LA ESQUELA DE ORO DE LA VIRGEN MARÍA
AUXILIADORA Y UNA VOCACIÓN SANTA
Fiesta 24 de Mayo
Virgen Santisima María Auxiliadora
Tengo
muchos años dedicando mi trabajo a formar a las personas en las universidades
de Venezuela. Nunca pensé, ni quise, ser docente. Pero la vida te empuja, o más
bien, te abre el camino de forma sutil, cariñosa, suave, como una bocanada de
brisa fresca hacia lugares donde no te han llevado tus metas de antaño. Por
supuesto, por aquellos años, de dinero poco y en estos tiempo nada, pero no me
arrepiento de lo vivido en el campo de la educación porque he aprendido mucho y
he querido mucho también con la gente que he podido compartir pizarras, tizas y
borradores. Hoy, la mayoría de mis amigos han sido alumnos míos. Nunca los vi
como fichas de negocios o con el propósito de "ver que les saco". Eso
es de marginales, oportunistas...; que ojito, de ésos hay muchos por los
flamantes institutos gubernamentales de Venezuela.
Disfruté
las clases en el IUTOMS pues me encontré con personas maravillosas y muy ricas
aunque vinieran del barrio más intrincado de Caracas. ¡Cuántos grandes amigos
tengo en el Guarataro caraqueño, en Cotiza, Casalta, Catía, 23 de Enero,
Antímano y en las casitas aledañas de la carretera vieja de la Guaira!..., muchos. Me jubilé del
IUTOMS porque un estudiante me sacó un revólver pues le quité la consabida
chuleta…, que demás está decir…, yo era el terror de los chuleteros, pues mi
instinto felino me permitía cazarla de inmediato, je je je. Ese evento negro me enfrentó
a las claves de la desintegración social que adelantaba el país hace 20 años ya...
¡Cuánto tiempo! y aún estamos aquí pagando las culpas de los desatinos de
antaño, porque las desgracias presentes son NUESTRA EXCLUSIVA CONSTRUCCIÓN. Tu
no entras a mi casa si yo no te lo permito y por allí arranca el jolgorio
discursivo de la crítica de los que acontece hoy en Venezuela.
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Pero
vamos..., hablemos de la Virgen, pues, sin perderme en cuentos de antaño..., éso
es de viejos y yo soy un pimpollo..., je je je. Siempre en la labor educativa y
docente la Virgen María Auxiliadora fue mi faro guía, mi centro, la fuerza, el conocimiento mismo. Soy
adicta a saber..., una adicción perniciosa, como todas. Mientras estaba
estudiando para la tesis doctoral, me tranqué en mi estudio, casi por tres meses, sin ver la
luz del sol. Mi esposo, angustiado por el encierro, logró liberarme y meterme
en casa de mi madre por un tiempo. Ella concluyó categóricamente y sin escuchar
otra voz: - Aquí
no se estudia más-, y
asunto de la adicción a los libros concluido. Pasó el tiempo, un mes y me
enfrié, volví a mi casa de Caracas y, finalmente, entré al cuarto de estudio. Comencé a desempolvar
los libros, los escritos, la máquina. Y cuando ya había revisado bien el lugar,
sin haber nada nada sobre la mesa más que libros gordos y cuadernos de
muñequitos; de pronto, como por arte de magía, encontré sobre la escritorio un
pergamino muy pequeño, escrito en letras doradas, que resultó oro cuando a la
postre lo mande a investigar. El mismo decía:
No es la fuerza sino la fe lo que conduce a grandes descubrimientos...
Entonces, un aroma intensa a flores entró por la ventana y una suave y fresca brisa me arremolinó los cachetes. Me llené de escarcha dorada de cabeza a pies. Todo en mi cambió. La angustia se fue, ya no sentí más culpable de mi ignorancia, de mi no saber, de los libros que nunca leeré, del no contar con todo el conocimiento. La esquela dorada era un mensaje de María Auxiliadora. Aún, sigo en la brega académica a pesar de los pesares. He tenido grandes maestros que me han enseñado letras y moral. Un Maza Zavala, un Emeterio Gómez, un Sabino, una Miriam Balestrini, un Roberto Ferrero, Rafael Álvarez, Elizabeth Martínez…, tantos otros; a quienes les doy las gracias en un día santo como hoy, estén vivos o muertos. Sé que la Virgen María Auxiliadora los puso benditamente en mi camino. ¡Ojalá puedan leer estas líneas! Sin contar con el ejército de alumnos maravillosos, estudiosos que he tenido, tanto como los malosos que son los que más necesitan de ayuda espiritual, a ver si cambian y se ilustran un poquito.
No
todos los estudiantes son inteligentes, al menos para las materias que
enseñamos. Hay inteligencias diferenciales, particulares, incluso, desconocidas
para los maestros. ¡No hay muchacho bruto!, sólo que no hay docente que pueda
conocer a totalidad la profundidad de la intelectualidad de sus alumnos. La
masificación desgracia a la educación, pues no te da tiempo en enseñar a cada
uno. Yo, por ejemplo, soy una bestia en cálculo, pero un hacha en las curvas
macro y micro económicas. Por eso siempre le pedía a la Virgen María
Auxiliadora que apoye a todo el claustro académico. Así vamos, por la andadura de la docencia
en Venezuela, con mucha mística y con los zapatos rotos. Estamos muy mal pagados, solos, arrinconados..., como decían por allí, invisivilizados para los responsables de la Educación Nacional, pero presentes en el alma de los estudiantes, de la Virgen y de la patria. Y cuando me pongo patriotera me despido...
Feliz
Día de María Auxiliadora...
Si me gusta reír y por eso llegue hasta este comentario; excelentes palabras Dra. María Guasare con un buen sentido del humor sobre su vida y eventos relevantes que sin duda han sido aprendizajes valiosos para ser un gran ejemplo de Mujer para nuestra sociedad. Feliz Día de la Virgen María Auxiliadora
ResponderEliminarComo siempre muy peculiares su escritos. Esa relación de sus vida profesional y la Virgen María Auxiliadora es digna de admirar. No olvidemos que Don Bosco fue un educador que realizó y realiza en sus instituciones salesianas,una gran labor en pro de los estudios y de los jóvenes necesitados, y María Auxiliadora es la auxiliadora de los cristianos. Que María Auxiliadora la bendiga, la proteja y le siga iluminando para hacer el bien. Un abrazo.
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