domingo, 18 de julio de 2021

 

LA GAITA DE TURMERO 2015


Título: TURMERO DE CUMPLEAÑOS

Más allá del bien y del mal

Autora: María+ Wuasare Herrera


CORO

Turmero de cumpleaños,


Todos van a celebrar

Las fiestas de la costumbre

Pronto vuelven a llegar.

 

I

Turmero está encadenada

Cuando se podrá soltar

Sucio, basura y pobreza,

Nacen en todo lugar.

A malaya esta tristeza

De no poder pasear

Sin que el alma pegue un brinco

Y el susto nos vuelva a ahogar.

Si el gobierno comprendiera

El sufrimiento del pueblo

Florecería el Lairen

Y mi amiga Maracaya

Se asomaría en el destello

De las mozas de la plaza.

 

II

Hoy le ruego a Candelaria

Patrona  por estos lares

Que movilice sus vientos

y el amor vuelva a regar.

Si los próceres reencarnan

Con ellos yo quiero hablar

Para pedir que la Patria

Pronto se vuelva a encontrar.

A malaya este jardín

Que algún día fue Turmero

Hoy perdido en humo negro

Preso del dolor del pueblo.

 

III

Confiados en nuestra gente

Trabajemos por Turmero

Devolviendo la alegría

Y el amor que se alejó.

Hoy estoy de cumpleaños

Tanto como está mi pueblo

Y apagaré muchas velas

Por la reconciliación.

 

IV

¡Soy Turmero, soy Turmero!

Fuera el odio y bachaqueo

Sin políticos ladrones

Con paz en el corazón.

Retomemos el Picacho, el Samán y el mar de Chuao

Volvamos por Cobalongo

Libres de tanto dolor.

Quiero pasear por la plaza

Al fresco del sol calmado

Disfrutando del delirio

Y la prosa del amor

Compartiendo con orgullo

Lo que Mariño dejo.

 

viernes, 16 de julio de 2021

Las arepas del amor.

 

Amor con arepas



 👐👫 Amor con apuros no dura

Ella salió presurosa de su minúscula habitación tan veloz como el rayo que días antes la asustó por la ventana contemplando la tormenta. La angustia de siempre se fundía en el pecho y unas arcadas hondas le estiraban el torso. Los gritos de Teresita eran frenéticos. Por qué no había un juego en silencio, en orden?; ¿Un juego de la paz? Dame la muñeca…, tras, tras;… levantó un submarino rojo de plástico que sin estridencias emergía de la alcoba rosa…; siguen los gritos y quejidos y los vecinos paran la oreja por todos los balcones y ventanas. No tienen vida propia. Son cretinos, de mala cepa y curiosidad perniciosa. Se muestran amables pero son gentuza. Son gentuza barata, pues solo la gentuza opina lo que ellos opinan y de lo que ellos se preocupan. ¿Pero es que no puede vivir una mujer sola con sus tres hijos y una sirvienta joven y bella como yo, sin que seamos un par de meretrices??? Según ellos no…, no es posible. La gente mide a los demás por su propia corteza.

Entonces, siento un tufito, luego tufaradas alargadas que corren por entre las cortinas mantecado y vaporosas de la sala que llegan hasta la poceta enmarañada de jabón y estopa. ¡Cristo santo!…; me empino y descanso frente a la estufa plateada impecablemente limpia. Susana es fanática de la limpieza de las hornillas, los gabinetes, la nevera; en fin de todo lo que constituye el lugar de guisar y comer. No le importa si los hijos se revientan de mocos en la cara…, pero la cocina, ¡qué va! debe estar impecablemente perfecta. Inmaculada. Como si toda la sazón de los platillos que prepara a diario dependiera de la asepsia. Las arepas se queman. La espumadera me hace de mano de hierro y de una sola avalancha las libro de la candela. ¡Puf! Salvadas las arepas. 

De repente un grito aterrador. Lo sé todo. Mataron a la niña. Son asesinos… siempre lo he sabido, estos niños son monstruos malos. El calor inunda mi pecho y todo mi cuerpo se estremece haciendo que el miedo se enrolle en mi delantal grasiento. Los guantes de plástico nazarenos se me revientan por los dedos; solos, solitos de tanto miedo. Mal augurio…, la llamada de la muerte se anuncia con las campanadas del timbre. Susana asoma un ojo por el botón plateado de la puerta. Luego, informa en tono de descubrimiento que es alguno de los insulsos miembros del condominio que vienen a…; quien sabe que estupidez de las muchas que inventan. 

¿Pero arepa con qué comerá esta gente? Me lanzo hacia lo profundo de la nevera en busca de la guarnición necesaria y el fracaso es total. Ni huevos, ni leche, sin mantequilla y ninguna salsa o verdura que untar o destripar me delata que el destino culinaria queda escrito: Arepa, con arepa, con agua, con dientes, muelas y muuucha hambre. La locura de las arepas salvavidas. La mujer del condominio sigue en la reja y las estupideces llegan hasta el baño de atrás y se sumergen en la poceta abierta, llena de amoniaco. No aguanto el mal olor. Corro y exorcizo el lugar haciendo hincapié en la palanca metálica. Ruirui rui; el agua baja arremolinada como si llegase hasta el fondo del mar… El mar..., me hace recordar a mí Cesar, con sus manos inmensas y sus labios finos, rosados y húmedos. 

Yo sigo pensando en Cesar con el pecho henchido de felicidad. Hoy nos encontraremos en el parque, al lado de las Cuarentonas y las Margaritas. Seguro me espera con un helado en la mano izquierda y un caramelo en el bolsillo. Él, es una persona de ritos fijos. Siempre se acerca rápido, me da un beso en la mejilla, me abraza fuertemente como si una Tragavenados me enrollase toda

la humanidad, recordándome el puesto de cada hueso de mi cuerpo. Entonces, se suelta en el balcón un becerrido del primo… ¡Ricardaaaaa! en la voz valentonada; y yo lo ignoro pensando en la flor que esconde Cesar detrás de la espalda para nuestro encuentro vespertino. 

El tal Israel, primo hermano y langosta de la dueña de esta casa, llegó del monte una tarde, se instaló con su risa fea, de dientes de domino caídos por una noche y ya lleva tres años de sistémica horripilancia. El chulo del año lo llamo yo que vive con todas las comodidades, sin trabajar y de gratis. Se rumorea que machuca a la patrona, pero yo, que vivo en esta casa, doy fe de lo contrario. Todos los días gasta el mismo parlamento, que pendiente con el teléfono, que lo llamarán para notificarle un empleo..., blablablá. Seguro de panadero, de aparca carros, de tomador profesional de la esquina. Nunca, pero jamás, llamaran a este inútil, pues él, no busca trabajo, ya que es una bestia floja que no conoce el concepto de la palabra "responsabilidad". 

¡Las arepas!…, corro tras las arepas en su vuelta de tuerca final…, seguro se me quemaron y habrá la gran bronca. Llegó a la cocina con la escoba en un brazo, el plumero en otro y el telefonito en el bolsillo de mi delantal cielito. Yo misma me lo confeccioné con mi primer sueldo…, quizás sea por eso que lo veo tan bonito. Suena un pitico de sexo… al menos yo lo siento así. Desembolsillo veloz y leo el “te amo mi negra” y un suspiro se me suelta del pecho. Miro bien al suelo y hay una mancha de mayonesa y más adelante la niña estrega la arepa contra el suelo, con sus manitas regordetas y diminutas y se la mete en la boca masticándola con gusto. “Rufinaaaaa que no hagas cochinadas con la comida, escupe esa arepa”. Rufina me mira escéptica y balbucea “está caliente y sabe a pescado..., asco” Finalmente, se mete los deditos en la garganta y vomita. Brinco por encima de la nauseabunda niña y me detengo en el balcón a disfrutar del sol, de la nueva cita…, del amor de Cesar. ¿Será que le regalo una arepa en este nuevo encuentro? Medito amorosamente con el pecho henchido de ansia y el delantar grasiento…, FIN.



sábado, 22 de agosto de 2020

COLECCIÓN: EL DIARIO DE MIS VECINOS. 22 Agosto 2020

 

I. Vecindario, un chef gay, chinchorro aletargado y el regalucho…


Dicen que uno escribe acerca de lo que ve o siente. Quién sabe si eso será verdad o no? De todas formas, sea  cierto o falso, mis teclas se despliegan hacia la narrativa de lo que, lamentablemente y por infortunio del destino, observo a diario, cuando el sol despunta, los pajaritos entonan acordes primorosos, y yo asomo mis ojos a través de las grandes ventanas tupidas de ramas clorofílicamente perfectas. Me dispongo a escribir, a trozos, por partes  y sin mucho apuro, la vida y milagro de mis vecinos, en este vecindario infatúo, sin luz, sin aire y sin salida. Me siento como atrapado en un canturreo gitano, de ésos donde los árabes son los malos y los marineros fenicios  los buenos.

Sigo y continúo y el cuento del averno sobre los servicios públicos será para después, ya que, el centro neurálgico  son los colindantes humanos, con todos sus esplendores y miserias,  y que en virtud de su cercanía física, alguien podría considerarlos como parte de la familia.  Yo a veces, encuentro en muchos de ellos, acciones hasta más cooperativas y amorosas que los de la familia propia. Vivo solo aquí y vivo muy bien. Aclaro que soy alérgico a los animales salvajes y domésticos y será por ello que cuando noto las animaladas de mi vecina del frente, es cucho el arrastrar de sus cascos sucios, metáfora sobre sus chanquletas de goma pobretonas; sus alardes sobre  su hijo maricón, “El Chef” de la zona, con un curso de tres meses hecho al final de la cuadra, en un semillero de talleres del gobierno para mujeres de barrio y prostitutas envejecidas; me asqueo por completo. Reconozco que soy homofóbico…, es decir, que no me gustan los gay, los maricos…, verlos me da mucho asco, es la vergüenza de los hombres de este vecindario y de todo el planeta. Soy homofóbico, racista y Franquista…, así son las cosas y punto.

Él, es el único maricón que hay cerca, aunque hay comentarios de otros dos…; todos de closet. Y este vecino del frente es muy hembra. La vieja vecina de al lado, en combinación con el policía del final de la cuadra, han apodado al presunto chef como EL Totonota.  Pero cuando la cocinera varón, pasea la cuadra tongoneandose, mostrando sus múltiples tatuajes, exhibiendo los cortes de pelo extravagantes, hechos por él mismo y enseñando una musculatura recién estrenada, hechura de inyecciones de gimnasio, con sus pulseritas y cadenitas en tobillos y muñecas. Me da verdadero asco.

Luego, los encuentros con sus maridos y su fugaz padre que, de vez en vez viene a visitarlos. Todos dicen por esta zona que el viejo padre también es un homosexual como el cocinero y que, por eso nunca remato sexualmente a la vieja del frente. He allí la frustración sexual de la horripilante vieja y la amargura contra los felices de la cuadra. Yo NUNCA, JAMAS, pero JAMAS DE LOS JAMASES le

prestaría mi pene. Dicen los de al lado que los abrazos y besos del cocinero gay con su padre es porque ambos son gay. Estos vecinos traviesos  se acuestan en el suelo para burlarse y reírse del vecino gay de closet en este pueblo acalorado. Sin duda, estos hurgadores de la vida del maricón,  pasan horas de horas, rasgándoles el cuero lleno de Sida y aprovechan el jolgorio para hacer fiesta, tomándose una cervezas bien frías, comiendo tequeños y pastelitos acaramelados. Es entonces, cuando mi cerebro se percata  que convivo entre entes salvajes, cuyo único norte es la satisfacción de sus esfínteres.

Volviendo a los vecinos y a las múltiples miserias de la infeliz vieja del frente, todo lo que conozco es por las habladurías de La Flora, otra de las viejas de la cuadra, contratada por mí para hacer el aseo doméstico, tres veces a la semana y que entre trapeo y sacudida, me relata todos los aconteceres de por estos alrededores. A mí, en verdad, no me interesa para nada, ninguno de sus cuentos; en mi caso, ése no es el caso, ya que, con muy pocas excepciones y después de un pormenorizado, analítico, detallista y cuasi científico estudio de los alrededores, he concluido que estoy amarrado a un gentucismo sin igual...; gentucismo de gentuza y sus vidas me tienen sin el menor cuidado.

Dicho de mejor manera, mis gloriosos vecinos (cinismo desbordado por parte del humilde narrador y servidor); lo constituye un amalgamamiento de populacho acomplejado, salido del averno de la pobreza, con más maldad que el propio Caín y  Abel. ¡Pero cuidado!, todos pasan saludándome en alta voz, moviendo las manos en señal de reverencia y buscándome conversación a cualquier hora. Son pura pobreza concentrada…, y es que así es la pobreza… hipócrita, acomodaticia, oportunista y mentirosa!

En verdad y por lo poco que he logrado apreciar, cada vecino es un caso…, perdido y se salva uno que otro. Por estos lares, cuyo nombre me reservaré en función de mi propia seguridad, reside una fauna diferencial. Hay de todito como dijo el gay de closet del frente en estos días, cuando exhibió como trofeo, como si fuera una gran cosota, una  bolsa de plástico sucia, con la compra de dos cebollines  y un pimentón arrugado. Entró a su pocilga gritándole a la vieja a plumón batiente, la “Gran adquisición” de tres papas y un cebollín soleado. Siempre hace lo mismo para que todos los de la cuadra escuchemos y creamos lo ricos que están, tanto él, como la vieja, psicótica, fea y mal desvirgada de su madre loca. Creo que tanta gritadera narcisista intenta ganarse el respeto y el prestigio que nunca tendrán porque, sencillamente, los dos son unos ascos de humanos, una pestilencia de ruinas y desgracias.

El resto de los vecinos de por aquí, constituyen una variopinta cuasi universal, en el este tiempo y momento, ya que se contemplan: ladrones, vendedores de droga, prostitutas, homosexuales con la cara al sol, homosexuales de closet, acaparadores y sobre todo, en grandes cantidades y con efervescencia de levadura nueva…, mucha gente chismosos y acomplejados. Así, en medio de este tropel caótico que conforman Mis Vecinos…, daré curso al relato y comenzaré por el último y mayor  tramo: los lengüeteros, chismosos, habla gamelote, lenguas flojas, demás denominaciones y nombramientos.  Pero antes de adentrar al querido lector en esta zona geográfica, bonitica en su naturaleza y verdor, diré que su historia patria roza casi los cuatrocientos años, sus construcciones del centro son arcaicas y está bordeado con urbanizaciones nuevas  hoy venidas a menos. Luego emergen las casas viejas del centro, despintadas con sus zaguanes polvorientos. Finalmente, comparece la inmensa proliferación de ranchos y rancherías minadas con la más podrida delincuencia que infectan todos los recovecos de antaño con sus patinetas y patineteros decembrinos… ¿Cuál es la zona, adivina, adivinador? Si has logrado acercarte a mis otros escritos sabrás con facilidad de geógrafo.

Estoy muy cerca de la iglesia que linda con su respectiva plaza, al estilo Cordobés,  pues soy uno de los del Centro. Escucho las campanas de la Iglesia recién pintada, allende la plaza bailadora, en medio del consabido anillo de comercios de oropeles y bagatelas de los chinos mandamás. Las campanadas del templo me permite que siempre me conozca las horas sin necesidad de relojes.

Los orientales malolientes y sangre de chinche controlan la economía de la zona, sin más esfuerzo que el raspar los dineritos de los mulatos originarios, cada vez más empequeñecidos y arrinconados por el hambre crónica y las grandes plagas virulentas. Todas las utilidades reditan en la hucha de los chinos mandamás. Luego y en estricto orden del manejo del poder vienen los gobernantes. Sin mucho trabajo, estas sabandijas de la gente, reciben su tajadita por no meter sus belfos en los negocios ajenos. Recuerden el corrillo popular “por la plata baila el mono” y son todos, con el perdón de los monos, unos monos de circo. Finalmente, y sin ninguna diferenciación económica viene “EL RESTO”, “LOS OTROS”; no los muertos de la película de la rubia. Son LOS QUE VOTAN Y NO MANDAN…, en fin…, EL POPULACHO.

En este contexto paradisiaco vivo yo, tranquilo y sin nervios. Paso mis horas aireándome entre dos inmensas matas de mango, donde tengo amarrado un gran chinchorro de tela fosforescente. Siempre retozo en el chinchorro, en las tardes, después del almuerzo, en las horas del calor rampante…, la hora del burro. Me distraigo viendo los loritos, las tortolitas y las paraulatas surcadoras del  aire. Así, vivo tranquilo y logro dar foco a la verdadera belleza natural y a la bondad de muchos transeúntes desprevenidos.

De pronto, Tin, Ton, Tin, Ton, suena el timbre. Abro los ojos miro a la mujer parada en la reja con un bojote en la mano gritado por un tal…, “Vecinoooooo”. Yo me sonrió, me incorporo, saco las llaves del bolsillo, mientras me engancho las alpargatas. Voy  pensando en  que vendrá a pedir esta pendeja, con esas cochinadas en la mano… Vecinaaaaaa bienvenidaaaaaa.





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domingo, 10 de mayo de 2020

Secuestro en Aragua, la Abuela y el General S...... Autora: María Mas (*)

Secuestro en Aragua,
la Abuela y el General S. Chourio 
Autora: María Mas (*)          

Mi tío paterno, Moisés Almudena Ríos, nativo del Castaño, Estado Aragua, a duras penas tocó el portalón de la Casona y cuando la puerta se abrió, el pobre se desvaneció sobre los fuertes brazos de mamá Kimbisa, diciéndole que sus fiebres eran por la peste de la Chikungunya. Hubo alerta general pues la abuela, Catalina Libertad Herrera Herrera, escuchó al hombre y de inmediato armó una campaña para salvarle la vida, al hombro de su lugarteniente la Nana Kimbisa, nuestra niñera por cien años, quien tomó su inmenso tabaco y salió al monte a buscar hierbas para la pócima curativa.

 Debe ser una maldición−; pensé yo y me dispuse a salir de compras, como corresponde, cuando la abuela y Kimbisa comienzan sus exóticas curaciones. De pronto, suena el teléfono. Atendí y una voz opaca y entrecortada, del otro lado, pidió 150 millones de dólares por el rescate de mi sobrina Frescolita. Fue cuando supimos que la niña estaba secuestrada. Dijeron que llamarían luego para lo del intercambio y que no dieran parte a ninguna policía porque la matarían. Creo que no saben que Damián, el jefe de policía del pueblo vive en esta casa. Estallé en llanto, grité todo el brollo a los cuatros vientos y la casa se volvió un torbellino en instantes. Mi madre cayó desmayada, Juanita, la sirvienta lloraba abrazada de José Tomás, el chofer. Llamaron a mi tío el juez, Jaime Gregorio Mas, para que intercediera ante los plagiarios. De pronto, desde el fondo del oscuro corredor, emergió la abuela, ataviada con una boina negra y vestida de militar, con un uniforme antiguo de la segunda guerra mundial. Llevaba dos cintas de balas en baldomera y las escopetas al hombro, mientras descolgaba algunas pistolas viejas del abuelo del cinto de su pantalón de camuflaje. 
Allí empezó a vociferar que buscarán el General Suárez Chourio, que esa era un militar de verdad, revolucionario, que le encontraría a su niña, sin payasadas, ni pantomimas de policías pueblerinos subdesarrollados. También mandó a que le entregaran los dólares en efectivo pues, ella, conjuntamente con el general, harían la entrega a los secuestradores. Al instante, todos nos miramos y no sabíamos si reír o llorar. La abuela entró en cólera sacó una pistola vieja y se la puso al hijo en la sien. 


−Jaime Mas no tengo tiempo, dame los dólares que quiero a mi niña en la casa− dijo desesperada. Mi tío, Jaime era un hombre serio, ponderado, el único que creo cuerdo de la casa se lo explico todo, lentamente, a la abuela. 

Ella lo miró fijamente y le preguntó:− ¿Tú me estás diciendo que nosotros somos pobres?− El tío tragó grueso y replicó: −Sí madre, no hay más bienes de fortuna que esta vieja casona, todo lo demás se han ido en revoluciones y enfermedades. No queda nada. Nuestros familiares han regalado la herencia para la revolución cuando el común de los actuales revolucionarios han hecho todo lo contrario, han formado parte de ella para enriquecerse y dejar de ser unos pobretones descastados−, fueron sus palabras de funeral. 


En ese punto la vieja se dejó caer sobre el viejo banco del patio y se quitó la boina alegando su desgracia de saber semejante verdad. Después, levantó el rostro, secó sus lágrimas e insistió: −llámame al general. Necesito que me ayude; él es un hombre de combate como yo−. Y mientras todos trataban de convencer a la abuela en que lo sensato era llamar a la policía sonó el timbre de la casona. Fue cuando Kimbisa abrió la puerta para que el inmenso hombre cubriera todo con su sombra. 


Nunca supe, cómo supo él, pero lo cierto es que la imponente figura del General Jesús S. Chourio invadió, de norte a sur, la sala de casa. Al verlo, la abuela dio un salto y seenroscó en su cintura como una culebra de jardín. Intercambiaron y hablaron. Todos los teléfonos de la casa sonaban a la vez. La noticia salió entwitterr, radio, en el tabloide de la tarde y la gente sólo hablaba del secuestro. Sin embargo, Kimbisa, dándole un agua de papelón al general que, sin duda, armó una red cívico-militar para el rescate, advirtió que Frescolita no estaba secuestrada pues sus ánimas se lo habían dicho. Si yo no hubiese recibido la llamada me lo hubiese creído pues los muertos de la Nana jamás se equivocaban en sus alegatos. 


Las agujas del reloj movieron sus segundos de plata y la tensión aumentó en el caserón. El general abrazado de la abuela trataba de tranquilizarla y todos reprimían el vapor de una gran angustia. Luego, se oyó una algarabía y un tintineo de campanas con voces y gritos. −Llegó Frescolita− se escuchó a lo lejos. Final feliz, la niña en casa. No hubo secuestro sino que la colaparar comprar los útiles escolares de sus ahijados era interminable, pues son muchos y en un solo día no alcanza una sola chequera para llenar un bulto de libros hoy. 


martes, 14 de abril de 2020

Una vieja bipolar, un travesti, el baile de la caca y una bruja acaba con todo en Turmero por el amor de su vida

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Una vieja bipolar, un travesti, el baile de la caca y una bruja acaba con todo en Turmero por el amor de su vida



La peste China conocida como el Coronavirus se levanta lenta, pero incontrovertiblemente, por toda Venezuela y pasea por el Estado Aragua. Las boqueras o tapabocas están de moda en el pueblo super acalorado, donde las temperaturas al mediodía rozan los cuarenta (40) grados. El día es duro para todos en la casona de los Guasare Herrera y la abuela, finalmente, se dejó de levantar a la familia  a las cuatro de la mañana, sonando la diana como si estuvieran en guerra. 

La perra de la abuela, la tal Fifi, y los gatos, Nikita, Alcantará y compañía, porque siempre hay arrimados; parecen haber hecho las paces, pues descansan en el zaguán frontal con calma… Cada uno se adueñó de una silla de mimbre color perico, las que bordean la mesita blanca de hierro, coronada por una violeta lila y risada, de esplendido olor a lavanda. El calor asfixia y sólo se escuchan los arañazos del televisor de la cocina, que nunca se apaga, ni de noche, ni de día. 

Entonces, se abren paso los gritos de una pelea en lo profundo de la cocina donde las ollas no dejan de saltar en olores y colores. Se alertan todos: 

Mariana: − Claro que es una guerra bacteriológica. Es un virus hecho por los chinos para adueñarse del mundo y destruir su competencia en los mercados. Quieren controlar la economía planetaria y lo están logrando, nacionalizando todas las empresas extranjeras en su territorio. 

La Abuela: − Mariana, Mariana, tú lees demasiados libros de mafias y delincuentes. ¿En verdad crees que el mundo es tan estúpido como para permitir semejante acción? 

Mariana: −Si−, y se quedó mirando a la abuela fijamente sin pestañear. 

La abuela: − Yo también creo. El mundo está muy mal y estos locos no les importa nada, a quién se lleven por delante para tener el control mundial. Por la plata baila el mono, sea chino, negro, o blanco. Pero deja quieto al que está quieto. Nosotros tenemos otras cosas en que ocuparnos. 

Mariana: − ¿Más que esta cochina cuarentena para bobos y babosos?. Eso está bien para la vieja sucia del frente que vive en esa ratonera y su hija sirvienta la Totonota, jaja ja Y viéndolo bien. Usted tiene razón. La tierra no ha evolucionado éticamente al ritmo de su tecnología y eso nos hará explotar a todos−; y se quedó como desmayada sobre la mesa. 

Los vecinos de los Guasare eran unos infelices con complejos de ricos y sabelotodo. Hijos de la aguda pobreza, nietos y bisnietos de gente de rancho, los vecinos del frente, era la primera vez que vivían en casa de ladrillo. Venían de las rancherías de Ocumare, en Miranda. La rabia entre vecinos se dio por la belleza espectacular de Mariana. La calva Mignolia, la hija de la vieja Jorgelina, muerta ya, nunca soportó la belleza de las mujeres Guasare. Ella, la pobre, era muchas cosas: regordeta, calva, inculta, sin estudios. Era fea, Mignolia era la encarnación de la fealdad y las Guasare eran todas bellas, sin ninguna excepción. 

La madre de la gorda confesó, hacía tiempo atrás, que viendo que ningún hombre se acercaba a Mignolia, le habían cuadrado un marido a punta de hechizos y brujerías. Mignolia era terriblemente fea y mala; mala gente. Era la mujer más fea del Municipio Santiago Mariño, de todo Turmero y de tan horripilancia encarnada, esa vieja enloqueció. La Mignolia era bipolar. Un día salía escoba en mano y saludaba, hablaba con todo el mundo, exponiendo y contorneando su cuerpo regordete, embojotado en sus vestidos baratos de poliéster de mercado. Tenía unas piernas cortas, de enana, llenas de varices y nunca se retiraba sus consabidas chancletas de goma. 

La infeliz Mignolia, en sus delirios de grandeza se hacia la interesante con un pequeño celular, con el que caminaba por la acerca gritando la conversación con ¿Quién sabe?... A los cuatro vientos. Nadie la saludaba, ni a Totonota su hija, hijo (perdón), travestí que, finalmente logró salir del armario como homosexual del pueblo, después que murió su padre. Totonota también era feo… Era muy feo de hombre y peor de mujer…, así es la vida y la genética no perdona, quizás por eso era gay y horripilante. El esperpento de Totonota iba con una cadenitas abrazadas en su pierna izquierda y que para defenderse de las brujerías que le hacia la Nana Kymbisa… Jaja. Sin duda, La Nana no se ocupa de estúpidos, ni de estupideces. Por Kymbisa ya le hubiese puesto un traje de madera pulida al maricón… hace rato, pero la doctora Mariana se lo prohibió categóricamente a la Nana. 

Luego, al rato, se escucha el tropel de pasos por los pasillos…, pero quién es?..., quiénes son? Se adelanta Ramón Vudú y Frescolita con bolsas plásticas de la cabeza a los pies. Llevan guantes y unas mascarillas negras con sombreros de ala ancha…, están irreconocibles. 

Vudú: − Están saqueando en el centro. 

Abuela: − ¿Cuál centro, si el centro es aquí? 

Vudú: − Bueno a los chinos de la plaza…, el pueblo está amotinado y asustado. Dicen que sin gasolina, no hay camiones y sin camiones no hay comida que vender, y lo que queda le suben de precio todos los días. Gran Final: a saquear dijo el pueblo. Que gentuza cochina. 

A lo lejos otro escándalo se escucha y salen todos los Guasare a la calle. Entonces, ta taaan..., encuentran a la abuela con una escoba que está dándole de palazos a Totonota porque según, la vio tirándole basura en el portalón y; la vieja Mignolia con un frasco chiquito, según, rociaba una suerte de sangraza en el frente. Al salir todos vimos cómo entre Mignolia y don travesti (Totonota) tenían a la abuela agarrada por el cuello asfixiándola… ¡Dios Santo!… Fin de mundo, hacerle eso a una octogenaria rica, comunista y enchufada del gobierno. 

Todos quedamos atónitos mientras la abuela Isabel gritaba por la Nena Kymbisa para que la salvara. Y fue así, como llegando la Nana de última a la puerta del zaguán que dá a la calle, la negra más vieja de Aragua, contempló con estupor, como los dos vecinos marginales y chusmas, querían matar a la abuela, a la jefa del clan de los Guasare, a su niña consentida. La abuela era la niñita de la Nana Kymbisa sin negociación posible. La abuela Isabel era la luz de los ojos de Kymbisa, su razón de ser, el amor de su vida…, el amor de verdad… 

Ahora si…, Kymbisa aparta a todos los Guasare de la puerta y poniendo su humanidad un paso sobre el portalón de la calle, sacó un tabaco, con parsimonia lo prende y comienza una suerte de mascullo entre dientes. De inmediato, se revientan todos los tubos de las cañerías del rancho de Mignolia y un montón de caca y mal olor se levanta sobre la calle, rociando a la concurrencia. Luego, unas sombras negras, salidas de la putrefacción apresan a Totonota y a la Mignolia y los arrastran por el suelo…, por segundos…, minutos…, horas…, días…, hasta dejarlos sin piel de tanto rozamiento. Los destazaron vivos sin que nadie pudiera salvarlos, aunque lo intentaron varios transeúntes. La Nana mató a los vecinos…, nos enteramos después, cuando las autoridades recogieron los dos cadáveres en medio de la calle, pues, todos los Guasares se regresaron a lo profundo de la casona cuando se inició el baile de la caca. 

La noche que se supo de las muertes de los vecinos malditos, la abuela hizo una fiesta y con la Nana hubo gran celebración. Esa noche no se dio el Santo Rosario en la sala como de costumbre, a
las nueve horas. Con lo de la comida se supo que la doctora Mariana se fue a un gran bodegón de Carcasa, con la cartera repleta de dólares y forró los estantes de la familia de punta a punta. Se especula que la doctora Mariana cogió miedo o está pagando el favor a su familia por defenderla, después de tanta envidia de la Mignolia y su hijo travesti de Turmero. Con la Nana no te metas…, porque no sales vivo. 
¡Bicho, va de retro!. 
¿Qué romántico, no? 
Amor, es amor… El Amor de La Nena Kymbisa








viernes, 24 de mayo de 2019

LA ESQUELA DE ORO DE LA VIRGEN MARÍA AUXILIADORA Y UNA VOCACIÓN SANTA

LA ESQUELA DE ORO DE LA VIRGEN MARÍA AUXILIADORA Y UNA VOCACIÓN SANTA
 Fiesta 24 de Mayo

Virgen Santisima María Auxiliadora



Tengo muchos años dedicando mi trabajo a formar a las personas en las universidades de Venezuela. Nunca pensé, ni quise, ser docente. Pero la vida te empuja, o más bien, te abre el camino de forma sutil, cariñosa, suave, como una bocanada de brisa fresca hacia lugares donde no te han llevado tus metas de antaño. Por supuesto, por aquellos años, de dinero poco y en estos tiempo nada, pero no me arrepiento de lo vivido en el campo de la educación porque he aprendido mucho y he querido mucho también con la gente que he podido compartir pizarras, tizas y borradores. Hoy, la mayoría de mis amigos han sido alumnos míos. Nunca los vi como fichas de negocios o con el propósito de "ver que les saco". Eso es de marginales, oportunistas...; que ojito, de ésos hay muchos por los flamantes institutos gubernamentales de Venezuela.

Disfruté las clases en el IUTOMS pues me encontré con personas maravillosas y muy ricas aunque vinieran del barrio más intrincado de Caracas. ¡Cuántos grandes amigos tengo en el Guarataro caraqueño, en Cotiza, Casalta, Catía, 23 de Enero, Antímano y en las casitas aledañas de la carretera vieja de la Guaira!..., muchos. Me jubilé del IUTOMS porque un estudiante me sacó un revólver pues le quité la consabida chuleta…, que demás está decir…, yo era el terror de los chuleteros, pues mi instinto felino me permitía cazarla de inmediato, je je je. Ese evento negro me enfrentó a las claves de la desintegración social que adelantaba el país hace 20 años ya... ¡Cuánto tiempo! y aún estamos aquí pagando las culpas de los desatinos de antaño, porque las desgracias presentes son NUESTRA EXCLUSIVA CONSTRUCCIÓN. Tu no entras a mi casa si yo no te lo permito y por allí arranca el jolgorio discursivo de la crítica de los que acontece hoy en Venezuela.


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Pero vamos..., hablemos de la Virgen, pues, sin perderme en cuentos de antaño...,  éso es de viejos y yo soy un pimpollo..., je je je. Siempre en la labor educativa y docente la Virgen María Auxiliadora fue mi faro guía, mi centro, la fuerza, el conocimiento mismo. Soy adicta a saber..., una adicción perniciosa, como todas. Mientras estaba estudiando para la tesis doctoral, me tranqué en mi estudio, casi por tres meses, sin ver la luz del sol. Mi esposo, angustiado por el encierro, logró liberarme y meterme en casa de mi madre por un tiempo. Ella concluyó categóricamente y sin escuchar otra voz: - Aquí no se estudia más-, y asunto de la adicción a los libros concluido. Pasó el tiempo, un mes y me enfrié, volví a mi casa de Caracas y, finalmente, entré al cuarto de estudio. Comencé a desempolvar los libros, los escritos, la máquina. Y cuando ya había revisado bien el lugar, sin haber nada nada sobre la mesa más que libros gordos y cuadernos de muñequitos; de pronto, como por arte de magía, encontré sobre la escritorio un pergamino muy pequeño, escrito en letras doradas, que resultó oro cuando a la postre lo mande a investigar. El mismo  decía:



No es la fuerza sino la fe lo que conduce a grandes descubrimientos...

Entonces, un aroma intensa a flores entró por la ventana y una suave y fresca brisa me arremolinó los cachetes. Me llené de escarcha dorada de cabeza a pies. Todo en mi cambió. La angustia se fue, ya no sentí más culpable de mi ignorancia, de mi no saber, de los libros que nunca leeré, del no contar con todo el conocimiento. La esquela dorada era un mensaje de María Auxiliadora. Aún, sigo en la brega académica a pesar de los pesares. He tenido grandes maestros que me han enseñado letras y moral. Un Maza Zavala, un Emeterio Gómez, un Sabino, una Miriam Balestrini, un Roberto Ferrero, Rafael Álvarez, Elizabeth Martínez…, tantos otros;  a quienes les doy las gracias en un día santo como hoy, estén vivos o muertos. Sé que la Virgen María Auxiliadora los puso benditamente en mi camino. ¡Ojalá puedan leer estas líneas! Sin contar con el ejército de alumnos maravillosos, estudiosos que he tenido, tanto como los malosos que son los que más necesitan de ayuda espiritual, a ver si cambian y se ilustran un poquito.


No todos los estudiantes son inteligentes, al menos para las materias que enseñamos. Hay inteligencias diferenciales, particulares, incluso, desconocidas para los maestros. ¡No hay muchacho bruto!, sólo que no hay docente que pueda conocer a totalidad la profundidad de la intelectualidad de sus alumnos. La masificación desgracia a la educación, pues no te da tiempo en enseñar a cada uno. Yo, por ejemplo, soy una bestia en cálculo, pero un hacha en las curvas macro y micro económicas. Por eso siempre le pedía a la Virgen María Auxiliadora que apoye a todo el claustro académico.  Así vamos, por la andadura de  la docencia en Venezuela, con mucha mística y con los zapatos rotos. Estamos muy mal pagados, solos, arrinconados..., como decían por allí, invisivilizados para los responsables de la Educación Nacional, pero presentes en el alma de los estudiantes, de la Virgen y de la patria. Y cuando me pongo patriotera me despido...

Feliz Día de María Auxiliadora...


domingo, 19 de mayo de 2019

Entrevista a Édith Piaf

Entrevista a una Diva de Postguerra:
Máxima de una Vida entre Luz y Sombra






Édith Piaf fallece el 10 de octubre de 1963, en Plascassier a los 47 años de edad, desgastada por los abusos de la vida, la morfina y muchos sufrimientos. De extraordinaria personalidad, en "La Vida en Rosa" una de las escenas más hermosas a mi parecer es aquella en la cual Edith, una tarde se encuentra en la playa tejiendo un sweter, y al ser entrevistada por una periodista la cual solo le pidió contestar algunas preguntas con palabras cortas y sinceras, ella le responde lo siguiente:

1. ¿Cuál es su color favorito?
* El Azúl.

2. ¿Cuál es su plato favorito?
* Carne a la cacerola.

3. ¿Aceptaría vivir una vida sensata?
* Así es mi vida.
La Diva de niña

4. ¿Quiénes son sus más fieles amigos?
*Mis verdaderos amigos son fieles.

5. ¿Si no pudiera cantar?
* No podría vivir.

6. ¿Le tiene miedo a la muerte?
*Menos que a la soledad.

7. ¿Usted reza?
*Sí, porque creo en el amor.

8. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable de su carrera?
*Cada vez que se levanta el telón.

9. ¿Su recuerdo más entrañable como mujer?
* El primer beso.

10. ¿Le gusta la noche?
*Sí, pero con mucha luz.

11. ¿El amanecer?
* Con piano y amigos.

12. ¿La tarde?
* Porque para nosotros es el amanecer.
En lo mejor de su carrera

13. Si tuviera que darle un consejo a una mujer, ¿cuál sería?
* ¡Que ame!

14. ¿A un joven?
* ¡Que ame!

15. ¿A una niña?
* ¡Que ame!

16. ¿Para quién teje?
* Para quien usará mi suéter...

https://www.youtube.com/watch?v=QHACkYmerjI



Édith Piaf en el ocaso de su vida. Fue devota de Santa Teresita del Niño Jesús.