miércoles, 26 de abril de 2017

Gracias con G de Gato By: Jorge Luis Tomedes Ojeda



Gracias con G de Gato

By: Jorge Luis Tomedes Ojeda




Iba corriendo como todos los días, después del almuerzo, tome las llave del auto, me dispuse a salir, culminar la jornada del día jueves que resulta relajada porque no son días donde las obligaciones y los compromisos son asfixiantes, pero la auto exigencia no percibió la diferencia: en tanto encendí la radio, con deseo de conseguir un país diferente otra vez más, ¡golpeado por la realidad!

De inmediato cambie el dial a buscar una música que hiciera el trabajo del lexotanil y me encontré unas voces finalizando su tertulia hertziana tan sólo pude captar tres palabras, ante el debate entre los imprudentes peatones y la nueva casta vial, con sus caballos de dos ruedas, donde la lógica de ellos, está entre la locura y la estupidez. Las palabras inscritas en mi mente, en la tormenta de estímulos fueron: Taller Escritura Neureka. Entonces pensé, llegué a mi destino. Así, me conecte por medio de mi fiel computadora a la matrix y  esas palabras actuaron como llaves que me abrieron la puerta a un mundo ajeno a mí.

Llegó el día sábado, después de cumplir mis deberes de proveedor, para honrar el mantra, primero la obligación y luego la devoción. Arme un bolso, con papel, bolígrafo, un montón de marcadores que me lleve a hurtadillas, el comprobante bancario como fe del trato cumplido y sobre todo con un almacén de expectativas a cuestas.

Llegué, después de pasar por las formalidades de acceso al lugar, intentando pasar desapercibido. ¡De pronto! ahí estaba el grupo, dentro de él, una mujer delgada, de buen porte, con cabello del color del sol, propia de las hijas de Helios, con una jovialidad particular cautivante. El tiempo deja saber en ella, que no hay que tenerle miedo. Su voz grave, marcial y  una personalidad colorida, hacían un contraste peculiar que me dejaba una estela de fascinación.
Me dispuse a escucharla atentamente. Pensé que mi aprendizaje consistiría en el uso de la coma, palabras esdrújulas, sintaxis y los demás rudimentos gramaticales. Primero, el protocolo se imponía, con el ritual de la presentación en grupo. La inusual dinámica la creí un mal necesario para resquebrajar el gélido y pétreo ambiente de mi interior.

Ahora si, la ansiosa clase, iban a ser develados los misterios de la redacción por tan particular mujer. Al escucharla atentamente, poco a poco, la dueña de los cabellos color sol se desligada del prototipo de las maestras de literaturas conocido por mí en bachillerato. Se me iba transformando en  esa heroína, título que todos quieren ostentar, pero pocos quieren trafagar, cuyo generalato nos arengaba como alumnos a convertirnos en soldados, para tomar por asalto el imperio de las letras. SIN MIEDO, seducido por la promesa, de convertirnos en los mil y un personajes, expresarnos en lo exterior, mediante el uso de la palabra, no importaba sí no manejaba el mosquete o la bayoneta..., eso era lo de menos.


No hay tiempo que perder, ¡ataquen!. la hija de Helios enarbolaba en todo momento el estandarte de la creación literaria, la planificación de la estrategia, acompañada de su gato que le inspiraba personajes novelescos. Era clara al iniciar el entrenamiento militar con lo primero; apuntar al objetivo. La profunda aspiración simplificada en idea, las armas: lápiz, papel y los más sofisticados, un computador portátil. La definición del enemigo: el tiempo implacable y los monstruos internos incansables de hacer su trabajo, intentando carcomer el preciado tesoro humano..., su espíritu.

Ella exigía tomar como aliada la disciplina y la ética..., claves para vencer. Siempre flexible, cuidando no castrar el Dios interior de cada cual, capaz de crear universos, yacente en el interior de sus soldados, deidad demanda de libertad, quizás en el grito silencioso de la madrugada o en el ruidoso día de los compromisos del mundo de la forma.

La tarea para la casa era escribir algo y llevarlo al siguiente encuentro. Hube de empezar mi batalla con un cuento donde nació Tiba, una estrella de mar que quiere ser una estrella del cielo. Fue el tema escogido, probablemente sea un velo detrás de una aspiración o una misión... ¡eso no lo sé! Indistintamente la tarea fue realizada con entusiasmo, inspirando en las palabras de la hija de Helios

Pasaron los tres sábados y llegó el fin del entrenamiento. Es el momento de caminar solos, de asumir el compromiso de iniciar cada uno su conquista. Para tal encomienda, ella debía dar la estocada. Un escrito, donde en él ostentaba su licencia con sello real, en su epístola nos dibuja a cada uno de los aspirantes, profetizando el futuro de éstos. Tal heredera de los oráculos antiguos, demás nos advierte de cuidarnos de los mercenarios, con esa fragancia maternal sutilmente emanada de sus letras.

Hoy, después de lo vivido en esta experiencia, finalmente, me quedan dos acciones por hacer: una es, caminar el sendero de la conquista de esos mundos prometidos pues ya sé nos entregó las llaves con puerta la abierta. Ahora la disputa es entre la satisfacción de las necesidades básicas y las de autorrealización como pináculo de la aspiración humana. Tal como lo nos hizo saber Abraham Maslow. En mi caso por medio de la escritura, donde me asalta la duda si es, verdaderamente, el camino para llegar a esa encumbrada cúspide. ¡Sólo me queda averiguarlo mediante la labor de escribir, agregando el ingrediente, poner en vitrinas mis limitaciones lingüísticas, al escarnio de los doctos y a la instrucción de los sabios, en ambos casos se aprende con el dolor y con el amor.

La segunda acción, es agradecer al grupo humano de Neureka, capaz de regalarnos tan valiosa iniciativa, como una expresión del amor hecho acción y en especial a mi profesora María Josefina Mas, esa heroína…, a la quien le doy Gracias con G de gato.

Con entrañable aprecio Tomedes.






martes, 11 de abril de 2017

Frente al Topecos Grill: La historia de una cruel maestra de Cagua que fue descubierta en SanMateo de Aragua

Frente al Topecos Grill

Usted está encarando una historia verdadera…, tan horrible como el sufrimiento que producen las guerras y cargada de la veracidad de los proverbios de antaño. Fue una mañana tibia cuando la vi descender del destartalado autobús, proveniente del pueblo de Cagua y sentí una oscura perturbación por todo el cuerpo, como si todas las ratas hambrientas del mundo tomasen el poder de sopetón. La hediondez a cigarro rancio y el olor a muerto comenzaron su bamboleo por el aire mañanero. Incontrolablemente mi lomo se erizó y la delgaducha mujer, responsable de todo el despendolamiento madrugador, descendió trastabillando del autobús grisáceo, dando largas zancadas y arrastrando una picuda barriga de preñez ficticia.

Entonces, ella traspasó la media reja desordenada del colegio y caminó en marcha militar hasta la oficina de la Dirección. En instantes, supe que era una mala persona y que debía cuidarme…, que podría traerme problemas. Lo intuí por su olor de albañal y su perfume barato; pero no calculé bien el talante de su endemoniada maldad. Al pasar a mi lado  intentó patearme con sus chancletas de goma coloreadas. Yo me aparté presto y haciendo una pirueta felina salté a una rama del Samán del patio, refunfuñándole desde lo alto y enseñándole las garras con las que me sería fácil destrozarle la cara de perra vieja y frustrada… ¡He debido hacerlo en ese momento y sin más demora!.   

En minutos descendí por el terraplén de atrás persiguiéndola con sigilo cual espía ingles. Mi instinto me obligaba a custodiar todas las alimañas y bichos del colegio. La contrahecha viejona llegó al fondo y allá, detrás del rosal sangrante que decora el pasillo principal, se detuvo justo en la puerta del despacho de la maestra Dolores Escarrás, amiga indistinta de animales y niñitos, Directora del colegio desde hacía varios años atrás.

Y es que nuestra directora arribó por los derroteros de San Mateo recién graduada de normalista, siendo casi una niña y desde el primer día de su llegada como jefa de El Pasito Ricaute me adoptó, rescatándome de las fauces inclementes de gatos hambrientos, perros callejeros flacuchentos y sarnosos, tanto como de las llantas negligentes de borrachos y ladrones desertores. Desde ese día soy su mascota y más grande acompañante.

La maestra Escarrás tiene ritos, como yo. Todos los días ventila su oficina antes que el sol de Aragua paralice la vida de todo el mundo, con sus ardores de averno y mantiene la puerta de su despacho abierta. Es, como un sello personal, mostrar amabilidad, paciencia y buen trato con el prójimo... Sin duda que la directora de la escuela El Pasito Ricaute; acantonada en el meandro del camino que conduce al caserío de El Consejo, en el Estado Aragua logra conversar, mansamente, con todos los miembros de la escuela y realiza, a diario, largos recorridos por entre los recovecos del malogrado colegio supervisando, con su esplendida sonrisa de marfil, a todos los que laboran allí: maestras, aseadoras, obreros y representantes.

Así, ella va regalando besos, arrumacos y también algunos regaños a los niños y al resto de los colegas que hacemos vida en esta escuela. Finalmente, cuando Dolores termina su ronda inquisidora por todo el plantel, llega como trotando a un parque improvisado que mandó a construir en el solar trasero y allí, siempre degusta un cafecito aromático y comienza nuestro mejor momento: conversamos juntos, con palabras y maullidos.

El parquecito se abre paso en un amplio terreno verde que constituye nuestro lugar de esparcimiento, además de un centro de distracción escolar. Se nos muestra perpetuamente cercado por plantas frondosas y flores de dulces aromas, donde los pájaros anidan muy alto y chismean con las ardillas e iguanas trotadoras. Los perros controlan la tierra y por supuesto, merodeando desde los tejados y en las ramas medias de los árboles…, estamos nosotros… ¡los gatos!, líderes del territorio. Ya somos una manada importante…, de ello me he encargado yo, personalmente.

Hoy, sólo apaño a un rubio cachorro llamado Caramelo que es la delicia de todos; grandes y chicos… Soy solidario con su madre muerta, Chela, atropellada en medio de la carretera… ¡Una gran desgracia que aún no hemos superado con la perdida de Doña Chelita! ¡Pero en fin, así es la vida felina…, difícil!. Actualmente todos los demás gatos son poderosos adultos y marmotean a lo largo del colegio a la hora del calor…  Pero yo…,  yo soy el rey de la manada y no tengo descanso alguno. Ser el jefe es un gran compromiso. Quizás, por ello, sea la empatía con la Directora Escarrás.

Luego  supe que el filistrín de mujer recién llegado al colegio era la nueva maestra de preescolar…, una tal Midna Mogollón… ¡¿Pero qué nombre marcado por la ordinariez pueblerina? Pensé yo! Es como la equivocación originaria… También me enteré por los chismes de las cocineras que la conocen de atrás, del pueblo…. ¡Aquí no se salva nadie de las lenguazas…, pueblo pequeño… ya saben las candelas del averno! Que un amante tartamudo de su madre fue quien le endilgó el nombre en el registro, quedando amortajada en palabras  tan ridículas y mal pronunciadas como Midna.

Midga la deslenguada, Midna la mocha, Midna la lengua e trapo… cuanta burla soportó de chiquita en su colegio. Midna Mogollón se terminó llamando, sin más apellidos que el Mogollón que además, no  suena cristiano, como dice Sor Rosmira, sino más bien vibra a bojote, rollo, enredo, problema…, al gran caos. Así me enteré que la maestra de Cagua es una hija natural, abandonada por el padre y, seguramente ese hecho, la acomplejó para toda su vida. Por eso ella siempre camina en público como si se hubiese tragado un palo de escoba, con los hombros hacia atrás, sacando el pecho al frente,  la cabeza erguida…, como quien muestra con altanería un gran defecto. ¡Bueno! Así son los pueblos pobres…, nidos de traumas e inaceptaciones.

Ella, todas las mañanas desciende del autobús percudido, dando taconazos, calzando sus sandalias azules, por donde se asomaban feos juanetes, dedos flacos y mugrientos que  acompañaron unos talones callosos, terrosos y repugnantes.

La vieja se movía dando esquizofrénicos taconazos y desprendía un sudor rancio a perfume barato.  Desde el primer día de clase, Midna traspasó la puerta principal del colegio, con la vanidad propia que sufren los hijos feos y pobretones. Con el tiempo se acostumbró a lo mismo y llegaba frente mí, dando gritos y cacareando que yo…, yo, el gato negro, el maléfico, el endemoniado, era el culpable de todo lo malo que le ocurría en su salón. Que tumbaba libros, destruía cuadernos, robaba alimentos, defecaba por todos los rincones y orinaba los enceres de los alumnos. Decía que había que sacarme del colegio  y matarme, porque de lo contrario, nunca se desharían de mí,  ya que agredía a los niños del preescolar como una sucia alimaña.

Siempre intentó patearme la trompa sólo por el placer de  aniquilar la belleza ajena pues, no soportaba la monstruosidad de su ser…, la de su cuerpo y alma. Midna era más fea en sus interiordades que lo que dejaba ver su indumentaria de vieja, clase baja. Siempre con sus pantalones floreados de tela barata, sus blusitas de algodón ruñido y… por supuesto, su envidia perenne hacia mis garras nacaradas. Llegaba mostrando unas uñas postizas, pintoreteadas de rojo y escarcha, como cualquier mesonera de Bar escondido en botalones de la Encrucijada.

La maestra de preescolar era bruta, fea, desclasada, envidiosa y acomplejada. La hacía infeliz la preciosura ajena: de animales, humanos…; en todo y todos. Ya estaba loca por fea y mal querida. Nos contaron que nunca se le conoció novio fijo, amante o marido y que si alguien se acostó con su esperpéntica humanidad nunca más repitió la escena. ¡Cuánto desespero humano para copular con la Midna Mogollón! Ningún hombre en sus cabales se atrevía a mirarla…, así era de repugnante la pobre maestra nueva del preescolar de San Mateo.

El rito madrugador de la maestra Midna fue siempre repetitivo. A las siete y media de la mañana llegaba a la puerta del colegio. Entraba silente, evitando ser vista, camuflajeandose entre el bululú de la hora pico escolar. Luego y con puntualidad  se paraba en la puerta de la Dirección, abría la carpeta marrón, anotaba su hora de entrada y, de inmediato arrimaba sus grasientos huesos hasta la bodega del frente del colegio: Topecos Grill. Allí sacaba el primer cigarro con desespero y pagaba en lochitas, dos sorbos de un café, amargo y mestizo, para luego iniciar el éxtasis de fumar halando bocanadas profundas en largos cigarros mentolados.

Así, la mujer manoseaba cualquier minuto y excusa para abandonar los niños, dejar la clase y salir a partirse los pulmones con el humo negro en la bodega del frente. Midna era una viciosa empedernida del tabaco, con una pestilencia infernal en la boca que hacía que todos los niños arrugaran la cara cuando ella se les acercaba mucho. Olía mal…, una nociva combinación entre humo, mugre y pachuli barato ¡Asco me da recordarla!

Es una viciosa del tabaquismo−, replicaba la Directora.
−Es, más bien una enferma psíquica−, agregaba Sor Rosmira con su carita de yo no fui, embalsamada en su habito níveo.
− Es un peligro acechante−, presumía yo, pues todos sus ademanes eran destructivos y truculentos…, como si una rata enfermiza estuviese dentro de ella.

Con el tiempo se peleó con todas las maestras y poco a poco, le retiraron el habla alegando su condición de chismosa y doble faz. Hasta Sor Rosmira, mujer de hábitos, cruces y credos, tuvo que alejarse de la Midna pues un mediodía inventó que la monja había lanzado una gran cucaracha en su comida. Pero además de fumar en la puerta de la escuela, su mayor placer estaba en desprestigiar, día y noche a la Directora despedazándola de cualquier manera. Yo la escuchaba en el patio y en la cancha, en la cocina y en los salones…, por todos lados se refería a la Directora Dolores como:

−La Directora esa…, floja, engreída,  ¿quién se creerá qué es?; ¿muy bonita?, catira rancia, inteligentica, la geniesitio, la perfectísima jefa−; que tal cosa y lo otro. Sólo tuvo interés en criticarla y destruirla con su lengua de arsénico.

Pero era que la maestra Midna, tan pueblerina y chismosa estaba llena del ¿qué dirán? de los demás, sin haber tenido nunca novio, esposo o amante… ¡tan sola y desnuda en la vida! Desierta como una Ortiga ponzoñosa asomada en una reja vieja…, nadie quiso acercársele, ni hembra o varón. En los recreos se inventaba historias con unos novios, amantes y amigos ricos y poderosos…, pero la triste verdad de su vida, era que en lo profundo de sus palabras y para el mundo, lo que ella fuese o dejase de ser, la Midna  de Cagua, no le importaba a nadie. La maestra de San Mateo era mala, con un alma ponzoñosa porque disfrutaba y la excitaba el daño ajeno. ¿Quizás con ello paliaba el desamor, la fealdad de su vida y la soledad de su existir?....

No es cuento Señorita Dolores…, yo la he visto maltratar a los niños. Los pellizca con las afiladas uñas postizas de bruja malévola, les golpea las manitas con un regla, les grita y los termina ridiculizando ante resto de la clase, sólo por cometer una equivocación en la lectura o porque no la complacen con sus exigentes meriendas de frutas tropicales. Esa maestra es un nido de avispas, el diablo de Cagua venido por aquí, remató con parca preocupación Sor Rosmira ante la Directora.

Pero el día que la maestra de Preescolar conoció a Turbencio Corredor comenzó su verdadero destino. El joven y atlético Turbencio, era un camionero que arribaba todos los días, sin falta, a las siete en punto para despedir, en la puerta del colegio, a una niña aseada, perfumada y muy bien peinada, con canelita en la piel, idéntica a la de él. El hombre de atlético porte, alto como un chaguaramo de plaza, voz cálida y ojos tristes despedía dulcemente a la niña todos los días en el zaguán principal del colegio. Ella lo vio y enloqueció…, se enamoró ciegamente del camionero y en lo sucesivo, lo esperó en el portón principal de la escuela, cual gallo de pelea, sólo para intercambiar un corto e insípido; Buenos Días−; con el padre de la mulatita.

El minutero se deslizó como humo y la maestra de preescolar no pudo averiguar, prontamente, como hubiese querido, acerca del hombre que la cautivó aquella mañana. Ella buscó e interrogó lo que pudo sobre el representante pero nadie la ayudaba. Fue tal su insistencia y curiosidad sobre el origen de aquel señor que, prontamente, todo el personal terminó comentando el repentino interés de la maestra Midna por el apuesto zambo. Las especulaciones y los datos volaron tan alto que, repentinamente, Corredor y la maestra se encontraron tomando un café, apostados en el abastico del frente y varios obreros aseguran que, más de una vez y a la hora del recreo, la Midna se perdía en cortos paseos por el pueblo de San Mateo, montada en la gandola del buen Turbencio.

¡Y repentinamente la maestra cambió! Su atuendo y peinado eran otros. Se pintó de caoba las cuatro mechas de su melena grasienta, decidió emperifollarse con tacones altos, muchos collares y pulseras de nácar. Finalmente, se mandó a blanquear los dientes y los pelaba como un tiburón ante la presa cansada, hasta el día que alguien le contó que Turbencio corredor era el esposo de la Directora del colegio. Midna abrió los ojos desorbitados, se fue al baño de la cancha y maldijo, lloró y pateó hasta la hora de salida.

Se lo contaron una tarde de pasar notas. Lo hizo la maestra de cuarto grado, con la alevosía del que espera y disfruta le desgracia ajena. Midna, pálida y sudando frio, sin proferir palabra salió del colegio y por más de dos semanas no regresó al trabajo, alegando que una depresión muy grande la inmovilizaba. Los informes médicos llegaron con puntualidad, hasta la mañana que la vieron regresar y cruzar la verja del colegio. Yo avizoré su maldad a lo lejos. Tenía el rostro desencajado y la mirada perdida… Está más loca que nunca−; intuí sin ambages. Y así comenzó la mañana en la escuela.

Como todos los días, la maestra Midna llegó a la Dirección, firmó la planilla de la entrada, fue al baño y se cambio los zapatos de suela por unas cotizas rotas, se dirigió a la puerta principal, cruzó la calle y llegó al abasto del frente. Una vez allí, repitió su solicitud de siempre. Tomó café y fumó su primer cigarro en la mañana de San Mateo. Luego, salió campante y lista para empezar su jornada de clase y sadismo cuando, ¡súbitamente!, desde lo profundo de la calle un camión la embistió embalado y la dejó aplastada contra el asfalto cálido cual estampilla. El vehículo se perdió por entre las curvas del camino y la gente se arremolinó al cadáver como avispas curiosas. Nadie supo nada…, nadie vio. No se conoce el paradero del camión, ni el conductor.

−Parecía un fantasma−; alegaron desde el ruñido almacén. Todo el colegio se volcó a la calle para conocer de la tragedia, pero la Maestra Dolores impidió que los niñitos mirasen el cadáver. También, decretó tres días de duelo por la pérdida. Los forenses llegaron pasadas las seis de la tarde hora en que, finalmente salgo a la calle a dar una vuelta. El cadáver sin vida reposaba yerto y cubierto con un encerado azul con el que solían tapar en la bodega Topecos Grill el contrabando de cerveza. Me desplace silente por debajo del cobertor percibiendo que la hediondez característica de la maestra se iba perdiendo. Luego, sentí un raro trepidar y me puse alerta para enfrentar al enemigo. Me desplace tenso hasta que vi acurrucado en un costado, a un pequeño ratón cenizo que reposaba a su lado. Él, me miró con inocencia, con unos ojitos negros y brillantes como piedritas luminosas del río, como si su candidez le permitiera la magistral metamorfosis que lo salvara de mis fauces asesinas y rompiera la fuerza de la naturaleza salvaje. Se me quedó mirando paralizado, acurrucado al costado de la vieja tiesa, él se veía tan hermoso, pulcro y especial.

Contemplé el cadáver con la parsimonia del que tiene el poder… ¡espeluznante visión! Decidí superar mi propia naturaleza y perdonar a la belleza. No mataría al ratón bonito con cara de niño. Entonces, salí de allí y me fugué al parquecito de atrás, para disfrutar la tarde sosegada y la alegría de saber que la maestra Midga Mogollón se había ido para siempre. Pensé en el silencio de los gatos, en los secretos de los humanos y en que nunca jamás se sabría de dónde y porqué murió la maestra de Cagua... ¿o la maestra de San Mateo? Así, mis estimados lectores, termina esta historia donde los seres intrascendentes no dejan huella en esta vida.

FIN
Yo, el narrador que he tenido que soportar tanto y tanto de la vieja Midna







domingo, 2 de abril de 2017

Palabras de amor y agua Autora: Valentina Trovat





Palabras de amor y agua

Autora: Valentina Trovat

Para María Josefina Mas


Cuando el río le habló aquella tarde de verano,
No pudo contener lo que le fue revelado,
Como si el mismo Hermes, se lo hubiere recitado.
Supo entonces, como siempre, cuáles serían los pasos:
Desatar, cual mulata,  los malsanos elementos, 

Vinculados a la pasión enfermiza que se le escapaba de las manos.
Desandar ¿quizás’, entonces, los paseos solapados
En aquel malecón inerte y con frecuencia desolado.

Buscar sigilosamente los objetos del amado,
Con abulia permanente y con irrito desgano,
Sin siquiera desenfreno del sudor de sus primeros agravios.
Quizás impulsada por la pena y por la burla de varón sabio,
Un marqués que se fue de día y que la noche escupió cambiado.



Un varón que la preñaba en cada encuentro pagano,
Como si algo poderoso los hubiera obnubilado.
El volvió aquella tarde, irradiando color y presagio
Diciéndole, vagamente, que la vida había girado,
Le ofreció una promesa que parecía un obituario.


El río habló fuerte y claro
Sin siquiera titubearlo:
El único y permanente
El amor más temerario
Es el que nos tenemos
Y no podemos quitarnos.
Sí al menos quieres salvarte devuélvele los centavos,
Eso hablará de ti y de tú estrella centauro.


Profesora Valentina Trovat (Poeta) y su hijo Cesar Vargas Trovat





domingo, 19 de febrero de 2017

El lobo de la nariz marina, la crisis de la abuela Catalina Y la melancolía de Doña Mariana…, en tiempos negros de dictadura

Los Guasare de Turmero y el reencuentro
Alcántara, nuestro gran narrador de esta historia

El lobo de la nariz marina, la crisis de la abuela Catalina
Y la melancolía de Doña Mariana…

Narra Alcántara obstinado ya de los chismes de miss mirilla


Ramón Vudú de los Ángeles el saxofonista
y amigo del Vicealmirante
La abuela grita como una trompeta nueva a Ramón Vudú para que tome el teléfono de la casona… Raro, muy raro pues las llamadas que entran por el fijo, son de las viejas de Caracas, cobradores o avisos de muertos. Cada quien en la casona tiene un teléfono móvil o unos muertos muy potentes que dan los mensajes antes de ninguna aviso telefónico, tal como los de la Nana Kymbisa que en su vida ha utilizado un teléfono para ser informada de nada, ni de nadie. Doña Catalina continúa el jolgorio un tanto histérica, como loca de carretera y advierte sobre un lobo que requiere de conexión familiar… ¿de no sé dónde, y de no sé qué?, y necesita comunicarse con Ramón Vudú de los Ángeles, inmediatamente… ¡Je, je! Ramón Vudú de los Ángeles Lautaro Guasare Herrera y Herrera, el chico del burdelito! El trompetista aragüeño más buscado y acariciado de todo el Estado y de por estos alrededores… El rey del burdelito de la abuela…, ja, ja. Igualito a mí, con su piel suave de pantera africana, ojos de monte oscuro y risa de melodrama en comedia…. Un Alain Delon[i] criollo que regala felicidad e ilusión a todas las féminas de por estos oscuros y alejados derroteros de Dios. 

− Que tome el teléfono, pues lo solicitan urgentemente−, replica la abuela desde su alcoba. El escándalo me despierta a las onces de la mañana. No es justo tal perturbación madrugadora para un gato de casa, tranquilo y feliz como yo. Inmediatamente el tropel de la aldaba con rostro de Maracaya me eriza…. ¡tan, tan, tatán!. ¡Ésto ya es abuso! ¿Quién osa tocar el aldabón del viejo caserón con tales escándalos si no fuese familia, amigos añejos o las hiperviejas tontas e histéricas que intentan perpetrar los límites de la casona sin la suficiente suerte como para rastrear chismes y espavientos de
Turmero, y la fachada de su añeja iglesia acurrucaada al
costado de la plaza. Municipio Santiago Mariño,
Estado Aragua, Venezuela.
brujos malos? Ya sé…, seguro que son los muertos de hambre de siempre que vienen a hacer visita, justo a la hora que se sirve el almuerzo en este caserón. Pero esta vez están liquidados de antemano, pues la doctora Mariana ya dio la orden, categóricamente:

− Queda terminantemente prohibido ofrecer alimentos, desayunos, cenas almuerzos, meriendas y demás comidas y exquisiteces a ninguna persona fuera de la familia que pernota en la casona. Espero que se entienda bien y muy claro, a nadie…. Y NADIE ES NADIE−; remató la mujer con el moño un poco escarapelado, mirando por el filo superior de la montura de sus anteojos de marca, a través de sus ojos melados de tigra en celo.

Entonces, siento que se abre una de las puertas del portón principal y más atrás, suenan palmadas, susurros, abrazos, juntaderas, frotaciones, risas, pasos que profanan la vieja casona y luego grita
El níveo uniforme de la Armada
la abuela. Más atrás los alaridos de la Nana y oigo risas, algarabía…. ¿Qué relajo se desmadeja por este largo pasillo de la casona de los Guasare Herrera y Herrera? Nada, pues voy a la cocina a ver que se traen entre manos estos humanos infelices. Súbitamente brinca desde las postrimerías de los helechos de la Nana Kymbisa la Nykita y pasa corriendo como alma que lleva el diablo hacia los aposentos de la doctora Mariana a ¿quién sabe qué historia irá a contarle? Esa gata es chismosa como la vieja del frente, que prefiere morir de hambre por saberse un relato nuevo. 

Arribo lerdo y soñoliento al cuarto que recubre la vieja estufa familiar, con la modorra de las once y media de una mañana en el pueblo de Turmero, caluroso y húmedo. Entro sigilosamente sin hacer espectáculo y la perra Fifi está echada a los pies de la vieja Catalina. La miro a los ojos como advirtiéndole su ingrato destino si delata mi presencia. Lo único raro que encuentro por entre las cacerolas y las tufaradas de la cocina de la Nana, es la presencia de
La boina militar y revolucionaria de la abuela
un hombre moreno, más bien negruzco que tiene cara de perro grande y bravo. Está ungido, embalsamado más bien, en un traje níveo de marinero y se ríe a mandíbula batiente, como pianola nueva a cada invento de Ramón Vudú y cuentos de la abuela. Me gusta el envoltorio del hombre…, es elegante y señorial…. Parece un negrito fino…. ¡Yo quiero uno igualito, blanco y dorado con botones decorados con anclas y salvavidas oleados, caponas brillantes y bogavantes vibradores. ¡Sin duda todo el atuendo brillaría, relucientemente, sobre mi negro pelaje con verdadera esbeltez¡ ¡Soy puro! ¡Negro del África honda, sin mezclillas, ni juntaderas extrañas como las del tipejo éste! El es un pardo blancuzco…, yo soy negro de verdad, verdad, como el Ramón Vudú de los Ángeles, pero yo soy más puro, con más linaje, más estirpe, de marca perfecta.
El zaguán

de la casona de los Guasares

Me lanzo en lo alto de la nevera y me apertrecho detrás del frasco de las especies para escuchar… Allí me entero que el visitante es una amigo de la infancia de Ramón Vudú y mientras nuestro negro se fue a gastar la fortuna familiar en Inglaterra, con la escusa de estudiar para ser doctor en derecho, regresando tan sólo con el saxofón a cuestas, el otro amigo, cara de perro; ambos colegas de infancia, se desvaneció por las costas de la Guaira y ahora, veinte años después, nos visita con alegría, convertido en un militar de alto rango, vicealmirante de siete mares y por supuesto, con risita socarrona en los ojos, cacareando su adhesión irrestricta a la revolución que, según alega, será por siempre y para siempre, como las estirpes condenadas a cien años de soledad de la novela del colombiano.

Buñuelos de Lairen ofrecidos por la Nana Kymbisa
al Vicealmirante
Allí fue, entonces, que me supuse los brincos de la abuela que respira revolución por toda la piel y la cara de susto de la Nana Kymbisa cuando el marino preguntó por Doña Mariana, entre buñuelos acaramelados de Lairen y el jugo helado de papelón, hecho con limones del solar, dulce y fresco como una quinceañera virgen…. ¡Aquí viene la tangana pensé…, y me enrosqué en la oscuro Kukú de la Nana, en el comedor principal a esperar la contienda familiar que se avecinaba a la llegada de nuestro elegante y bien puesto vicealmirante revolucionario.

Agazapado allí, mientras preparan la mesa del comedor principal, deduzco que… ¡Oh! cara de perro debe ser un personaje de alto rango pues la abuela, no deja que ninguno pose su humanidad en las sillas de terciopelo rojo, a menos que pertenezca a su círculo íntimo. 

El tiempo corre como las olas del mar, suavemente entre la brisa marina y la abuela pregunta por Doña Mariana, mientras la Nana responde en el oído de la vieja que la doctora ya advirtió que no almorzaría hoy con la familia…, que la abuela no invente, que deje todo como está y que no busque más camorra de la que ya ha corrido por debajo del puente. Que si doña Mariana no baja, no baja y punto.

− ¿Pero porqué esta mujer es tal altanera y rencorosa?−; alega la abuela roja de la presión. 

− ¡Claro!, como el invitado especial es un militar revolucionario ella no lo mastica ni con chicle bomba−, remata estoica y como para su adentros la vieja envuelta en un pantalón de camuflaje y una blusa de seda hechura de la prima Carolina Herrera.

El Vice cara de perro se ríe con alegría y todos comparten en familia…, en verdad el milico tiene bonita sonrisa con ojos tristes y caídos como de llanto intenso, ojos amelazados, no son ojos brujos como los míos, verdes esmeraldinos, de seducción y de sangre a la vez. ¡De pronto! Llega la Nykita y más atrás hace acto de presencia la doctora Mariana, vestida de negro como si fuera a un funeral…
La Doctora Mariana Guasare, en el solar de la casona
Preciosa, con el rostro limpio, sin maquillaje, ni pintorreteos, el pelo en la nuca y el collar de perlas de sus quince años que no se retira ni para bañarse en el río. Desciende la escalera como espectro y sólo acerca su “buen provecho” dando inicio a su almuerzo. Me percato que el Villa se sonroja, se revuelca dentro de sí, en su propio asiento, intentando no dar muestras de emocionalidad alguna, pero que va…, los instintos a mi no me fallan… hay pálpitos y emocionadera por debajo de la mesa cuando mira de frente a Doña Mariana. 

La doctora está más impertérrita que nunca…, sus ojos endurecidos y fijos sobre la madre con ganas de bajarle la filosa hacha de la guillotina, pero también le siento una soterrada excitación enterrada… ¿puede ser de rabia? Ella es muy emocional aunque intente ocultárselo al mundo. Su gran problema con la vida es que ella no es una mujer para cumplir órdenes sino, más bien para darlas y la dictadura de la abuela, la impunidad de sus actos, la liviandad de sus decisiones y la pérdida de la fortuna de los Guasare Herrera, ha sido de la entera responsabilidad de la octogenaria. Mariana conoce el precio de tales errores, pero su incomodidad trasciende, largamente, los secretos familiares…, aquí hay más…., mucho más con este tipejo. No se trata únicamente de
Chicharras de Libertad del fantasma de la Tatara abuela
Luna María Libertad
afrentas políticas, de posturas dogmaticas o ideológicas contrapuestas… ¡Que va, paisanos! La historia es añeja y creo que hay facturas pendientes, páginas sin curtir, ni haber sido leídas denodadamente…, digo yo, para tanto revuelque de los instintos y de las almas.

La Nana se mantiene como sombra al lado de la doctora, quien pide más jugo y es cuando el Almirante Villalobos, de sopetón, se incorpora presto y le sirve el néctar dulce, con verdadero ademán de caballería medieval, mirándola a los ojos con rostro dulcificado. Mientras tanto, ella pétrea y distante, atina tímidamente a dar las gracias protocolarmente. ¡Ju!..., Que va…, aquí pasa algo raro que no logro desmenuzar con claridad. Me acerco a Nykita que no se aleja de las piernas de su ama por debajo de la mesa. Hay aspavientos, Frescolita traga grueso, Susana Clorofila se ríe y habla de unas algas mágicas que curan la impotencia, la frigidez, la culebrilla y el acné. La abuela ratifica que no hay revocatorio, ni elecciones, ni mucho menos cambios en el CNE, ni en el máximo
tribunal y que el país marcha en calma y paz restableciendo la economía de la guerra económica atroz desatada por la oligarquía mundial. Entonces, con la guerra y la política nacional sobre la mesa, se reanuda el alborozo entre los comensales, menos en los ojos lánguidos del Villalobos y de la parca Mariana que hacen esfuerzos por no tropezarse, ni siquiera con un toque de pupilas… ¿Porqué tanto escondrijo entre estos dos? ¿Qué pasa aquí?

Durante el postre la abuela se levanta sobre la silla y comienza un discurso revolucionario por el regreso y visita de su hijo y amigo Martín Villalobos, afecto revolucionario, hijo de la casona de los Guasare Herrera y Herrera y hechura de la canoníca revolución. Mariana no aguanta tanto bufo barato de su madre. Una mueca de rabia y desazón enhebra sus labios de chantillí, reflejando en sus pupilas el odio profundo ante tanto fetiche politiquero. El brindis enarbola todas las copas a un solo compás. El cristal de roca tintinea al juntarse…, todo brindan…, todos…, menos la copa de la doctora Mariana que permanece sentada e inmóvil como una roca fría. El Vicealmirante no le quita los ojos de encima a la enigmática mujer y pregunta:

¿No brinda conmigo, mi amiga?, ella toma su copa vacía, la levanta y hace el ademán de brindis y de fiesta, mientras una risa mortuoria se le escapa. Luego, voltea la copa y con cuidado la coloca boca abajo sobre la mesa, en santo y seña de un gran final… No te quiero y punto…, fue lo que le dijo al hombre y éste se torna morado como berenjena del conuco ¡Ay papá!.... La abuela roja y encolerizada por la afrenta hecha al militar y Mariana fría como un cubo de hielo. El marino descolocado y con su natural risa de camuflaje cuando lo asaltan los nervios ante la cruda ofensa, Ramón Vudú pálido ofreciéndole Guarapita al convidado y el resto de los Guasares cuchicheando la que se avecinaba tras el lamentable evento.

Cuando el barco hace aguas por las cuatro esquinas y la abuela pierde el control y el poder de sus tropas llegan las chicharras en manada. Llego la muerte de lacia melena, pienso yo. La intraficable Luna María Libertad Guasare Herrera, lideresa inconmensurable de la revolución contra la opresión y la dictadura, la tátara abuela más recordada de la casona…, el arquetipo a seguir de Doña Mariana.

Las chicharras entran por ventanas y por el patio del centro de la
YO, como narrador en pleno centro de los acontecimientos
 de la casona
casona y la aldaba con cara de Maracaya del portalón principal suena y retumba con fuerza. Los bichos éstos entran como un enjambre y obligan a todos los comensales a salir del comedor. La Nana Kymbisa se santigua y el olor a mastranto y huesos de muerto se cuela por el gran salón. Yo me quedo quieto detrás del sofá verde cuando siento las pisadas de las botas de la inconfundible revolucionaria…, y entra al recinto Luna María Libertad Guasare Herrera y Herrera. Llega taconeando fuerte, enterrada bajo su sombrero negro, con sus largas enaguas entierradas por la brecha y sus guantes de cuero seco. Se quita el sombrero y su lacia melena me cautiva… Que muerta tan bella…, parece una muñeca de porcelana. Razón tiene la historia de que enloquecía a los hombres…. Pero… ¿Qué quiere la muerta hoy en la casona?... ¿Será por qué odia a los hombres o a los militares…¿Será que busca un encuentro con la revolución?... No lo sé, pero me voy al patio interno a tomar un poco de agua fresca y a ver si consigo algún ratón con quién librarme de las locuras humanas…. ¡Ya regreso!










[i] Actor de Cine.

martes, 31 de enero de 2017

Cambio, #Edu y YA BASTA By Maria Mas #Opinión #Venezuela #Relatos

Cambio, #Edu y YA BASTA

Artículo Censurado



Hay que cambiar en lo individual y en lo social al mismo tiempo, para que lo haga una nación. Para que el futuro sea distinto al presente, hay que hacer las cosas diferentes. Acciones diferenciales, logran otros resultados…, entonces, yo decreto que voy a cambiar. Soy el amo de mis destino, el capitán de mi barco, el dueño de mi alma…, como dijo el de Invictus…, el Mandela de Sur África. Siempre escribo desde la crítica sosa… ¡Tranquilos lectores que yo misma me doy!..., pero no es tan sosita, es que al escribir desde la ira, la impotencia y el silencio, la cosa no sale tan buena…. ¡Es natural que la rabia paralice, ¿no?!... Ustedes lo
saben…, los que viven en Venezuela brincado de susto, en rabia y chapoteando en el charco de la desesperanza tropical inducida. Los que se fueron, les da su puntadita de vez en cuando pero, ya están allá y quieren triunfar por fuera. Les toca el corazoncito lo de aquí, pero ni modo, que se las arreglen…, así es la vida del inmigrante, sufren, pero pa lante.

Cambiamos y ahora no sólo criticamos, sino que aportamos “La salida”. Palabra que espeluca al pretoranismo disfrazado de aquí. Dios,… ¿Estaré usando un castellano muy profundo?... Nojile… Je, je. Se me olvidaba que existe internet y super teléfonos, tablas y
aparatos de última generación donde la cúpula burocrática y los nuevos ricos, buscan la ilustración en el internet de Donald T., pues no se han leído nunca un libro completo en su vida... ¡Son unas bestias! Entonces…, revisen y aprendan bestias…, pues, ¿con algo, además de millones de dólares deben salir del poder? Y no lo digo en el tono de Maléfica…., sino no el tonito de verdad.

La semana que muere hoy nos deja los atracos de siempre en la calle, pero además, el saqueo de las escuelas básicas (DEL GOBIERNO, NO DE NIÑOS RICOS, SINO DE LOS POBRES DE LA PATRIA) en Ciudad Bolívar, Guayana. Luego, el mega robo, a mano armada de todos los estudiantes de Idiomas Modernos, además del hiper, atraco, saqueo perpetrado en el Postagrado de Ciencias Administrativas de la CEAP, en la facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV. 

El hampa acaba con la educación en Venezuela, en todos sus niveles y el gobierno nacional es, completamente incompetente para dar una salida a esta gran desgracia. ¡Claro! No les importa la educación. Parecería que desean gente bruta y descocada, que se arrodille antes mendrugos de pan, en bolsas baratas, tipo libro Los Miserables… para que el cerebro no funcione más que para satisfacer sus esfínteres y ellos…, los poderosos, estarán allí, para el intercambio de bienes por lealtad política, votos y genuflexión irredenta. ¡Que gran desarrollo! ¿No?... Bueno…. Nada nuevo bajo el sol. 

El punto es que la comunidad universitaria y educativa requiere reorganizarse para poder sobrevivir ante el holocausto de la maldad y el saqueo que generó un cierre técnico de las universidades nacionales y de las escuelas. Entonces…, un pueril esbozo:

1. Asambleas permanentes de emergencia para la seguridad universitaria y escolar.

2. Organización de actores y sectores que estén dispuestos a participar en la defensa de la universidad y la escuela.

3. Realización participativa del Plan de Seguridad Educativo…, con todos los actores claves que incluyan acciones de inteligencia, tácticas y estratégicas para le defensa.

4. Red de información y comunicación colectiva desde los centros oficiales y no formales, sobre puntos claves: acciones, peligros, amenazas, intereses, etc. (Uso de redes sociales para información y acción inmediata).

5. Organización de los Grupos de Seguridad y Defensa de Nuestra Educación donde toda la población participe “coordinada y cooperativamente” para la defensa.

Estos punticos son posibles llevarlos a cabo siempre que los líderes comprendan el momento mefistofélico que vive la educación nacional y asuma… ¡SIN MIEDO!, la acción propia. Alguien tiene que decir ¡YA BASATA!..., y debemos ser nosotros mismos. Hasta cuándo vamos a querer que los extranjeros nos laven los trapos sucios y sacudan la tierra de los zapatos. ¡YA BASTA, MANO, CON EL DESTROZO DE LA EDUCACION NACIONAL!







martes, 3 de enero de 2017

El bollo económico 2017 Prospectiva de la economía venezolana


El bollo económico 2017

Prospectiva de la economía venezolana 



By: María Mas Herrera
Economist
La confianza de los agentes económicos es un cimiento clave crítico para la economía de cualquier nación. La historia lo demuestra, contundentemente, con la reunión de Bretton Woods. Entonces, yo pregunto ¿Quién en su sano juicio invertiría en la actual Venezuela…, digo sin relaciones con amigos poderosos…, hacerlo como cualquier paisano que tiene dinero y quiere trabajar a partir de la racionalidad económica y estima reproducir su capital?..., ¿Usted lo haría en la Venezuela actual?


Y como ya respondió, he allí los pronósticos económicos del 2017. ¿¡Fácil!, no? Claro no es lo mismo que lo diga un economista de academia, que un paisano…, pero éste también sabe. Es obvio. Mientras el fantasma del comunismo recorra las venas abiertas y desangradas de Venezuela no habrá inversión, lo que conlleva a nuevos préstamos y más deuda externa. ¡Análisis macroeconómico internacional listo!. Consecuencias: escasez de divisas frescas, créditos contraídos, desinversiones, espasmo de la demanda en el mercado de bienes y servicios, mercado laboral, tanto como en los mercados internacionales y…
¡Además! Hay que pagar la deuda externa, cuya cifra es el secreto mejor guardado de toda Venezuela…, es como ¡quién asesinó al Kennedy de USA, pero en versión tropical!, pues los organismos encargados de oficializar las cifras económicas de Venezuela se han dedicado… ¿no sé?..., pero no entregan ninguna cifra respetable.



Entonces, los pronósticos dejan de ser económicos para convertirse en posibilidades de reacción de los agentes económicos, si los políticos hacen esto o aquello. La racionalidad económica no dicta la pauta en la economía nacional y por tanto, no hay pronóstico que aguante. Sólo se tratará de la interminable lista de consecuencias, - nefastas, por cierto-, si se sigue conduciendo una política económica esquizofrénica que privilegia algunos agentes y a ciertos países extranjeros. Los políticos no han conducido a Venezuela bajo el esquema de una economía racional que conlleve al bienestar y al desarrollo, a pesar de los recursos naturales existentes…, por el contrario…, han regalado la riqueza nacional en función de alianzas políticas para el sostenimiento en el poder. Los casos de Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador han sido contundentes.



¿Qué pasará con la economía? Nada distinto a la crisis actual si no cambia la política económica y la ideología política que rige la estrategia económica nacional. Con un precio de petróleo cartelizado y contraído y sin confianza en un aparato productivo ineficiente, venido a menos por la expropiaciones, la producción será escasa y los precios tenderán a subir cada vez más… (Análisis de la economía real). ¡Si no cambia lo político, no cambiará lo económico en Venezuela! Gran conclusión del análisis económico concienzudo… Señores no tiene arreglo pues se requieren de capitales frescos y ¡HONESTOS! que permitan arrancar proyectos serios y empresas estratégicas como las de productos químicos, metalmecánicas, alimentación y nadie se asomará por ninguna de nuestras fronteras con medio dólar… ni un penique, como Venezuela mantenga la élite directiva actual…. (que elegancia estoy teniendo en el 2017 para nombrar a los poderosos) ja ja aja. Permítanme que me ría un rato. Claro sin Revocatorio, sin fecha de elecciones municipales, ni estatales, con la misma plutocracia de hace años en el poder, estoy sufriendo de una supina y obligada elegancia discursiva. 

Pronósticos y recomendaciones: 

No gaste más de la cuenta, no se endeude, no invente… que la masa no está pa-bollos 
¡Gran conclusión de la economía nacional!


Circuito económico sin equilibrio posible en el corto plazo



sábado, 17 de diciembre de 2016

Migraciones: la estampida del capital venezolano ¿Y porqué la juventud emigra de Venezuela?


Migraciones: la estampida del capital venezolano

 ¿Y porqué la juventud emigra de Venezuela?


Las migraciones son el término que acuña los movimientos de la población, tanto internas, como fuera de los países de origen y son un fenómeno social que afecta, grandemente, la economía, la cultura y la vida de las sociedades. Las poblaciones se movilizan por causas variadas o diferenciales pero, fundamentalmente, son las condiciones económicas y de desarrollo en general en la vida de un país, lo que produce la emigración o inmigración; dos términos asociados a los movimientos demográficos de la gente. 

La población emigra cuando sale de un territorio determinado o inmigra cuando llega para quedarse. Ahora bien ¿Por qué sale la población de un territorio? Pues son muchas las causas que impulsan el éxodo, entre las cuales se cuentan: Búsqueda de mejoras económicas, nuevos empleos y de aumento de la calidad de vida. También, vincularse con otras culturas, tecnología y mayores niveles de desarrollo. Las personas llegan a los países desarrollados cuyas oportunidades y calidad de vida es de óptimas condiciones…


En Venezuela se ha producido una verdadera estampida poblacional, en los últimos años, a propósito de la inseguridad galopante, la crisis económica y la amenaza de totalitarismos que desarticulan el incentivo empresarial. No sólo las personas, sino también las empresas migran buscando preservar sus patrimonios, mejorar sus mercados y aumentar sus ingresos. En Venezuela la política de expropiaciones, aunado a la debilidad del sistema jurídico-judicial que impide normas claras y la inseguridad de la vida por el desenfreno de la delincuencia, generó un espiral de desinversión toda vez que más del 76% de las grandes empresas se retiraron del mercado nativo; lo que acarreó que la población desocupada aumentará grandemente y la mano de obra profesional que no fue captada por empresas nacionales buscó nuevos horizontes en los mercados laborales internacionales. El éxodo empresarial ha caracterizado a Venezuela en los últimos años, lo que produjo emigraciones importantes de mano de obra calificada hacia Europa y Norte América.


En ese mismo orden de ideas y a propósito de los cambios en la geopolítica de Venezuela se ha recibido una fuerte inmigración cubana como resultado de los acuerdos con dicha isla. Sin embargo, no existen estudios científicos fundamentados y serios acerca del impacto y de los beneficios que ha recibido Venezuela por la importación de la mano de obra de cubana cuyos sueldos eran costeados en dólares en áreas como la medicina y la minería, en las cuales nuestros país cuenta con profesionales altamente calificados, con experiencia laboral y preparación técnica de tercer nivel. Dichas contrataciones con personal cubano respondieron más, a mejorar la situación económica de la isla caribeña remesando dólares y capitales venezolanos que a dar salidas a la problemática nacional en las áreas de competencia seleccionadas. El saldo estimado con las contrataciones caribeñas supuso la salida
de cuantiosas cantidades de dólares hacia el gobierno isleño, por la vía del pago de sueldos y salarios. También se conoce que muchos cubanos trabajando en Venezuela se escaparon hacia Miami con sus familiares lugar que desde hace años alberga a una importante contingente de inmigrantes cubanos.


Durante el siglo pasado, Venezuela contó con una inmigración europea altamente productiva que aunado al florecimiento de la democracia, durante el primer gobierno de Rómulo Betancourt en el año 1958 se estructuraron las bases de la Venezuela moderna. Las poblaciones españolas, italianas, alemanas, francesas que huyeron del hambre de la postguerra
El antepenúltimo dictador de Venezuela
desarrollaron en nuestros país grandes y pequeños negocios, apoyaron el desarrollo de una etnia renovada que ha permitido el reforzamiento del crisol étnico nacional, además del desarrollo de una cultura del trabajo, los negocios y la buena vida… La tierra de gracia los albergó hasta que nuevos venezolanos salidos de esos vientres foráneos han cautivado el firmamento. Hoy hay lamentos..... recordando el pasado.... la gente sigue saliendo.... ¿Cuantos nos quedaremos?...