coincide con el misterio en cualquier parte y el tino para gerenciar la paradoja que produce lo incognoscible es, sin duda, parte vital de la conducción de empresas. Allí, se encriptan las claves de la información, la comunicación y la acertada toma de decisiones. 

Dos grandes secretos comparecen en la cocina francesa de Gusteau: el primero, es la historia familiar. El Chef Gusteau dejó descendencia con una empleada de su restaurant y falleció sin conocer este secreto, por tanto y de acuerdo a los documentos de su testamento, la herencia del restaurant recaería sobre el Sub chef Skinner, hasta tanto no apareciera algún otro heredero que cambiará el testamento original. Será también en este contexto que el gran esfuerzo, vitalidad y sabiduría de la rata chef modificará el curso organizacional del restaurant y de la vida de todos los miembros de la organización. El segundo secreto se encripta en el proceso medular del negocio y está referido a la identidad del chef que recautivó la atención de los críticos y del público en general en el desprestigiado restaurant del chef Gusteau, en Paris. El heredero y el genio cocinero en llave exegética. No se pierda el desenlace de estos dos grandes secretos en Ratatouille…¡Vale la pena!


6. Cualquiera puede cocinar o gerenciar: En verdad cualquiera que cultive el talento, la mejoría continua, la responsabilidad y las ganas de promover cambios positivos en colectivos empresariales puede ser jefe, tanto en una cocina francesa, en la presidencia de la república de Venezuela, como en un comité de una arcaica junta de condominio. Finalmente y si la libertad es nuestro envoltorio más común todos somos los jefes de nuestro destino de una u otra manera. Allí radica la esencia del poder. Ser u chef y gerenciar se asemejan porque son actos humanos que requieren cualidades y capacidades símiles a la hora de su ejercicio y de asumir altas responsabilidades que siempre afectarán a los demás. Sobre la base
de este lema tanto Rémy la rata, como Colette Tatou lograron acoplar una cocina común, para ratas y humanos. Además, la naturaleza de las cosas está en armonía con la voluntad de cambio, por tanto, el hecho que Rémy fuese una rata no impidió que logrará su visión de cocinar, innovar y crear. -No quiero robar, quiero inventar-. Éste, fue el ideal del pensamiento del futuro chef de Paris. La gerencia requiere mucha vocación y desde ésta, el candidato a gerente va mejorando su desempeño en la medida que los retos se asomen con fuerza a través de la jerarquía organizacional y prueben sus nuevos talentos.


7. La justa crítica: Criticar es un arte, tanto como el de realizar un oficio, una tarea, una obra maestra o construir un mundo. El arte de la crítica acompañan al poder, tal como sabiamente lo mostrará el crítico de Ratatouille con su célebre disertación que catapultó a unos y enterró a otros. Fue una crítica profunda y despersonalizada, como debe ser una verdadera y científica critica, sin buscar más
beneficios personales que los que otorga la magistralidad de la realización. Pues criticar el arte es una obra de arte tanto como es un acto político, económico, social. La buena o mala crítica puede destruir o emancipar a una empresa tanto en su interior como en su entorno. La crítica amplia mercados, afecta a la competencia, a los aliados estratégicos, es la base de la publicidad y finalmente de las finanzas. Mientras más escaso es más costoso y la crítica apunta a ello. 


8. La espiritualidad como guía de la inteligencia: En Ratatouille la espiritualidad cruza el eje conductor de la trama confundiéndose con psicología y psiquiatría. Empalmes entre la imaginación y el misterio dan curso a la amplia conexión entre el protagonista principal Rémy y Gusteau. Es en el marco de este dialogo exegético, en que tanto el fantasma, como rata logran sus
consumación en una conversión hacia la mejora y la justicia. El Gusteau consigue que su herencia retorne a manos de su hijo perdido y desde el más allá o desde la fantasía animalesca alienta, orienta, apoya y esclarece el entendimiento de Rémy ante lo que es, lo que desea y las correctas acciones para alcanzar su cometido. 

-Pero tú nunca has mentido-; le advierte sabiamente el fantasma a la rata en el momento del deliberado cautiverio. Se trata de un punto cumbre de la obra pues el protagonista Rémy asume su condición de jefe del restaurant más allá de sus propias limitaciones, debilidades y de su comprensión de existencia. Se muestra el pensamiento reflexivo en conexión con el misterio y la espiritualidad.


9. No mate la rata, viva con el enemigo adentro: El caos es la rata en el restaurant de Gusteau. Nos clausuraran sentencio sin ambages Skinner. Muchas veces las organizaciones poseen enemigos interno y externos y dependerá de las capacidades del gerente y de la propia organización saber utilizar al oponente en beneficio propio. Alfredo Linguini aprovecho el hecho que le mandaron a deshacerse de la rata para hacer de este acto su ventaja
competitiva. Caos y azar son parte de la vida de un buen gerente. Los enemigos son fuentes de oportunidades si se logra deponer el miedo, los fracasos y las debilidades humanas. La gerencia no es una guerra donde todo oponente deba ser asesinado. Vivir con el enemigo adentro es parte de la vida gerencial, tanto como la política.


10. El amor de creer y de enseñar: El amor flota en la tierra, en cualquier parte o momento y comparece en medio de las organizaciones. Son amores de todos los tipos y tamaños: el familiar, el de pareja, al saber y al intelecto, a la creación propia o ajena, a la belleza, a la madre, al pasado, en fin; amor al amor. Ratatouille es, en esencia, una película que le canta al amor. El amor oculto de Gusteau, el amor a la invención y a la comida de Rémy y Anton Ego, el amor al dinero de Skinner, el amor al otro de
Colette Tatou y Alfredo Linguini, el amor a la familia del padre de Rémy. Son muchos amores lo que nos brinda Ratatouille. Es a través del amor de pareja que nace de las fabulosas casualidades del encuentro que comparece el amor a la maestra, una forma de amor muy común y hasta natural ya que la maestra se muestra como madre sustituta, con lo cual se reproduce la confianza, la seguridad bases del conocimiento. El amor mueve al mundo y hace que una pequeña y débil semilla se convierta en un frondoso árbol.


Hasta este punto, querido lector, he podido acompañar tal pueril, excitante y refrescante perspectiva gerencial. Todos los que practicamos el arte de la gerencia sufrimos de la compulsiva necesidad de la transformación organizacional y encontramos en nuestro entorno infinitos elementos para promover el cambio, para
aprender y ensayar nuevos caminos en este empinada y larga travesía. La gerencia es un arte difícil y no sólo la ciencia es una aliada estratégica. Hay muchos recursos que se encriptan en el arte, particularmente en el cinematográfico que los esmerados guionistas y directores nos revelan diariamente desde diversos espacios. 

Una excelente empresa no es más que una obra de arte de alto nivel, en la cual, el artista-gerente la recrea diariamente. Finalmente, este film es un llamado a la ética cuando invita a sus espectadores a un cambio hacia una vida digna, familiar, creativa,
cooperativa, llena de tolerancia hacia las diferencias existentes en la sociedad de hoy y está enmarcada en una poderosa perspectiva ecológica, pues siendo el personaje principal una rata, se da un espaldarazo a todos los animales, cualquiera sea su origen, asumiéndolos no sólo como parte del mundo humano, sino como protagonistas “geniales” de lo que acontece en nuestro pequeño planeta tierra. Particularmente, coincido con el lema del chef Gusteau, pero acotando que “cualquiera puede escribir”…Los invito a la gerencia y al arte en cualquiera de sus encumbrados y escarpados caminos…

II. De postre: frases célebres de Ratatouille para la gerencia.

Preparen la ensalada como una obra maestra. Rémy

Lo único predecible de la vida es que es impredecible. Rémy

Quiero una fresca, clara y nueva perspectiva. Anton Ego

Tú eres el jefe, inspíralos. Colette Tatou

Ese fue el final, mi última palabra, la última palabra. Anton Ego

¿Tengo que preocuparme? Talon Labarthe el abogado de Skinner

Cómo te atreves a hacer algo tan monumental como cocinar en mi cocina. Skinner

Lo nuevo necesita amigos. Anton Ego

¡Sorpréndeme! Anton Ego




 

III.       Galardones de la película Ratatouille

Premios Óscar

Año
Categoría
Persona
Resultado
2007
Ganador
2007
Jan Pinkava
Jim Capobianco
Brad Bird
Candidatos
2007
Candidato
2007
Randy Thom
Michael Silvers
Candidatos
2007
Randy Thom
Michael Semanick
Doc Kane
Candidatos

Globos de Oro

Año
Categoría
Persona
Resultado
2008
Brad Bird
Jan Pinkava
Ganadora

Premios BAFTA

Año
Categoría
Persona
Resultado
2007
Brad Bird
Jan Pinkava
Ganadora