sábado, 6 de diciembre de 2014

MALÉFICA Elementos Técnicos...



MALÉFICA


Elementos Técnicos...


En 2014 se estrenó Maléfica, una película que narra la historia de la más cruel y sensacional villana de todas. Con actores reales, esta película está protagonizada por la actriz Angelina Jolie como Maléfica, la malvada bruja; Elle Fanning como la Princesa Aurora, la Bella Durmiente; y Brenton Thwaites como el Príncipe

Felipe. La caracterización de Maléfica duró 4 horas y la película fue grabada en un castillo de verdad.



Readaptación de la película de la Bella Durmiente de Walt Disney, que narra los orígenes de la malvada bruja Maléfica, y que le llevó a maldecir a la Princesa Aurora, la Bella Durmiente, cuando era un bebé recién nacido para que el día en que la Princesa Aurora, la Bella Durmiente, cumpliera
los dieciséis años, antes que se hiciera de noche, se pinchara el dedo con el huso de una rueca y cayera en un profundo sueño del cual sólo despertaría con un beso de amor verdadero, que según Maléfica no existe hasta que se demuestra que sí, y en la película no es exactamente el príncipe quien logra despertarla de su sueño tan profundo como la muerte. 


La película Maléfica también narra la historia de la Princesa Aurora, la Bella Durmiente, pero contada desde la perspectiva de la princesa Aurora, a quién Maléfica, la malvada bruja, le lanzó el hechizo para convertirla en la Bella Durmiente.


La película caléfica  joven con un coraera una bellísimazón puomienza cuando Mro y unas asombrosas y enormes alas café. Crece en un entorno idílico, un apacible reino en el bosque, hasta que un día un ejército de invasores humanos amenaza la armonía del país. Maléfica se erige en la temible protectora de su reino, pero al final es objeto de una despiadada traición que endurecerá su corazón hasta convertirlo en piedra.







domingo, 30 de noviembre de 2014

Multisapidas Hallacas y Neocensura en Aragua El semanario Familiar y la reflexión de la abuela #GuasareHistory

Multisapidas Hallacas y Neocensura en Aragua

El semanario Familiar y la reflexión de la abuela



En la vieja casona de Turmero el alba amaneció aderezado con el aroma y el sabor del estupendo guisode las hallacas de la abuela. Como se estipula por herencia, la Nana Kymbisa dirigía todo el proceso de corte y sancocho, mientras las ollas rugían arrojando tufaradas de herencia navideña, pues las hallacas de la  abuela gozaban de una alta fama
internacional que no tenían paragón en América. Eran las mejores, indiscutiblemente, con la suavidad de las manos de la abuela Catalina, la magia de la Nana Kimbisa (niñera por cien años), la vehemencia de la doctora Mariana (hija de Susana), la chispeante ocurrencia de la niña Beatriz (alias Frescolita, nieta), la elocuencia de Susana (hija de Ña Catalina y jefa de la casona), la fuerza de Julieta Guasare (otra nieta, de las cuarenta y cinco legalmente reconocidas) y pare usted de contar.

La abuela había instaurado, prácticamente, un sistema de producción industrial y elaboraba hallacas de acuerdo a los futuros
Las Multisapidas como decía Don Rómulo 
regalos asignados para familiares, amigos, conocidos y demás, tanto en la órbita nacional, como internacional. Por ejemplo, las hallacas destinadas de la tia-prima Carolina Herrera (ella no usa el Guasare pues en New York y Paris lo consideran primitivo, costumbrista y nativo) no se elaboran con harina de maíz puro y corriente, sino de una mezclilla especial que inventaron entre la abuela y la Nana para evitar el exceso de kilos. Carolina es diseñadora y ejemplo de la moda familiar en el mundo entero.  ¡Hay que cuidar la figura!

Sonaron las campanas de la puerta, en la casona, anunciando visitantes y todos pensamos en la joven Luna Libertad Ricautina, tataranieta de Luna Libertad de San Mateo, otra de las primas, que se había integrado a la familia por gestión de la doctora Mariana, tratando de romper la infidelidad ancestral (De eso hablaremos después). No fue ella, sino que compareció ante los fogones de la cocina familiar el tío Rodolfo Quintana Herrera Armiño, hombre pausado en el hablar y decidido en el actuar. Él, era un periodista
de profesión y un comunicador por vocación que llegó al Estado Aragua arrastrado por la política municipal y se enamoró del rugir de los ríos y paisajes de la zona hasta que decidió lanzar campamento familiar. Madame Susana, hija de Doña Catalina, contemporánea en edad y en aventuras con Rodolfo, había pedido un préstamo familiar para apoyarle en un negocio al primo, el cual la abuela nunca se enteró, hasta ese día.

Madame Susana le preguntó por el exitoso desenvolvimiento del “Semanario Aragüeño” y por el resto de los productos comunicacionales. Fue entones que el hombre, con voz de trueno entrecortado, respondió que notificaba formalmente que la censura del gobierno era total, multifactorial y que, lamentablemente y para desgracia de toda la familia y del público en general, el Semanario no vería luz, ni Diciembre, ni nunca más pues el látigo del poder enmudeció su pluma y sus letras. Dijo también que varias familias quedarían sin trabajo, pero que la economía de la censura, es decir, la falta de dólares para
comprar el papel, el exceso de triquiñuelas y largos tiempos para lograr los dólares con los que se hace el periódico y las presiones políticas de todos tipo, para silenciar los acontecimientos del momento, impedían seguir poniendo el periódico con regularidad en manos del pueblo.  La abuela escuchó sin inmutarse, pero la doctora Mariana casi se desmayó. Pues era ella la que mantenía las costosas finanzas de la familia y todas salían del reservorio que Rodolfo entregaba semanalmente para la manutención de la familia.

Mariana soltó el yoyo y contó que el volumen de dinero que ella entregaba a la familia no esra resultado de sus investigaciones científicas sino una mesada de buena voluntad que mensualmete aportaba Rodolfo a sabiendas del favor originiria, pero que si ahora el Semanario era cerrado, yo no se podría vivir más y remató ordenando que detuvieran la elaboración de las hallacas pues toda esa era la comida para todo el año 2015, pues no exitian fondos, ni siquiera para el mercado.

La abuela abrió los ojos hasta que su rostro se desfiguró dibujándose como un sapo de la laguna de Taiguaiguay y pidió
explicaciones. La verdad salió a flote, entendió que Mariana sólo colaboraba con un pequeño monto para el mercado, pero que el resto de los gastos, los pagaba el Semanario que hoy, su gobierno revolucionario, le obligaba a cerrar a través de neocensura económica. Todos esperamos los gritos de la abuela por el ataque solapado de Rodolfo
contra el gobierno, de antemano imaginamos sus gritos e insultos. Pero lo inesperado ocurrió. 

La abuela con su atuendo de editora
Dijo: "Soy dueña de un periódico…eso es una gran responsabilidad con el pueblo…" abrió más los ojos, bajó la cabeza meditabundamente y preguntó que cuál era el porcentaje de sus acciones…

Rodolfo respondió que el sesenta por ciento, que era socia mayoritaria. Ella con la vista en el vacío ordenó recoger toda la comida y almacenarla en el frigorífico, que no se regalaban más hallacas, que las hechas solo se servirían para noche buena y que fin de año era pabellón con Lairen. Luego se encerró con el editor, la doctora Mariana y su hija Susana en el despacho custodiados por
la Kymbisa quien ordenaba el café y el jugo de papelón.


Entre todos decidieron soportar hasta donde se pudiera con la escasez de papel, la carestía de la tinta , la falta de repuestos para máquinas y el incremento de los sueldos de todo el personal, particularmente periodistas y comunicadores. Se acordó uno línea informativa mesurada, donde la verdad compareciera en el claroscuro de la información veraz y que no habría parcializaciones ni a favor, ni en contra de ningún actor de Aragua. 


La abuela remató diciendo que si el gobierno lo hacía bien se diría en el Semanario, tanto como si lo hacía mal, pues el pueblo tiene derecho a la verdad sin censura, sin bozal, sin amarres, sin presión. Que socialismo sin libertad es tan pernicioso como capitalismo sin justicia y terminaron todos tomando café junto a los topochales del solar. La abuela se sintió muy orgullosa de su familia por el esfuerzo realizado y los instó a seguir en la lucha por un país mejor.

Carolina Herrera Invitada Especial











Distinguidas personalidades en la fiesta de navidad





La Nana con las manos en la masa







Tristeza en Venezuela

An excellent foo

"Les dieron sopa envenenada y agua con alcohol"

viernes, 28 de noviembre de 2014

La Cabeza del Diyei de Petare #Musica y #Radio #Locución #Locutores improvisados

La Cabeza del Diyei de Petare        


“Sobre la platabanda de un destartalado edificio de Petare se arma el fiestón, cada vez que el misterio de la radio anuncia el rumbón. Luces por doquier y de la nada, una luz brillante se enciende como lámpara de Neón. Aparece la cabeza del Diyei dando vueltas hasta el amanecer” (Música). Este estribillo se lo compusieron al diyei Amazonio Mogollón, un
negrito flaco, con cuerpo de reptil, que pasó la vida intentando ser amable con hombres y mujeres, vivir con el esfuerzo y el trabajo mínimo, aparearse hasta el amanecer y dejar que trabajasen los otros aparentando que fue él.

Era un hombre flojo hasta para pensar. Su desgano lo había hecho fracasar en los estudios, en todos
sus trabajos y en las relaciones importantes de su vida, con sus hijos, tanto como con las mujeres. Le gustaban las adolescentes recalentadas y pobretonas. A los cuarenta y cinco años ya contaba con una amplia prole de ocho
vástagos diseminados por Mesuca, el Tanque, Guarenas, Guatire hasta Higuerote. Para Mogollón la vida comenzaba a partir de las seis de la tarde, cuando la cebada hacia su teatral aparición salida de algún bolsillo furtivo. Una día sentado en el pórtico de la casa de su madre, un vecino músico lo invitó a que lo ayudara con el caletear de los equipos y desde esa noche comenzó su carrera de diyei de Petare.


De tanto ir y venir con el vecino músico, aprendió a operar las consolas y equipos de una pequeña emisora del barrio y su fama por los alrededores mejoró notablemente. Ya no era sólo el hijo o el marido de “fulana”, sino el que operaba los controles, la consola y definía la música de la rumba del viernes en la noche. Entre el grupito de borrachos y adictos del viernes en el barrio, él, se convirtió en una celebridad. Pero la fama es traicionera y te arroja hacia espacios
incontrolables, por eso, al tal Amazonio Mogollón le ofrecieron un trabajo “serio” de operador de consola, en la radio del Fuerte Militar, que hacia lindero con el barrio donde vivía. La emisora se la entregaron a la amante de un capitán, Renatta Rondón, que jamás tenía tiempo para atender la gerencia de la estación más que para realizar los cobros, ya que sólo se dedicaba a su cuidado personal, al arreglo de su larga y rubia cabellera, de sus infinitas prótesis y de las uñas postizas. Ella era la vanidad ambulante y Amazonio le encontró su punto débil recordándole lo bella y sexy que era, a cada
instante. La programación era aburrida y de mala calidad, pero el negocio no daba pérdidas más que las esperadas.

Una mañana un mujer áspera, con mirada de acertijo llegó a la estación y de ese encuentro se le informó al diyei sobre el nuevo programa matutino. Para el hombre la desgracia había tocado la puerta, pues sus obligaciones empezaban, todos los días, a las cinco y media de la mañana atendiendo el nuevo programa. Al principio las cosas funcionaron con normalidad, pero luego, él no pudo dirigir a la señora, ni controlarla como a sus noviecitas sirvientas. Amazonio no sabía seguir órdenes y menos de una mujer blanca y desconocida por él. Pensaba que era una engreída petulante, que con sus muchos títulos lo dominaría y, al fin y al cabo,
¿quién sabía de radio, de consola, micrófonos, producción y mezclas, más que él?. Una mañana de resaca mientras dormía en el baño con la limpiadora escuchó unos golpes en la puerta. Al despertarse se acordó de la fiesta privada que había hecho en la radio, la noche anterior. Saltó como resorte y salió a realizar el programa pero ya había pasado media hora de la programación. La mujer lo increpó preguntando sobre su actitud irresponsable pero Amazonio, nervioso al ser puesto en evidencia, gritó, vociferó e insultó a la mujer. Ella tomó su maletín, lo miró de arriba abajo y se retiró sin pronunciar palabra.


Sólo unos pocos escuchas extrañaron el programa matutino y Amazonio continuó su vida pensando que había vencido al trabajo, expulsando con su actitud de flojo pobretón, a la mujer del programa, en la estación radial. Seis meses después cuando Renatta Rondón abrió la puerta de la emisor para buscar una factura se encontró con la cabeza del diyei sobre la consola, llevaba los audífonos puestos y tenía un gran micrófono metido dentro de la boca. La policía hizo una exhaustiva investigación sobre la muerte
del hombre pues, le habían arrancado la cabeza con un alambre de cobre de radio y picaron su cuerpo repartiéndolo en macetas de colores por todos los rincones. Dicen que fue el esposo de la mujer, un general de alto rango que lo mandó a triturar por gritarle a su señora, aquella infatúa mañana. Otros cuentan que fue el marido de una locutora que lo asesinó por traición, también dicen que fue el hijo de la Rondón que lo
encontró fornicando con su madre. Últimamente se habló de una de sus tantas amantes, una psicópata vendedora de seguros que le juró la muerte al dejarla por la sirvienta.

Nunca se supo, a ciencia cierta, quien asesino al diyei de Petare, pero en las noches de los viernes y
de las fiestas patrias, las luces de la estación de radio se prenden solas y comienzan todos los equipos y cornetas a funcionar como si alguien los estuviese operando. También dicen que cuando una mujer bella se encuentra en la estación se apagan los aires acondicionados y sólo un escalofrío abraza a los concurrentes. Dicen que el diyei de Petare los está acechando.






























Vudú, las ánimas y los Colectivos de Aragua A las ánimas benditas del Purgatorio Y a las ánimas benditas de Guasare

Vudú, las ánimas y los Colectivos de Aragua

A las ánimas benditas del Purgatorio

Y a las ánimas benditas de Guasare



En la familia Guasare Herrera se cumple la realidad étnica de Venezuela. Nuestra familia es de raza puramente mestiza. Formamos parte del crisol étnico del desarrollo. Mi madre alega con orgullo que estamos emparentados, a través del gen, con el mundo entero y para muestra el primo Antonio Vudú Lautaro Herrera Guasare. Sus inmensos ojos verdes contrastan en su cuerpo de pantera, grande y fornido como un Samán. ¡En fin!, él, es el terror de
las amigas de sus primas, las cuales, y para desgracia de ellas, han sucumbido plácidamente ante sus amoríos y libertinajes adolecentes. El hombre estudió en Inglaterra, presuntamente leyes y cuando arribó por Maiquetía mostró, únicamente, una hojita enclenque que lo certificó como saxofonista profesional. Mi tía, la doctora Mariana, mujer disciplinada y científica, copia fiel y exacta a su madre, alegó sacarlo de la casona y expropiarle el apellido inmediatamente, por falso y mentiroso; pero entre la abuela y mi madre, se las arreglaron para buscarle trabajo en un conservatorio, aunque sólo sea los fines de semana. Según la doctora, que ya lo mira con ojeriza y eso es malo, porque ella, no sabe de puntos medios y es cazadora de humanos, Vudú Lautaro anda en malos pasos, desde hace tiempo y lo sentenció a la calle, sin
fortuna, ni apellido, el día que ella constató su falta de palabra con el cumplimiento de los estudios. La doctora es un clon de la abuela Catalina, pero con mesura y harta cultura.


La Nana Kymbisa dice que Junior es la reencarnación del Bisabuelo Ramón y que por ello es un brujo. A veces se piensa, nadie lo dice, que Junior es sangre de la Nana por la forma como ella lo defiende de la tía Mariana quien no cree ni en brujos, ni espantos y atribuye los poderes de la Nana a la farmacopea y a la tradición Yoruba, de donde desciende nuestra niñera. 




El día de los muertos, mientras el Rosario no paró de sonar en la sala de la Casona, Mariana mostró las pruebas. Desplegó una navaja, que según ella se alojaba bajo el colchón de Junior, con unos guantes negros, cuerdas, alambres y balas de distinto calibre. Alegó que el hombre era un delincuente y que andaba en malos pasos y se armó el gran zafarrancho familiar. Además, recalcó, que el joven Vudú era mitómano y terminó recordando que nuestra familia era matriarcal pues la historia había demostrado,
contundentemente, la debilidad de los varones. Hubo tribunal familiar para el caso.



Junior explicó que formaba parte del colectivo Samán de Guere y que los aperos encontrados eran por un curso de montañismo que estaba tomando. La doctora, con su mirada eterna de desprecio ante la falsedad,
(ella es amante de la verdad y el saber, por eso se hizo científica) le preguntó si las balas de alto calibre eran para cazar pajaritos en las lomas de las “montañitas de Aragua” tierra, por cierto, bastante plana, sino se cuenta el Castaño y los picos de Ocumare. El mulato dijo que las balas no eran de él y ella respondió, sin mirarlo, que seguramente eran de la abuela. Y en ese punto se armó el gran escándalo y la gritería conjunta.



Mariana alegó que los colectivos eran un grupo de delincuentes pagados por el gobierno, falangesde asalariados que hoy, hasta se atrevían a retar a las altas autoridades nacionales, si éstos no mejoraba
n sus condiciones económicas y que representaban las bandas armadas para acciones de choque nacional y de control cívico-militar. En este punto la abuela, mandó a callar a todo el mundo, tomó la palabra diciendo que no permitiría descrédito a los colectivos de Aragua, pues ella
La Bella Doctora Mariana Guasare Herrera
estaba segura, que se trataba de organizaciones de base comunitaria, con ideología socialista a favor del proceso revolucionario y que su único pecado era el éxito obtenido por su magnífico trabajo social y comunitario en pos de la mejoría de los pobres y los excluidos. Fue entonces cuando Mariana, rezongó diciendo que lo único que le faltaba decir a la abuela era que los pranes eran más buenos que el cura de la Candelaria de Turmero.



La abuela se levantó encolerizada y cuando estuvo a punto de soltarle la cachetada a Mariana que se mantenía sentada, retando a la abuela con la mirada, Vudú saltó diciendo que cantaría la verdad. La abuela con la mano levantada cerca del rostro de Mariana declaraba la profunda división nacional. Guerra manifiesta, contra guerra fría, todas formas de
La Abuela Catalina lista para Cachetear
a la Dra Mariana
comparecimiento de la  guerra como atrocidad nacional. El joven explicó que no pertenecía a ningún colectivo pero que si estaba en un curso de montañismo. También dijo que las balas provenían de una cartuchera que había encontrado por los montes que recorría semanalmente y que las llevó a la casa como prenda de sus múltiples excursiones. Mientras todos se miraban con escepticismo algo sucedió.

De pronto, un silencio profundo rodeó la casona de Turmero y luego un zumbido ensordecedor  inundó todos los rincones de la blanquecida casa. Era el rugir de las Chicharras
Montañismo
liberadoras de San Mateo, tantas veces recreadas por el mito de la Tátara Abuela Luna Libertad Guasare Herrera, líder mantuana y guerrera ante el despotismo y la dictadura del general Gómez. Todos nos asustamos al unísono y la Nana se arrodillo diciendo que los muertos criticaban nuestra guerra familiar. La abuela tomo el rosario y comenzó el rezo en la sala, escoltada por todos los jóvenes y adolescentes, mientras el resto de la gente se desplegó a través de  las habitaciones, prendiendo velas ante
las fotos viejas de nuestros antepasados y comentando entre dientes lo sucedido, la magia del momento y el frío inmenso que nos paralizó a todos por igual. El día de todos los Santos y los muertos son sagrados para la familia y la guerra rompe con la tradición y la vida.


Mariana pasó a mi lado y sin mirarme me alegó que era difícil vivir al lado de tanta superchería religiosa, barata y de tanto fanatismo político, sin contar con los flojos y mentirosos que sólo viven de la herencia familiar. Me quedé mirando su espalda y su paso militar, percatándome que tenía varias chicharras alojadas en su alto moño. La casa olía a incienso y
rezo. Luego no logré esclarecer si los colectivos de Aragua realmente apoyan al desarrollo o sólo son nidos de delincuentes comunes. Serán las ánimas Benditas en su día que me aclaren el enigma…


La abuela Catalina si hablan mal de la Revolución