web 2.0: Editoriales en línea: La Web desde su inició se convirtió en la editorial más grande de la humanidad. Las herramientas Web 2.0 nos brindan nuevas posibilidades pa...
Para disfrutar de la Literatura propia y ajena y... Si te gusta reír en esta estación tendrás que bajar
jueves, 2 de octubre de 2014
Mónica Spear: la historia que no pudo continuar - Entretenimiento
Mónica Spear: la historia que no pudo continuar - Entretenimiento
![]() |
| Hasta que la vida Alcanza. Adiós Amiga |
martes, 30 de septiembre de 2014
Fotos
domingo, 28 de septiembre de 2014
Secuestro en Aragua
Secuestro en
Aragua,
la Abuela y el General Suarez Chourio
Mi tío paterno, Moisés Almudena Ríos,
nativo del Castaño, Estado Aragua, a duras penas tocó el portalón de la Casona
y cuando la puerta se abrió, el pobre se desvaneció sobre los fuertes brazos de
mamá Kymbisa,
diciéndole que sus fiebres eran por la peste de la Chikungunya.
Hubo alerta general pues la abuela, Catalina Libertad Herrera Herrera, escuchó
al hombre y de inmediato armó una campaña para salvarle la vida, al hombro de
su lugar teniente la Nana Kymbisa, nuestra niñera por cien años, quien tomó su
inmenso tabaco y salió al monte a buscar yerbas para la pócima curativa.
-Otra
peste en la familia. Debe ser una maldición-; pensé
yo y me dispuse a salir de compras, como corresponde, cuando la abuela y
Kymbisa comienzan sus exóticas curaciones. De pronto, suena el teléfono. Atendí
y una voz opaca y entrecortada, del otro lado, pidió 150 millones de dólares
por el rescate de mi sobrina Frescolita. Fue cuando supimos que la niña estaba
secuestrada. Dijeron que
Estallé en llanto, grité todo el
brollo a los cuatros vientos y la casa se volvió un torbellino en instantes. Mi
madre cayó desmayada, Juanita, la sirvienta lloraba abrazada de José Tomás, el
chofer. Llamaron a mi tío el juez, Jaime Gregorio Mas, para que intercediera ante
los plagiarios. De pronto, desde el fondo del oscuro corredor, emergió la
abuela, ataviada con una boina negra y vestida de militar, con un uniforme
antiguo![]() |
| General Suarez Chourio |
Allí empezó a vociferar que buscaran
el General Suarez Chourio, que esa era un militar de verdad, revolucionario,
que le encontraría a su niña, sin payasadas, ni pantomimas de policías
pueblerinos subdesarrollados. También mandó a que le entregaran los dólares en
efectivo púes, ella, conjuntamente con el ![]() |
| La Abuela Catalina Guasare Herrera en Combate durante sus años mozos |
- Jaime
Mas no tengo tiempo, dame los dólares que quiero a mi niña en la casa-, dijo
desesperada. Mi tío, Jaime
era un hombre serio, ponderado, el único que creo
cuerdo de la casa se lo explico todo, lentamente, a la abuela.
Ella lo miro fijamente y le preguntó: - ¿Tú me
estás diciendo que nosotros somos pobres?-
El tío tragó grueso y replicó:
-Si
madre, no hay más bienes de fortuna que esta vieja casona, todo lo demás se han
ido en revoluciones y enfermedades. No queda nada. Nuestros familiares han
regalado
la herencia para la revolución cuando el común de los actuales revolucionarios
han hecho todo lo contrario, han formado parte de ella para enriquecerse y
dejar de ser unos pobretones descastados-,
fueron sus palabras de funeral.
En ese punto la vieja se dejó caer sobre
el viejo banco del patio y se quitó la boina alegando su desagracia de saber
semejante verdad. Despúes, levantó el rostro, secó sus lágrimas e insistió: -llámame
al general. Necesito que me ayude; él es un hombre de
combate como yo-. Y mientras
todos trataban de convencer a la abuela en que lo sensato era llamar a la
policía sonó el timbre de la casona. Fue cuando Kymbisa abrió la puerta para
que el inmenso hombre cubriera todo con su sombra.
Nunca supe, como supo él, pero lo
cierto es que la imponente figura del General Jesús Suarez Chourio invadió, de
norte a sur, la sala de casa. Al verlo, la abuela dio un salto y se enrosco en
su cintura como una culebra de jardín. Intercambiaron y hablaron. Todos los
teléfonos de la casa sonaban a la vez. La noticia salió en tweeter, radio, en
el
tabloide de la tarde y la gente sólo hablaba del secuestro. Sin embargo,
Kymbisa, dándole un agua de papelón al general que, sin duda, armó una red
cívico-militar para el rescate, advirtió que Frescolita no estaba secuestrada
pues sus ánimas se lo habían dicho. Si yo no hubiese recibido la llamada me lo
hubiese creído pues los muertos de la Nana jamás se equivocaban en sus
alegatos.
Las agujas del reloj movieron sus
segundos de plata y la tensión aumentó en el caserón. El general abrazado de la
abuela trataba de tranquilizarla y todos reprimían el vapor de una gran
angustia.
Luego, se oyó una algarabía y un tintinar de campanas con voces y
gritos. -Llegó
Frescolita- se
escuchó a lo lejos. Final feliz, la niña en casa. No hubo secuestro sino que la
cola parar comprar los útiles escolares de sus ahijados era interminable, pues
son muchos y en un solo día no alcanza una sola chequera para llenar un bulto
de libros hoy.
Luego supimos que la vecina fue secuestrada y hasta la fecha la
siguen buscando. La llamada recibida fue un gran error de los secuestradores. Bueno, después, mi abuela racionalizó los gastos y busca trabajo para mantener a la familia sosteniéndose firme, en la revolución, mientras el resto de la familia trata de explicarle su gran equivocación. El General se despidió y se llevó los buñuelos
de Lairen preparados por Kymbisa. Yo me quede reflexionando porqué tanto secuestro, extorsión, pranización, desvelo, inseguridad y desconcierto en nuestro Estado Aragua, antes ciudad jardín y hoy cuna de la Revolución. ¿Qué falta y que sobra hoy en nuestro Estado Aragua para la buena vida?
siguen buscando. La llamada recibida fue un gran error de los secuestradores. Bueno, después, mi abuela racionalizó los gastos y busca trabajo para mantener a la familia sosteniéndose firme, en la revolución, mientras el resto de la familia trata de explicarle su gran equivocación. El General se despidió y se llevó los buñuelos
de Lairen preparados por Kymbisa. Yo me quede reflexionando porqué tanto secuestro, extorsión, pranización, desvelo, inseguridad y desconcierto en nuestro Estado Aragua, antes ciudad jardín y hoy cuna de la Revolución. ¿Qué falta y que sobra hoy en nuestro Estado Aragua para la buena vida?
![]() |
| El Saman de Guere. La Julia, Estado Aragua, Venezuela |
![]() |
| Virgen de la Candelaria. Patrona del Municipio Santiago Mariño, Turmero, Estado Aragua |
![]() |
| Los Buñuelos de Lairen de la Nana Kymbisa |
![]() |
| Beatriz Guasare Herrera Herrera Alias Frescolita cuando niña |
![]() |
| La escritora lista para el rescate de Frescolita |
jueves, 25 de septiembre de 2014
LAS TRAPISONDAS DE LA MUERTE Y SU ENAMORADO CONTADOR Una historia de la vida de personas infames en revolución y los Orishas Yorubas
LAS TRAPISONDAS DE LA MUERTE Y SU ENAMORADO
CONTADOR
Una historia de la vida de personas infames en revolución y los Orishas Yorubas
Esta historia continuará ... Jueves 2/10/2014
Dedicada a las ánimas de Guasare, QPD
I. ANGUSTIA AHUMADA
El contador, aún sin haberlo concientizado
plenamente, había decidido suicidarse. Su cuerpo sudoroso se deshacía sentado en
las
sillas medio destartaladas de la secretaría de la dirección. El lerdo transcurrir
del tiempo y el papeleo sucio que se derramaba a través de los metálicos
archivos acrecentaban su angustia. Era como si una daga invisible de hierro sólido
se le clavara, lentamente, en el estómago.
En ese momento, el negro Urulo, el asistente
de la dirección de administración, abrió la puerta de su oficina para que
entrase aire fresco, al tiempo que una bocanada de humo negruzco, con cara de diablo, se
escapó danzante por la puerta de su minúscula oficina de ayudante e invadió,
sin más, ni más todos los espacios blanquecinos de la receptoría ministerial. La secretaria
de la Dirección; Doña
Arminda; miró de reojo al portero que medio adormitado por la resaca de la
noche anterior, luchaba con sus
parpados vencidos por el sueño y con la melancolía de siempre se dirigió a Jorge Luis murmurándole:
-Válgame
Dios, últimamente esta oficina ya no parece
la administración del ministerio, sino un nido de brujos locos -.
Repentinamente, como salida de la nada, la vieja Nancy entró al
recinto esparciendo con una mano un líquido desinfectante con olor a lavanda,
mientras trataba, con la otra mano, de estregar las gotas que se desparramaban
alegres y desordenadas por las demás paredes y escritorios, mientras en voz muy
bajita mascullaba una plegaria campesina.
Urulo era un hombre de escasa estatura y rostro
agorilado. Sentenciado a una cabeza puntiaguda que mantenía incrustada en
un
gorrito nigeriano multicolor, ostentaba en su pecho múltiples collares tornasolados rebosados a
través de una camisa mantecada que siempre llevaba semi-abierta.
- El
loco lo que quiere es que le vean el montón de collares de santería que tiene,
pero le digo algo señora Arminda, según yo sé, los collares de los Santos son
tan sagrados que no pueden estar a la vista de los mortales, por eso insisto,
ese negro retrechero lo que es un gran adulador y exhibicionista con eso de la Santería y la brujería, pero más na…, ja, ja…Si se mete conmigo le voy ha
enseñar quien es bruja de verdad, ja, ja…-; repostaba la vieja Nancy
en alguna pasada tarde bucólica de diálogos ministeriales.
Inmediatamente, desde lo profundo de los
dominios de su olorosa oficina latió un lento y amenazante: - Armindaaaaaa-. Pero Nancy le replicó sin vacilaciones:
- No crea que tenemos que
soportar la hediondez de su tabaco a toda hora. Arminda tienen razón, las
oficinas del gobierno no son para hacer brujería, sino para apoyar al pueblo,
¿no es así? -; remató estridente la limpiadora mientras detallaba altivamente al hombre,
de arriba abajo, cuando éste se plantó en el centro de la
puerta de su oficina
como gallo de pelea.
Arminda regresó con testarudez su rostro hacia
el trabajo amontonado sobre su escritorio y acostumbrada desde antaño a presenciar
los espectáculos de las peleas laborales de los funcionarios de cada estación,
sabiendo desempeñar varias actividades al mismo tiempo y sin retirarle la vista
de encima a Jorge Luís, apuntó con su faz de corcho:
-¿Se
siente mal licenciado, quiere una aspirina para los dolores? - mientras hacia notas en un libro grisáceo y aceitoso de entrada de
documentos.
El contador, desconsolado, con la vista
perdida en el vacío, sacudió la cabeza de un lado a otro en negativa señal, sin
pronunciar palabra. Meditaba acerca de las injusticias de su vida. Pensaba en
su hija María Eugenia y en su frustrado viaje a Europa; en Cecilia, su mujer,
tan abnegada en las tareas del hogar y
en su carrera truncada de funcionario. Una desesperanza honda aguijoneaba su
sensible corazón, aderezada con sonoros chillidos telefónicos. Allá afuera, en
medio del ronco rugir de la agitada ciudad, la tarde se desasía por entre los
vitrales mugrientos de pastoso hollín, y los transeúntes se movilizaban caóticamente
en una danza neurótica, parecida a las que perpetraban las hormigas locas de la
plaza principal del centro.
La secretaria Arminda, con su voz de ébano y
su cotidiana parsimonia gubernamental, bien aprendida a lo largo de treinta
años de servicio ininterrumpido, mantuvo su paso señorial de trabajadora,
acompasada del concierto esquizofrénico de los teléfonos, mientras la aseadora
y Urulo realizaban su propia cruzada.
- Esa
fumadera de tabaco no está permitida en las oficinas del gobierno, porque está
contaminando el ambiente. Hay una resolución, y se la voy a buscar, para que la
lea y se la aprenda, pues nos tiene
asfixiados a todos los que trabajamos aquí. Lo que hace es ensuciar todo el ambiente.
¿Cómo se ve que usted no es el que
limpia? -, remató la mujer indignada.
- O
se calla o la mando a despedir inmediatamente de aquí, sirvienta engreída. Mire
que sí le fumo un tabaco al revés y se lo
conjuro con el espíritu del eterno
despido, mañana no amanece en el carguito de obrera. Solo sabe chismear y no
limpia nada, lengüetera del demonio. Sálgase de
Definitivamente no era un buen momento para que
Jorge Luís atendiera más conflictos laborales, frases descoloridas y las
estupideces de siempre. - Más demagogia no, por favor-, se repetía internamente el hombre. El contador no portaba las
fuerzas suficientes para oír, estoico como antaño, las peleas, sinsabores, los
embustes y las eternas explicaciones, concebidas desde el ombligo de la rancia
burocracia de los gobiernos de la temporada.
En medio de la algarabía, del llanto y las
amenazas de la vieja Nancy y de los insultos que seguía propinando el negro
Urulo desde lo recóndito de su oficina, Arminda respondía los teléfonos,
- La señora directora -, insistía la secretaria en tono de edecán de campo,- Se
encuentra muy ocupada en este momento, atendiendo una reunión muy importante y
giró instrucciones precisas para que por ningún motivo se le interrumpiese.
Pero si desea dejarle algún mensaje con muchísimo gusto..., bla, bla, bla -; las mentiras de siempre.
Jorge Luís se resistía a seguir oyendo el
mismo parlamento gastado y falso, que a lo largo de su peregrinar ministerial
había insensibilizado sus oídos. En ese momento desesperado la aseadora grito
un terrible, - te
arrepentirás de tú bocota, negro mojino, más pronto de lo que imaginas. Vamos a
ver quien será el botao -; y partió hecha un velorio por el pasillo
principal.
En ese instante, la puerta negra de la
dirección se abrió, derramando sus sórdidos crujidos de siempre, portadores de
tantas buenas y malas noticias a lo largo de los años. Pero esta vez, los
sonidos no arrojaron los acordes conocidos. La directora traspasó rápidamente
la sala de espera, acompañada en tropel, de su sequito de funcionarios de
confianza y con ojos amelazados se detuvo ante Jorge Luís comentándole un retórico:
- Lo
siento mucho licenciado, pero ya no hay nada que se pueda hacer por usted.
Verdaderamente lo lamento de corazón-, y sus irónicas palabras escoltaron la acústica de su rumbo
apresurado.
Luego se detuvo frente a la puerta principal del despacho y le refirió a la Señora Arminda un tímido,
- no es bueno tantos escándalos
y gritos, mira que se pueden escuchar desde el despacho del Ministro. Dile a
Urulo que controle al personal-, y con
la misma Renatta Firizzola desapareció como fantasma.
Con el entendimiento nublado por la noticia
que acababa de recibir, el hombre, de pantalón cenizo, intentó incorporarse lentamente
sin conseguirlo. Una nueva explosión de ácido se le derramó a través de las
entrañas carcomiéndole el estomago y a penas, si logro balbucear cortas
palabras de despedida, que de inmediato se volvieron lejanas. - No se preocupe doctora y
gracias por todo-, replicó
el contador.
Así permaneció largo rato hasta que la Directora del Despacho del
Ministro, -¡en persona!-, acompañada de una fauna de funcionarios diversos: Secretarias,
vigilantes, abogados y personal de seguridad; embistieron a la Señora Arminda advirtiéndole:
- Que
el doctor Urulo firme por favor, inmediatamente, la resolución de su
destitución. Es una orden expresa del ministro. Ya todo está conversado con su
jefa, la Directora
de esta unidad. Si no estuviere de acuerdo con la medida de reemplazo puede
comunicarse con la
Consultaría Jurídica del Ministerio para que emprenda los
tramites respectivos y sea asesorado en la materia que le competente. Y que se presente en la embajada de Cuba para su deportación inmediata-.
Arminda, atónita por lo que acababa de
escuchar, se levantó de su asiento, golpeó dubitativamente la puerta de la
oficina de Urulo y volvió a sentarse en su puesto como hipnotizada. El hombre
salió lentamente del lugar, con la camisa abrochada hasta el cuello y un enérgico;
- firme su destitución a la
prontitud y después apela si no se
siente conforme con las medidas administrativas. Cuenta con ciento veinte días
para reclamar ante los tribunales competentes, no obstante, bla, bla, bla -, sobrecogió a los porteros y demás secretarias de la Dirección.
Urulo observó a la mujer frontalmente y
desconcertado a la vez, garabateó en el papel que tenía delante sin siquiera
leerlo, recogió el abrigo colgado en su asiento y con la misma, dando un
portazo salio del recinto y se marchó para siempre. No sin ignorar a su presunta
verduga. Al cruzar frente a la puerta del baño de mujeres gritó un pavoroso:
- No
te escaparas de mí, vieja maldita, tú y
tus descendientes me la pagaran muy caro-.
Nancy entretanto, temblando de frío en el
baño de damas, volteó su rostro hacia Sofía, la aseadora del despacho del
ministro y con semblante compungido le confesó a su colega de trapos y jabones:
- Urulo
es palero, un adorador de la muerte, seguramente me hará un Budú para matarme,
¿qué hago? -, preguntó con desespero la vieja.
- No
se lo permitas-; respondió la mujer del veintiséis con
rostro de obviedad.
Esta
historia de novela continuará en otra entrega...
miércoles, 24 de septiembre de 2014
El martillo de la Brujas y sus escobas de sanación en #Turmero
El martillo de la Brujas y sus escobas de sanación en Turmero
San Lugido aseguró no
rendirse ante las mujeres diciendo: -No, no iré. Porque allí donde está la mujer, se halla el pecado; allí
donde está el pecado, se halla el demonio; y allí donde está el demonio, se
halla el infierno - Existe una amplia literatura
sobre la bruja y se considera el personaje central de Occidente. Aclaró que la
historia de la brujería es la historia del martirio de las mujeres. La magia,
ciencia de los secretos del mundo, es tan arcaica como la existencia terrícola
y ha sido practicada desde el inicio de los tiempos. El primer texto de
brujería serio data del año 1.435 llamado Formicarius y se remite a
Pero las brujas no se
remiten a la exclusiva literatura medieval. Sus ritos, pócimas, acciones de
encantamiento, destructivas o bondadosas, forman parte de la
variopinta que
constituye el mundo inexplicable y velado del misterio. Sus fiestas son de
antología y han quedado reseñados en todos los campos del saber y de las artes.
Son famosos los aquelarres o fiestas de brujas en luna llena, donde las viejas
horribles y malvadas salen a devorar entrañas de niños recién nacidos como
prenda al demonio. Diego Velázquez y Francisco
Goya lo patentaron magníficamente en sus obras pictóricas. La bruja encanta,
miente, mata y destruye desde tiempos inmemoriales, tanto como cura, sana,
libera y pare usted de contar. ¿Quién no
desea el poder de una gran bruja? ¿Cómo
hacerse del caduceo mágico de Mercurio, en torno al cual se enroscan dos
serpientes, que es a la par, báculo de viajero y varita de mago?
Las armas de la bruja
son variadas, con su escoba vuela por los aires con fuerza liberadora, su pavoroso
rostro se muestra en la oscuridad que cobija su maldad y horripilancia. Brujas
famosas anegan la historia, la literatura, la música, la pintura y demás artes.
Desde los tiempos originarios, los
primeros pasos del ser humano sobre la
tierra, la arcaica y legendaria sociedad Yoruba cobijó la cosmogonía de la vida
a partir de la comparecencia de la “Gran Bruja Universal”, la inefable Yemaya, dueña de todas las aguas,
misterios y secretos del planeta, madre de todos los seres vivientes, mundo de
vida, al tiempo que comparece patibularmente ante las injusticias. Los griegos develan
un centenar de brujas en su amplia mitología cosmogónica, siendo la poderosa
“Circe”, hija de Elios (el sol) la que vive en el monte y trabajaba en telar, donde
atrajo a los hombres de Ulises convirtiéndolos en cerdos. Sólo uno de ellos
escapó para contarlo.
Ulises fue a rescatar a su tripulación gracias al
beneficio del dios Hermes o Mercurio que le proporcionó una hierba mágica y
liberó a toda su tripulación, logrando que Circe se enamorara de él.
Las acciones de las brujas
son diversas y extremas; tanto curan, como matan. En el Municipio Santiago
Mariño hay muchas brujas escondidas desde los tiempos que el Libertador
visitaba sus fincas y posesiones en Aragua. Son brujas legendarias, escondidas
entre los montes, ríos y humildes casuhas, tanto como las que se encriptan en
los encumbradas haciendas y mansiones mantuanas del Castaño. Fue ejemplo de
ellas la líder de San Mateo; Luna Libertad Guasare Herrrera, enemiga del
general Gómez; una de mis tátara abuelas maternas.
Quizás, la brujería
se hereda y se lleve en la sangre, pues, con
bastante frecuencia comparto el
mañanero café con las brujas de Turmero y armamos nuestros aquelarres con los
primeros rayos del sol. A mí me toca hacer el café recién colado, a ellas el
tema y los cortos minutos del compartir en medio de la calle, con las escobas alzadas,
acompañadas por el carrito rodante donde se almacena y arrastra la basura de
todo el Municipio Mariño. Yo, las imagino como unas hermosas brujas blancas,
asidas a su escoba desde que sale el sol, hasta el ocaso, de bellos rostros
volando sobre el Picacho y llegando hasta Chuao en el atardecer. Son mis
amigas, compañeras y camaradas, las
barrenderas de las calles de Turmero que
con modestia, esfuerzo y cariño hacen un gran aporte al Municipio, recogiendo
la gran cantidad de desperdicios que la gente sucia, inconsciente y patética
del pueblo, lanzan en medio de la calle.
Si el demonio existe,
se muestra cada vez que ensuciamos nuestro propio suelo patrio, dañamos la
naturaleza y nos marginalizamos deshaciéndonos malamente de la basura, sin
pensar en los demás, en los menores, en los animales…en fin!, en nuestros
propios hijos. Estas brujas son madres, hermanas, esposas, amigas de nuestro
terruño que se ganan el sustento barriendo el pueblo y recogiendo nuestra
basura. Es un trabajo muy importante, que requiere constancia y buen humor.
Ellas son maravillosas, están muy claras en los esfuerzos y acciones requeridos
para cambiar la cultura del mariñense, del Aragueño más bien! y poder contar
con una nueva oportunidad de vida. Las brujas blancas y limpiadoras del
Municipio Santiago Mariño son mi mejor
aquelarre amaneciendo. Y me despido con
alegría felicitando a mis colegas barredoras por su mágico trabajo. Que Dios
las bendiga a todas y nos vemos por las estrellas, en las noches de luna llena
de nuestro incomparable Estado Aragua.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)













.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)

.jpg)
.jpg)
.jpg)




.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)


.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
